lunes, febrero 28, 2011

Jabalíes que apenas se ven corriendo de noche

Jabalíes que apenas se ven, corriendo de noche por los campos casi oceánicos de trigo ya cosechado. Yo los había estado acechando, con la inocencia de un niño, escondido detrás del roble mientras miraba las estrellas. Había quedado con un cazador, que prometió venir para enseñarme a cazar, pero con la cámara, naturalmente. Y yo tenía la secreta esperanza de elevarle a él hasta la categoría de fotógrafo de naturaleza y que dejara de una vez la escopeta en casa. Pero todo falló, no se presentó y me fui yo solo a esconderme antes de que llegaran los jabalíes. Era ese momento mágico cuando el cielo todavía es azul en agosto, pero ya se ve a Arturus, y casi parece que Daneb quiera asomarse.

Pasaron dos o tres horas y la Vía Lácetea ya estaba en el cénit, corriendo de norte a sur. El viento me venía de cara, como yo había previsto, y entonces fui yo quien pude oler a los jabalíes, otra vez como cuando tu (querido lector) y yo éramos béstias felices. Huelen a cerdo, a excremento de cerdo fresco, a animal. Salí a campo abierto con la cámara y el flash en una mano, y una linterna en la otra. Me fui acercando y era un suplicio enfocar a la luz de la linterna que apenas alcanzaba a los animales.

Más tarde el cazador me enseñó su escopeta con mira láser Zeiss, y pensé que aquella noche hubieran caído los cinco, cinco fotos como cinco soles hubiera hecho con semejante instrumento de precisión, que vale un imperio. Pero la D200 era mala mala para hacer fotos con poca luz, sin luz realmente. Al fin el viento cesó y después cambió por un momento. Me olisquearon ellos a mi, como debe ser. Dejaron de hozar por un momento, se quedaron como en tensión aguzando los sentidos y después salieron de estampida, hacia su refugio secreto en el monte (que nunca he podido encontrar).

En esta foto, que a muchos les parecerá una mierda, yo vi el dinamismo de las pinturas rupestres.

Ya vale de acomplejarnos con el ruído y de buscar la perfección técnica mientras la vida y el sentimiento se nos van escapando. ¿No era bello el grano? Pues el ruído digital, lo mismo.

El sufrimiento de las piedras

También las piedras sufren, miles de años tiradas en la cuneta, expuestas al hielo y al sol implacable por fuerza tienen que doler. 
Tantas veces ignoradas y utilizadas.. incluso alguien muy hambriento habrá pensado a primera vista que esta piedra es un rico pan del que podría alimentarse.
Sin embargo no es más que una piedra dolorida y cubierta de cicatrices.
Me la he llevado a casa. Yo se que no puedo amar a todas las piedras pero esta tiene un lugar en mi estantería, al lado de un pincho gigante de cacto que recogí en Atacama y de otros pequeños tesoros. 
Recomiendo: I am a rock, Paul Simon. Hay que evitar la tentación de ser una piedra, puesto que incluso las piedras sufren.

viernes, febrero 25, 2011

El mayor peligro de los osos

Una sola noche estuve (me repito, lo se) en Yosemite, pero una noche en Yosemite puede ser más que un año delante de la pantalla del ordenador. Estaba agotado, la noche antes había dormido dos o tres horas en Silicon Valley, y la anterior en Barcelona. Tal vez fue el jetlag, tal vez la osadía que me da la cámara ... pero cuando en el camping nos insistieron por octava vez en el peligro que suponen los osos, en que no hay que dejar nada de comida en la tienda para que no entren de noche, etc.. le contesté medio mal a la pobre mujer: "Señora, no se preocupe, o que me da más miedo de los osos es morirme a los 55 de cáncer sin haber visto nunca ninguno". Esperemos que no sea profética mi frase.

