jueves, abril 29, 2010

La luz en Atacama, los ególatras y la red como un hormiguero

La luz en Atacama. Que lejos queda Atacama, carajo.

Odiseo y las angustias.
Es cierto que fueron muchos los trabajos de Odiseo, pero yo estoy navegando a través de una mañana de trabajo pesado y angustias. Así será hasta el martes. Además, mi Itaca ya está urbanizada.

Los ególatras. Un amigo fotógrafo que ahora está convaleciente y a veces lee este blog, me dice sin maldad que los fotógrafos somos unos terribles ególatras, y que esto es lo que nos mueve a hacer fotos (pero yo soy agrimensor).

Las hormigas y el hormiguero. También es entomólogo mi amigo y dice que aunque nos creemos muy importantes, somos como las hormigas, que individualmente poco contamos. Según su interpretación, la red sería como un hormiguero, las hormigas individuales irían pasando pero el edificio, que sería el contenido global, más o menos perduraría. Tal vez la red nos aproxima a ser un superorganismo y ese sea el siguiente paso en la evolución. O tal vez nuestra civilización no va a durar lo suficiente como para que todo eso sea posible.

A propósito de hormigueros, vean este vídeo.

La crísis. Paco Elvira hoy habla de su preocupación acerca de la economía. Pero yo soy demasiado pesimista y prefiero no hablar del tema.

El sueño. Ayer después de comer me quedé dulcemente dormido debajo de un árbol y soñé que un ángel -o tal vez un ifrit- me ofrecía una segunda vida para poder vivirla como yo quisiera. Tan dulce era mi sueño que yo, imprudentemente, le dije que la dedicaría íntegramente a hacer la siesta en primavera debajo de un árbol. Pero al despertarme me arrepentí.

martes, abril 27, 2010

Mañana de ciencias en el colegio

El primer huevo de la avispa reina.Me gustaría que vieran las caras de asombro de los niños pero ya saben que publicar fotos de menores es un problema.

El domingo pasado un grupo de padres (y madres, claro) organizamos una sesión de introducción a las ciencias para los niños del colegio. En realidad la cosa ya hacía meses que estaba preparándose y la intención es que se repita tres o cuatro veces cada curso. Para esta primera sesión decidimos organizar actividades para todas las edades, desde los de tres añitos hasta los que están terminando sexto de EGB. Los "mayores" hicieron experimentos de química sencilla: como funciona el jabón, ácidos y bases, reacciones químicas y formación de CO2, presión de un gas, diluciones de colores..; y a los pequeñitos de tres a cinco años les pasé fotos mías de insectos y les conté cosas de como viven las libélulas y las abejas. Para la próxima sesión vamos a comprar entre todos un microscopio y más adelante también habrá actividades de astronomía y salidas a las afueras de la ciudad-dormitorio para observar los animales y plantas que quedan con vida.

Como soy un vicioso del pesimismo, cuando el asunto empezó a organizarse yo pensé que sería un fracaso (¿a quien le va a interesar eso?). Pero en realidad por poco morimos de éxito. ¡Se apuntaron algo así como 80 niños!. Esto representa aproximadamente uno de cada cuatro niños de la escuela. Tuvimos que organizar dos turnos de cada actividad y llegó a ser casi estresante. Todo esto lo hicimos en las instalaciones del colegio. Llegados a este punto, no está de más aclarar que se trata de un colegio público normal y corriente, en una ciudad-dormitorio como tantas otras hay en este país, en el que simplemente ha resultado haber algunos padres con profesiones más o menos vinculadas a las ciencias y -tal vez- con algunas vocaciones frustradas de profesor/a de primaria. Los papás (y mamás) que organizaron la sesión lo hicieron estupendamente y todo fue sobre ruedas.

Experimentos de química para los "mayores". En la foto (que no tiene calidad porque está hecha con un iphone), tubos de ensayo para ver que al diluir un ácido disminuye su efecto y representaciones de moléculas de agua hechas con plastilina .