De modo que me marché de noche dejando a mis compañeros en la tienda. Durmiéndome, monté en el enorme coche americano que habíamos alquilado. Se me cerraban los ojos y me supuso un verdadero esfuerzo conducir hasta el punto desde el que Ansel Adams había fotografiado su "clearing winter storm". Me perdí tres veces y al final creo que lo encontré por casualidad. Al llegar, la luz del tunel estropeaba completamente la vista, de modo que seguí conduciendo un poco más allá y en una cuneta, sin saber muy bien lo que hacía, como en un sueño, dejé el coche aparcado y bajé andando por la pendiente entre las enormes coníferas (que sin ser secuoias ya son increiblemente altas).

Monté el trípode y puse diez o quince minutos de exposición, para que se vieran las estrellas girando en torno a la polar. Allí, acurrucado entre las hojas de pino muertas, me quedé profundamente dormido en pocos segundos, completamente indiferente a los osos, como el mismo John Muir lo hubiera hecho. Me despertó el sonido del obturador. No recuerdo que soñé pero fue maravilloso.

A la mañana siguiente me di cuenta de que había olvidado la reducción de ruído de larga exposición, que es indispensable para la D300. Esa foto no puedo enseñarla, no vale para nada, está asquerosamente mal (aunque a este tamaño tal vez no se vea). No se si podré regresar a repetirla.

jueves, febrero 24, 2011

El bello insecto palo

Bueno, dejo la semana negra aquí que esto ya no hay quien lo aguante y además, un simpático ejercicio de autocensura siempre es conveniente. Hay mucho que aprender de los insectos, véase si no este insecto-palo. Un abrazo a todos.

miércoles, febrero 23, 2011

La Capela dos Ossos, la intensidad del infierno y la hermosa teoría de Cantor

Evora, 1998. Si, es lo que parece. Son huesos, es una capilla entera edificada o cuando menos generosamente forrada con huesos humanos:
Hay que tener en cuenta que el infierno es dos veces infinito: infinito en la intensidad del dolor, e infinito en su duración (*). De modo que si con esta capilla se consigue que uno solo de los pecadores que la visitan se arrepienta y vaya a confesarse, seguro que la poca o mucha náusea que ahora puedan estar sintiendo habrá estado bien empleada.
Espero poder regresar en vida a este lugar, hay cosas que no pueden hacerse con flash, pero a ISO100 y sin trípode ya me dirán ustedes. De lo contrario, me apareceré con mi d700 para fotografiarla sin trípode y aprovecharé para aullar flojito al oído del sacristán.

(*) Esto del infinito al cuadrado tiene relación con la bonita teoría de los Alephs de Cantor. Para consuelo de los pecadores: el cardinal de R^2 es igual al de R. En pocas palabras, dolería igual si el sufrimiento solo fuera infinito en el tiempo pero no en la intensidad. Paradójico, ¿no es cierto?. Incluso el maligno está sometido a la matemática. Para los aficionados a la literatura, Borges escribió un bello y didáctico ensayo sobre los Alephs y si mal no recuerdo, el título de su célebre cuento se debe a la teoría de Cantor.

martes, febrero 22, 2011

Sentido homenaje a Francisco de Goya y Lucientes


Diapositivas, 1995.

Continuando con mi pequeña semana negra, subo mi modesto homenaje a Goya, reportero gráfico de los mundos visibles e invisibles, antes de la invención de la cámara. Los lectores más veteranos recordarán que ya subí estas fotos hace unos años, ilustrando un texto sobre las orugas del pino. Ruego disculpas, reponer es humano. En cualquier caso, va por usted, Don Francisco.

lunes, febrero 21, 2011

Cabeza de Santa Maxulina

Verano de 1995.

Tengo el proyecto de hacer una semana de entradas blogueras casi sin texto, de inspiración negra, todas ellas ilustradas con diapositivas del siglo pasado. Empiezo suavemente con la cabeza de esta santa.

domingo, febrero 20, 2011

Impasible

Me encanta esa mirada serena, saben estar en todas partes. Hay mucho que aprender de ellos, y es posible que tengan oportunidad de seguir tal cual están durante algunos millones de años, si es que nos extinguiéramos pronto.

viernes, febrero 18, 2011

Haber estado fuera de mi

La niebla está viva. Se mueve arriba y abajo como una gran serpiente reptando por los valles. Genera visiones espléndidas que aparecen y desaparecen a los pocos segundos. Una vez más constato que cada instante es irrepetible.

He estado haciendo fotos sin ninguna reflexión consciente durante más de dos horas. Literalmente, como un poseso. Es ahora cuando me doy cuenta de que el frío es terrible. Estoy agotado. Como un derviche al término de la danza ritual, tengo la sensación de haber estado fuera de mi. Me encantaba. Por desgracia, o seguramente por suerte, esto solo me sucede muy ocasionalmente.

He estado revisando y seleccionando mis fotos y me doy cuenta de que las mejores casi siempre las he hecho estando solo. Probablemente la simple presencia de otras personas, a no ser que pudiera ignorarlas completamente, impide esta especie de estado alterado de consciencia en el que no es necesario ni posible pensar.

jueves, febrero 17, 2011

El mandala azul, a la hora en que mueren las ultimas estrellas


A veces veo fotos que ha hecho otra persona y desearía con toda mi alma haberlas hecho yo. Sin embargo, en esta foto me sucede lo contrario. Me gusta tanto que casi preferiría que la hubiera hecho otro y de este modo podría comentarla sin cometer lo que seguramente va a ser una inmodestia terrible, que espero sabrán disculpar.

En algunos paisajes astrónomicos quiero que se vean las estrellas, la Vía Láctea, transmitir hasta que punto el cielo estrellado era imponente. Esto me obliga a una cierta tensión, que se nota en la imagen final.  Sin embargo, en esta foto apenas se ven estrellas y no hay tensión alguna. Se ve Venus, Antares, el cisne y poca cosa más (pero si se aumenta el contraste allí están el delfín, la flecha, una parte de Cepheus etc). Está tomada a la hora en que los ojos ya empiezan a percibir el color azul del cielo. Es un azul intenso, oceánico, que cubre el cielo entero excepto por donde saldrá el sol. Las estrellas, cuando van a morir, es cuando más bellas me parecen.

Es un archivo enorme, al ser una panorámica que cubre unos 180 grados en horizontal. Me gusta verla en la pantalla, a plena resolución, y moverme de un punto a otro. Explorar la escarcha, esa niebla, el roble, las luces verdes del pueblo, visitar al Escorpión. Me relaja enormemente, y por eso digo lo del mandala. Debo confesarles que he pasado horas mirándola.

Pero el momento de hacerla no fue relajante. Llegué unos minutos demasiado tarde. No pude elegir de forma consciente el mejor lugar, y de noche todo es complicado, apenas se ve, la tendinitis me hace más torpe, voy con un bastón, cargado como un burro... pero los ojos si que perciben algo especial, una especie de ardor... algo difícil de explicar. Recurro a un ejemplo: hace años, haciendo submarinismo, al entrar en una cueva y ver la luz del sol que se filtraba a través del mar se me cayó el regulador de la boca y tuve que buscarlo para poder seguir respirando. Lo que hubiera dado por tener una cámara... esta es la sensación necesaria para que salgan los paisajes. Si no, más vale no hacer fotos.

Como decía, no era este el punto previsto para hacer la foto pero -como en las historias de las imágenes religiosas que se niegan a moverse- tuve que quedarme exactamente allí. Unos segundos más tarde y el azul ya no hubiera sido oceánico. Es el destino quien hace las fotos en la naturaleza, nosotros las planteamos, pero en algunas ocasiones hay algo mágico que termina de elegir por nosotros, y lo hace mucho mejor de lo que hubiéramos podido hacerlo. Ahora bien, la angustia de ver que se puede perder una escena que difícilmente se podrá repetir es tremenda. Me quité los guantes para poder montar el trípode más deprisa, lo ajusté y empecé la secuencia de tomas. Ese fue el principio de una especie de trance que duró casi dos horas en las que no pude parar de hacer fotos. El termómetro ya marcaba cinco grados bajo cero al salir de casa, siendo noche cerrada, y es bien sabido que el momento anterior a la salida del sol es especialmente gélido (de eso justamente se lamenta Odiseo al llegar naufrago al país de los Feacios). Llegué a casa muerto, suspirando por un café, y pensando que la toma se habría perdido, como tantas veces ocurre. Solamente al atardecer me atreví a descargarla en el ordenador.