Igual que otras veces que he realizado presentaciones de fotos de insectos a niños pequeños, me ha sorprendido su grado de interés y lo despiertos que son. Aunque me obligan a utilizar todas mis (escasas) dotes de interpretación, se quedan con los ojos como platos al ver las uñas en las patas de las libélulas o las mariposas poniendo un huevo. Después de ver las fotos les pedimos que hicieran un dibujo. Una niña de tres años -que durante la presentación no paraba de preguntar cosas- resultó ser capaz de escribir su nombre ella sola y el nombre del insecto que había dibujado con solo un poco de ayuda. Sin embargo, el programa oficial no empieza a ponerse serio en lectura-escritura hasta llegar a primaria, ¡tres cursos después!. Menudo aburrimiento para la pobre niña... Aunque esto no es culpa de los maestros de la escuela, yo creo que hay que estimular a los niños para que aprendan a leer lo antes posible, cada uno a su ritmo y sin frustrar a ninguno, pero con la consigna de que cada año perdido es irrecuperable. Y después, enseñar más matemáticas, más física, más literatura... y también más oficios para los que no sientan el interés de profundizar en los estudios. En este país no hay recursos naturales (teníamos paisajes maravillosos pero ya están casi todos arrasados) y nuestro principal capital debería ser el potencial humano. Sin embargo, ya son muchas las evidencias que tengo de que el sistema educativo que tenemos, visto en su conjunto, es un fracaso.

domingo, abril 25, 2010

Todo ez muy bonito

Yo zoy muy afortunado porque cerca de mi caza no hay cozaz azquerozaz. Aunque algunoz ziempre ze eztan quejando de que el agua baja peztilente. Yo creo que debemoz dar graziaz de que eztamoz en el mejor de loz mundoz poziblez.

viernes, abril 23, 2010

René Safont, el taxista filósofo de París

Portada del Reflexiones, por gentileza de NMP que ha tenido a bien escanear un valioso ejemplar de la primera edición, procedente de su colección personal.

Hace unos días les hablé del grupo de autoayuda "Autopublicadores anónimos", de Dieter Berglund y hoy regreso al tema. La autopublicación, tentación constante de todos los blogueros, me parece un tema fascinante. Pero hay que andarse con cuidado, ahora mismo me viene a la memoria el caso de la editorial esotérica Manuzio, en la novela El péndulo de Foucault de Umberto Eco, que era utilizada para estafar a incautos autopublicadores.

Y todos los que tengan la autopublicación en mente deberían tener presente el triste caso de René Safont, taxista y uno de los más célebres autopublicadores de Europa. Dice el tópico bonaerense que un taxista ya es medio filósofo, y René sin duda lo fue. Hijo de exiliados, a los trece años se vio forzado a abandonar prematuramente los estudios para ganarse la vida. Después de pasar por diversos empleos (empleado de mudanzas, vendedor de cafeteras, camarero), aprendió el oficio de fontanero y llegó a ser un buen profesional. Pero Safont siempre fue un hombre muy dado a la reflexión, y en una ocasión se quedó meditando con la llave inglesa en la mano y agua hasta los tobillos, sin atinar a cerrar la llave de paso. Ese fue un momento decisivo en su vida: en 1961 decidió hacerse taxista para poder meditar mientras conducía. Con sus modestos ahorros compró la licencia y un Citroën DS (el famoso tiburón) de segunda mano.

Safont pasaba once horas al día al volante del coche. Absorto en sus reflexiones, fumando un Gauloise tras otro en los interminables atascos junto a la Concorde, Safont fue dando forma a su pensamiento. Por la noche, en su humilde apartamento, anotaba y pulía sus aforismos con un vaso de Ricard en una mano. En el 65 sintió que su obra era merecedora de la imprenta y empezó su infructuosa peregrinación por las editoriales (recordemos que en aquella época no existía la blogosfera). Todos sus esfuerzos fueron infructuosos hasta dar con una editorial análoga a la Manuzio cuyo nombre prefiero omitir. Safont, incauto, creyó en los elogios que hacían de su obra y se dispuso a reunir la desorbitada cantidad que le pedían por la impresión y distribución de diez mil ejemplares de sus Reflexiones.

Safont, que nunca había estado interesado en el dinero, empezó a actuar como un taxista: empleaba toda clase de artimañas para poder ir ganando un franco tras otro. Por ejemplo, paseaba a los turistas japoneses por toda la ciudad antes de llevarles a su destino. Finalmente, recurriendo a un préstamo, reunió la cantidad que le pedía la editorial y su obra fue impresa.

Hubiera caído en el más absoluto de los olvidos de no ser por la radio y el programa satírico Le canard rouge. Tristemente, un ejemplar de sus Reflexiones cayó en manos de los guionistas, que le entrevistaron para burlarse de él. Descubrieron un filón. Durante meses, cada mañana el locutor Francesco Baltasaro empezaba el programa con un aforismo de Safont. El uno de marzo del 71 le tocó el turno al aforismo 114, "El todo es un espasmo de la nada". El público se desternillaba y pronto los clientes empezaron a reconocer al taxista filósofo en cuanto Safont se acercaba a recogerles en su destartalado tiburón.

Una mañana de mayo, Safont no pudo soportarlo más y precipitó su tiburón al fondo del Sena. Consternados, los locutores de Le canard rouge dieron su pésame a la inexistente familia y lamentaron que Safont hubiera sufrido un accidente tan terrible. La gendarmería encontró una caja de botellas de Ricard en el maletero y añadió el suceso a la lista de calamidades causadas por el alcohol.

Pero en 1973 el cosmólogo y especialista en teoría de quarks Edward Tryon anunció su teoría: Quizás el universo es una fluctuación del vacío. Su artículo Is the Universe a Vacuum Fluctuation, fue publicado en la enormemente prestigiosa Nature, 246(1973), pp. 396-397. The universe is simply one of those things that happens from time to time.

Un físico de la Sorbona, al leer el artículo en Nature recordó el aforismo 114 de Safont, y pudo encontrar su libro Reflexiones. Ese fue el inicio del reconocimiento de Safont. Ahora es mundialmente admirado por la profundidad de su pensamiento, inaudita en un hombre sin ninguna clase de estudios y ha sido comparado a Demócrito.

El presidente de la República ha concedido la medalla de oro a Francesco Baltasaro, ahora locutor deportivo, por su trabajo de divulgación.

martes, abril 20, 2010

Yosemite y el recuerdo doloroso de la belleza

Esta foto la hice la primavera pasada en Yosemite. Se dice que ese valle es uno de los más maravillosos de la Tierra y solamente pude estar allí 20 horas. No vi casi nada, y desde entonces, cada vez que oigo mencionarlo me pongo de mal humor. Dirán ustedes que más vale esto que no haberlo visto nunca. Es posible, pero ¿y si fuera al revés?

Este fin de semana me ha pasado algo parecido. He estado en un lugar luminoso, de una belleza especial, en el que además parece poderse vivir a otro ritmo. El lunes por la mañana llegué radiante, pero bastaron dos horas en la ciudad-dormitorio para volverme a dejar hecho un asco.

Estoy pensando que tal vez no merezca la pena salir de viaje: al regresar siempre me pongo de mal humor, incluso peor de lo que estaba antes de salir, y tardo unos días en recuperarme. ¿Los recuerdos felices pueden llegar a ser tristes?