Cada noche que salgo a hacer fotos pienso que no me volverán a salir bien, que todo ha sido el azar, que será irrepetible .. pero sin embargo, el milagro -a veces- se sigue repitiendo. Esta la voy a imprimir, exageradamente grande, y la colgaré en el dormitorio para mirarla largamente cuando esté asqueado de todo.

miércoles, febrero 16, 2011

El escorpión entre la niebla

Ya se ve, si es que uno tiene la moral de madrugar lo suficiente, a Antares poco antes del alba. Son buenas noticias: Antares nos anuncia la primavera, las flores de los almendros, el zumbido ya casi inminente de los primeros abejorros, el vuelo de retorno de las grullas.. y más adelante, el calor húmedo de las noches de verano. Nuestra mente ha tardado casi 4000 millones de años en evolucionar, siempre en contacto con la naturaleza. ¿Creen que ahora en dos generaciones podremos adaptarnos a vivir encerrados y pendientes de una pantalla? ¿En ciudades en las que nunca oscurece? En absoluto. Por todas partes veo personas queridas con problemas, problemas graves. Yo mismo a veces me siento cercano a sucumbir a un desánimo cuya causa no sabría precisar. Y tal vez me ocurra, ya me ocurrió, pero ahora tengo más recursos para luchar contra él. Hay que salir, hay que pasar frío y calor, hay que seguir. Y no siempre es fácil.

¿Ven a Antares en la foto? Yo no es que tenga un gran conocimiento de los cielos y de la tierra, ni de nada. Se cosas, pero las se desde un punto de vista emocional más que enciclopédico. No todo se puede estudiar en los libros, hay que salir (me estoy repitiendo) y aprender a amar a la naturaleza. Yo creo que en las escuelas debería enseñarse todo esto, pero antes los maestros deberían saberlo. Es más importante por ejemplo que la geografía. La geografía que se estudia es siempre la de cerca de casa, la del país, y en el fondo está pensada para diferenciarnos unos de otros. Si acaso, debe aprenderse geografía viajando, o pensando en viajar. Mientras que Antares se ve desde aquí y desde Chile. Es el mismo Escorpión.

En fin, no me alargo más.

martes, febrero 15, 2011

La Vía Láctea en Chile

La Vía Láctea se veía impresionante detrás del bosque. Cantaba un ave nocturna, que recordaba vagamente a una persona. Su primer grito me heló la sangre en las venas, de tan diferente como es al sonido de "nuestro" cárabo.

Todavía tenemos plazas para el taller de Paisaje Astronómico en Enguera, cerca de Valencia, el fin de semana del 26-27 de febrero.

lunes, febrero 14, 2011

Superando el miedo al vacío

¿Siempre tiene que suceder algo en todas las fotos?

viernes, febrero 11, 2011

Test para intelectuales en el siglo XXI

¿Está su mente preparada para el futuro? ¿Podrá comprender a los nuevos filósofos? Lea las siguientes expresiones y escriba algunas más

falta profundidad, rozando el larguero, el colegiado del encuentro, el derby, el clásico, internándose por la banda, de chilena, la máxima pena, al primer toque, pitó el final del encuentro, el fútbol es así, la persecución arbitral, la esférica, el balón, el delantero centro, harto con tanto fútbol, el astro brasileño, el once inicial, un banquillo de lujo, la pre-temporada, la liga, la copa, defensa central, tiro libre indirecto, fuera de juego, corner, los galácticos, fuera de juego, de la cantera,

...

Somos once contra once, carrilero, lateral, cancerbero, 4-4-2, los partidos duran noventa minutos, no hay rival pequeño, partido de vuelta, mercado de invierno, fichaje, transfer, representante, mister,

...

jueves, febrero 10, 2011

Un sutil arcoiris

¿Ven al sutil arcoiris? Las cosas suceden de formas diferentes, pero siempre obedecen a las mismas leyes.

Existe el mundo (todavía). Hay que quererlo, hay que conocerlo, hay que estar preparado para sufirlo. Es maravilloso y puede curarnos. No pierdan el tiempo con tonterías.