...
cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado, da dolor;
cómo, a nuestro parecer,
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.

lunes, abril 19, 2010

El Pulpo Ernesto entre nosotros

El dolor me embarga. El Pulpo Ernesto, cefalópodo del planeta Schuss que adoptó la forma humana entre nosotros para mejor poder desempeñar su misión de preparar el advenimiento de la Nave Nodriza, fue recientemente capturado por las fuerzas del orden y condenado a muerte tras juicio sumarísimo y arbitrario.

Fácilmente hubiera podido liberarse de sus captores, de haber adoptado su forma de cefalópodo mediante el transmutador de especies, pero prefirió no entablar combate, evitando todo derramamiento de sangre (en un momento de su suplicio, el Pulpo Ernesto manifestó no ser un cefalópodo de Schuss si no un alicatador en paro de Blanes, y pidió por favor que le dejasen regresar a su casa, pero eso fue una tentación pasajera -humana, después de todo- inducida por los malvados Xiompsianos, de modo que los fieles pedimos a sus captores que no la tuvieran en cuenta y prosiguieran con el plan previsto).

Al igual que la semilla fecunda, Ernesto se nos sigue apareciendo a sus más fieles amigos Ernestinos con todo el esplendor de sus tentáculos rosados, y nos ha ordenado que prosigamos la preparación del Advenimiento de la Nave Nodriza.

La Nave Nodriza puede desplazarse a distancias interestelares merced a su capacidad de perforar el tejido del espacio-tiempo mediante los mal llamados agujeros de gusano. Para distancias del orden del tamaño del sistema solar, la Nave Nodriza se mueve grácilmente con sus motores de antigravedad. De esta forma podría quedar suspendida a pocos metros del suelo y lanzar escalerillas para que los fieles pudiéramos acceder al mundo de miel y leche que nos espera en su interior. Pero es grande el consumo de energía de los motores de antigravedad, de modo que es mucho más fácil posarla amorosamente en el suelo de este humilde planeta a fin de que su estancia entre nosotros pueda ser prolongada y feliz.

A tal efecto, para evitar que la Nave Nodriza colapse por su propio peso, es necesario preparar una base de hormigón armado, en la que apoyará sus puntos resistentes: del mismo modo que para levantar un coche hay que apoyar el gato en los puntos precisos, la Nave Nodriza necesita una plataforma de aterrizaje.

"Amado Frikosal", me dijo el Pulpo Ernesto en sus últimos minutos con voz serena, "no dejes de construir la plataforma de aterrizaje". Yo he decidido consagrar mi vida a este noble propósito: seré la piedra sobre la que la Nave Nodriza se alzará. Pero necesito su ayuda. Les ruego me hagan llegar sus donativos (cualquier cantidad será bienvenida, aunque es grande la suma necesaria). Mientras la Base no haya sido construida, no será posible recibir a la Nave Nodriza. Varias generadores de Constructores serán necesarios, de modo que la primera escuela Ernestina pronto abrirá sus puertas.

Además, la construcción de la Base, al ser de hormigón, va a generar riqueza, reactivando la maltrecha economía nacional. Los responsables del plan E ya se han interesado por el asunto. Entre tanto, los fieles a la memoria del Pulpo Ernesto pueden venir a participar en ágapes donde se le conmemora a la gallega. Ocasionalmente, el Pulpo Ernesto (alabado sea su nombre) extiende sus amables tentáculos y se manifiesta a los presentes, aunque en mi humilde opinión no sería necesario que lo hiciera puesto que la Fe debe ser suficiente para los verdaderos Ernestinos.

Afortunados somos los que hemos podido verle, pero mucho más lo serán los que tengan la fe de creer en Él sin necesidad de haberle visto.

Su servidor, el humilde portador de las palabras de Ernesto,

Agrimensor Frikosal.

jueves, abril 15, 2010

Casas tapiadas

Un extraño fenómeno está produciéndose en la ciudad-dormitorio: un número creciente de casas están siendo tapiadas. Son muchos centenares de viviendas, tal vez decenas de miles de metros cuadrados habitables pero tapiados. Pinchen aquí para ver las fotos.