Si todo ha sucedido como estaba previsto yo ahora mismo estoy viendo otro amanecer.

miércoles, febrero 09, 2011

Las flechas del tiempo y el universo sin botón undo

A medida que el tiempo pasa, las estelas de vapor de agua de los aviones se ven cada vez más descompuestas. Si las miran con detenimiento podrán saber en que orden en que orden pasaron.

La difusión y la mezcla son como flechas que marcan el camino que necesariamente debe seguir el tiempo: siempre hacia delante. Por esto, todos los sucesos son irreversibles. A diferencia del photoshop, el mundo real no tiene botón undo. Cada instante es precioso e irrepetible.

Ciertos instantes son especialmente bellos y el mérito y la virtud del paisajista consisten en saber anticiparse a ellos y tener la lucidez adecuada para poder captarlos.
Una vez está la foto hecha, el ordenador si que se comporta como un sistema determinista, con undo. En este mundo artificial, nuestras acciones son reversibles, se pueden deshacer, y por consiguiente nuestras decisiones pueden reconsiderarse tantas veces como sea necesario.

Por lo tanto, la parte difícil de las fotos, su centro de gravedad emocional, está en definitiva en los actos irreversibles que preceden al accionamiento del obturador, cuando no hay undo.

lunes, febrero 07, 2011

As time goes by

¿A donde va tanta gente en avión? Pasan uno detrás de otro por todas partes y suelen estropearme las fotos con sus estelas. A este, excepcionalmente, lo encuadré junto a la luna cenicienta. ¿Han visto la luna cenicienta, que es la más hermosa y discreta de todas las lunas?

Introducción a la micro-ufología

En realidad son miles los UFOs que nos visitan a diario, solo que son tan pequeños que pasan completamente desapercibidos. La miniaturización y la jibarización del personal han sido llevados a un grado tan extremo en los sistemas planetarios alienígenas, que una nave entera con sus propulsores y sus bidets es del tamaño de una mota de polvo.

Apaguen un momento la luz y si tienen ventana dejen la persiana cerrada casi por completo; cuando el sol llegue a filtrarse entre las rendijas, podrán ver el polvo de la habitación revoloteando con su característico movimiento browniano. Pues bien: por lo menos dos o tres de esas motas de polvo son realmente UFOs diminutos que estudian atentamente sus movimientos para retransmitirlos vía telepática hasta sus mundos de origen. Tengan esto muy presente: nos observan constantemente y, al ser cefalópodos los seres inteligentes en la práctica totalidad de la galaxia, nuestra vida en este medio no acuático les resulta de especial interés. Es muy posible que en alguno de los planetas en órbita de Sirio usted, amado lector/a, ya haya protagonizado más de un documental. No deben temer: nos observan y nos filman meticulosamente en todo momento y en todos nuestros actos, pero sin malicia, igual que nosotros hacemos con los hipopótamos.

Ocasionalmente, incluso una nave-nodriza llega a aterrizar en nuestro planeta. Son, naturalmente, micro-naves-nodriza, del tamaño (aproximado) de una mandarina, pero que pueden albergar en su interior ejércitos enteros de pulpitos diminutos que, incansables, catalogan y estudian todo lo que sucede en este planeta como si de pequeños notarios se tratase. En esta foto les muestro en exclusiva la prueba: una mancha característica del aterrizaje de una micro-nave-nodriza, junto a una moneda de un euro para que puedan hacerse una idea del tamaño, por si desean iniciarse en esta bella afición que es la micro-ufología. Naturalmente el archivo RAW está a su disposición por si desean comprobar que no ha sido manipulada en absoluto.

Que tengan ustedes un buen-día.

viernes, febrero 04, 2011

Más tarde, amaneció

¿Recuerdan que les hablé de una foto nocturna de hace unos años? Me quedé a dormir en el coche esperando al amanecer. Tumbado en el asiento de atrás me costó conciliar el sueño. El viento agitaba el viejo Nissan Patrol y me entretuve leyendo un libro de astronomía, que entonces era algo muy lejano para mi. De esos fines de semana recuerdo la emoción de cargar el coche con comida y ropa para pasar un par de días solo, a mi aire, sin un destino fijado... pero siempre buscando los lugares más remotos. Huesca, despoblada y agreste, para mi fue toda una revelación. Desde hace más de 10 años he ido recorriendo una y otra vez los mismos lugares: pueblos abandonados, bosques, senderos que ya no usan ni los cazadores. 

Ahora la astronomía se ha vuelto algo cotidiano para mi. Me fascina la noche y cuando puedo preparo las salidas para que coincidan con noches sin luna. Fotografiar las estrellas integradas en el paisaje requiere un  meticuloso trabajo de previsualización para que las constelaciones encajen con las siluetas: hay que ir primero de día y marcar los mejores puntos, buscar las orientaciones, imaginar como y donde y cuando se verá Orión detrás de aquel árbol o encima de aquella montaña... todo esto es un esfuerzo creativo que no siempre se entiende al ver las fotos, pero que a mi me hace vibrar.

Gracias por su atención. A ver quien sabe cual será el próximo paisaje que suba.

jueves, febrero 03, 2011

Ommmm

Desde siempre, él ha sido así.

Hubo un tiempo en que los padres deseaban tiempos mejores para sus hijos, ahora nos conformaríamos con que fueran iguales.

miércoles, febrero 02, 2011

Psiquiatria para todos

¿Al ver a un niño jugando con su padre en el parque, se acuerda usted de sus familiares difuntos y le vienen ganas de llorar? Depresion leve, pastillita verde.
¿Se ha fijado usted en que por la calle a veces le van siguiendo? Paranoia, pastillita azul.
¿Los que le siguen a usted son alienígenas o vampiros ? Esquizofrenia, pastillita ROJA y electoshock.
¿Entra usted feliz y contento en el WC de una cafeteria y al verlo tan sucio piensa que todo el mundo es una mierda, sale triste y abatido, pensando en el suicidio? Trastorno bipolar, pastillita verde y electroshok.
Recuerde: ¡ Es fàcil !

martes, febrero 01, 2011

Memorias de Rusia

Salimos del centro de Moscú a la hora prevista. Nuestro propósito no era fácil, pero nuestro contacto se había ofrecido para acompañarnos en su coche oficial, que resultó ser un renqueante vehículo de fabricación soviética, una especie de Seat 124.  El se sentó delante, al lado del chófer, y nosotros tres nos apretujamos detrás. El asiento trasero tenía los muelles rotos y la puerta que estaba a mi lado dejaba pasar un caudal considerable del aire gélido de Rusia. Ni coche oficial ni chófer nos ayudaron demasiado a sortear los atascos moscovitas de primera hora de la mañana, de modo que cuando pudimos por fin llegar a las afueras de la ciudad habían pasado casi dos horas. Las calles estaban repletas de coches de lujo, Mercedes e incluso un Ferrari, entre los que nuestro vehículo oficial se veía muy disminuido. Inesperadamente, abrió la ventana y sacó la mano con el dedo índice extendido. "¡Hasta aquí!", exclamó señalando un punto preciso de la carretera, "Hasta aquí llegaron los alemanes. Ya veían el Kremlin...". Y se rió con todo el estruendo de su voz rota.

Poco después se dirigió al chofer y le dio unas indicaciones que no pudimos entender. Salimos de la carretera y de entre la bruma y la contaminación, apareció una iglesia ortodoxa recién restaurada. Entramos detrás del él y le vimos santiguarse con devoción y dar un fajo de rublos a un hombre de larga barba. "¿Usted cree en Dios?", me preguntó. "La fe nunca fue mi fuerte, pero compraré un icono para mi madre", le respondí. "Da, da", me dijo con aprobación. Me llevé una estampita enmarcada, probablemente made in china, que en efecto mi madre agradeció. Al salir de la iglesia, entre otros trastos, pude ver una de las viejas cúpulas azules.

El chófer nos esperaba fumando junto al coche. Apresuradamente, reemprendimos nuestra marcha. Pero esto ya sería otra historia.