Por suerte, de momento no nos ha afectado a nosotros ni a ninguno de nuestros amigos. Pero yo cada mañana paso un mal rato hasta que no he podido comprobar que la puerta sigue libre de ladrillos. Me dicen que no debo preocuparme, que ya se procura que no quede nadie dentro, que esto se hace solamente en plantas bajas (aunque yo he visto algunos primeros e incluso segundos pisos tapiados), y que siempre es con el consentimiento de los propietarios.

Esto último se me hace extraño, si yo tuviera una casa dejaría por lo menos el jardín para que jugasen los niños o para que el gato pudiera cazar moscas (no tengo gato). A mi personalmente no creo que se me ocurriese tapiarla. Pero en realidad mi piso es del banco, yo lo voy pagando.

De modo que estoy confuso y no acierto a comprender que debe estar pasando. Yo he viajado un poco (no mucho, es cierto) y nunca he visto nada similar. Alguna casa tapiada tal vez, pero tantísimas, en ninguna parte. Y esos ladrillos en las ventanas a mi me recuerdan las lápidas de cemento que se usan para tapar los nichos cuando se acaba de meter el ataud.
He estado cavilando un buen rato y he llegado a una conclusión provisional, pero tal vez sea equivocada y por el momento no quisiera exponerla para no inducir a nadie a error. Yo no se si alguno de ustedes será tan amable de decirme a que cree que se debe este extraño fenómeno de las casas tapiadas.

Sobre las fotos: Este pequeño proyecto fotográfico de las casas tapiadas lo he hecho con un iphone. Las fotos están tal cual salieron del teléfono, a la medida original y sin ninguna clase de proceso. El iphone es muy limitado como cámara (solamente hay una focal, no se puede controlar la exposición ni el diagfragma, la sensibilidad es escasa, el disparador está mal situado, hay un retraso muy molesto, etc etc), pero por otra parte, es algo relativamente discreto y que siempre se lleva encima. ¿Qué les parece?

martes, abril 13, 2010

Domingo de Gloria y el retorno de las lagartijas


Ya es una pequeña tradición tumbarme a la entrada de la iglesia el domingo de Gloria. Se da la circunstancia de que el mejor lugar de la plaza, donde más calienta el sol de primavera a media mañana, y donde mejor puede uno resguardarse del viento helado que todavía baja de la montaña, resulta ser el banco de piedra que hay en la entrada de la iglesia. Todo esto sucede en el pequeño pueblo donde a veces pasamos unos días (posiblemente sea el único pueblo de España donde no se ha recalificado jamás ni un solo metro cuadrado).

En ese rincón privilegiado que hay junto a la iglesia suelen reunirse las lagartijas, que están hambrientas y lujuriosas después de su letargo invernal (y completamente ignorantes del mal momento que está pasando el Santo Padre). Yo empiezo pulcramente sentado en el banco con la cámara en la mano, como si fuera uno más de los feligreses, pero en realidad estoy esperando para ver salir sus hocicos prehistóricos de las fisuras de las piedras.

En cuanto asoman no puedo evitar dejarme llevar por la pasión y terminar tumbado en el suelo, gateando como los niños. Una vez pude oír toda la Santa Misa desde el suelo, y un poco antes de la transubstanciación, una de las lagartijas apoyó su pata en el dedo índice de mi mano izquierda (maravilla). En otra ocasión, a la salida de los feligreses yo seguía estirado en el suelo y tuvieron que dar un pequeño rodeo para no pisarme.

Hablando de lagartijas es inevitable acordarme de Isabel Nuñez y de uno de los personajes de sus cuentos, que habla con las lagartijas. Yo debo confesar que a veces también hablo con ellas, pero se lo pregunté al médico y me dijo que mientras no contesten no debo preocuparme.

Esto naturalmente es una broma: yo jamás le contaría una cosa tan personal al médico.

En otro orden de cosas he recibido una postal de mi joven amiga Luna que se está abriendo paso como fotógrafa. Sigue siendo muy joven y tiene una energía imparable. La conozco desde que era un poco más que una niña - pero ya hacía unas fotos buenísimas que entonces colgaba en Fotonatura. Que ilusión me hace ver como poco a poco ella y su compañero empiezan a ser reputados fotógrafos de bodas, entre otras cosas. Consiguen que la gente normal quede como si fueran artistas de cine; incluso yo saldría favorecido y casi casi me dan ganas de volverme a casar. Sería otra vez con mi Santa, naturalmente.

miércoles, abril 07, 2010

La luz zodiacal en Descobrir Catalunya

Este mes la revista Descobrir Catalunya publica un artículo (texto y foto) que hice sobre la luz zodiacal vista sobre la ermita de La Pertusa, cerca de Àger. Quería contarles como la hice.

En realidad hace más de un año que voy detrás de la luz zodiacal. Es un fenómeno espectacular que sería fácilmente observable de no ser por el tremendo grado de contaminación luminosa que hay en nuestro país y en Europa en general. Primero la vi en Andalucía, y después en Àger, pero no pude fotografiarla bien por falta del equipo y la técnica adecuados. En Julio del 2009, en la Isla de Pascua pude observarla en toda su maravillosa plenitud ... pero las nubes la ocultaron mientras yo fotografiaba la Vía Láctea entre los Moais. Unos días después la pude -por fin- capturar cerca de Valparaíso y esa foto fue publicada en el APOD de la Nasa, pero técnicamente era mejorable. El problema es que incluso con las cámaras más sensibles se necesita una exposición de un minuto para captarla bien, y entonces las estrellas salen movidas.

Me hice el propósito de fotografiarla en un paisaje emblemático cerca de Àger, pero esta vez con las estrellas clavadas. El encuadre ya lo tenía decidido: la ermita de La Pertusa, colgada sobre unas rocas, casi a punto de precipitarse al vacío.

Cada vez más, primero pienso las fotos, las compongo en la mente y si supiera pintar casi no me haría falta ni hacerlas. Pero en fotografía no basta con la imaginación: hay que realizar lo que se ha proyectado. Este invierno ha sido muy lluvioso, y en las pocas noches despejadas he estado ocupado. Finalmente, a finales de invierno, una tarde se presentó sin luna, clara y luminosa como pocas y además se me abrió un claro en el trabajo. De forma que con esa conjunción favorable salí hacia Àger esperando que el estrecho sendero que lleva a la ermita no estuviera helado. No es que sea realmente peligroso pero los precipicios y yo nos llevamos mal: tengo algo de vértigo y me parece que los abismos me llaman fatalmente como si fueran sirenas. Finalmente había muy poco hielo y pude llegar al punto elegido con las últimas luces sin más problema.

Unas dos horas después de la puesta de sol, el plano de la eclíptica en efecto se iluminó con la luz zodiacal. Esta mancha blanquecina triangular que se levanta desde el horizonte (no confundirla con la contaminación luminosa, amarillenta y más baja) es de una belleza sobrecogedora y tiene la particularidad de elevar el espíritu, sobretodo si se puede observar en la completa soledad de la noche. Me hizo sentir la fuerza de la naturaleza, y por un momento, recuperar toda mi energía. También, creo, gritar de felicidad.

Como yo había previsto, la ermita podía encuadrarse entre la luz zodiacal y la Vía Láctea... suponiendo que la foto se hiciera justo desde el borde del precipicio. Espero que a nadie se le ocurra repetir esta toma y si lo hace desde aquí queda advertido/a de que al final tuve que ponerme de pie a menos de dos palmos del precipicio (aunque hay un cable de acero, está muy bajo: las sirenas no paraban de cantarme y de noche, ya en casa, me desperté sobresaltado pensando que me caía; todavía ahora al escribirlo me sudan las manos). Para iluminar la ermita, después de probar muchas otras alternativas, al final terminé dejando tan solo la luz natural, la celístia.

Llegué al coche completamente exhausto y helado, me tomé un café del termo y me marché de regreso a la lejana ciudad-dormitorio, a tiempo para poder dormir un poco e ir a trabajar a la mañana siguiente. Estas son mis aventuras, grandes o pequeñas no lo se, pero son las que yo puedo contarles.

La segunda parte es publicar la foto. Este tipo de fotografías son oscuras (¡es de noche!), difíciles de imprimir y de interpretar. Además, el paisaje astronómico es un tema muy nuevo, del que se ha publicado poco, de modo que todavía hay pocas referencias visuales. Pero María Rosa Vila, la editora gráfica del Descobrir Catalunya se atrevió y además me encargó el texto. No fue fácil resumir que es la luz zodiacal y la celistia en tan poco espacio, pero creo que más o menos se ha conseguido. Estoy contento, creo que ha quedado muy bien.

martes, abril 06, 2010

Los astros vagabundos

Yo creo que todas las culturas humanas, desde los Inuit hasta los Fueguinos deben haber observado el cielo nocturno (a excepción, claro está, de los modernos habitantes de las ciudades que por la noche ponemos la tele para seguir el curso de los escándalos políticos). El caso es que a poco que uno se fije, resulta claro que las estrellas se mueven (aparentemente) cada noche y que además se mueven siguiendo ciclos anuales. Estos movimientos, aunque complicados, se realizan de forma acompasada, es decir: cada estrella se mantiene a la misma distancia aparente de sus vecinas.

Pero después de haber pasado muchas noches mirando los cielos, alguna persona con buena memoria debería darse cuenta de que hay algunos astros que, además de sus movimientos diarios y anuales, parecen moverse entre todos los demás. Los griegos los llamaron errantes, vagabundos.. y esa palabra pasó al latín y ha terminado por convertirse en planetas.

Ya hace tiempo que quiero fotografiar periódicamente a Marte durante unos meses para poder ilustrar su movimiento entre las estrellas, pero esto está resultando complicado a causa de las nubes. De momento, he podido fotografiar a Venus (izquierda) y a Mercurio (derecha) tres días y he superpuesto las fotos de forma que Venus parezca estar siempre en el mismo lugar. De esta forma, el movimiento relativo entre ambos se hace evidente. No obstante, esto es engañoso puesto que Venus en realidad también se mueve entre las estrellas del fondo, pero en el crepúsculo no hay ninguna estrella cercana lo suficientemente brillante como para servir de referencia.

Desde que alguien por primera vez observó estas extrañas luces errantes en el cielo, hasta que finalmente Isaac Newton (apoyándose en muchos otros) resolvió casi por completo el enigma, tuvieron que pasar muchos miles de años. Y el esfuerzo necesario para hacerlo impulsó el nacimiento de las ciencias físicas, motor de la tecnología. De modo que yo creo que no es exagerado decir que si ahora ustedes están viendo esta pequeña entrada, se debe a la enorme curiosidad que despertaron en nuestros antepasados los astros vagabundos.

Creo que si en algún lugar surge vida inteligente e incluso se inventa la escritura, pero por alguna razón no se ven las estrellas, fuente inagotable de enigmas, el desarrollo de la ciencia se retrasará mucho. Esto podría suceder en Europa, satélite de Júpiter, donde (forzando un poco la imaginación) podría ser que vivieran seres inteligentes en un mar atrapado debajo de una corteza de hielo (¿como sería su mitología?). El 2020 se lanzará una primera nave que estudiará el grosor de la corteza de hielo, y si es factible, mucho después otra expedición tratará de perforar el hielo para observar el interior. Demasiado lento, en mi opinión, para el enorme interés de estas exploraciones.