domingo, febrero 28, 2010

Preparando el advenimiento de la nave nodriza

Todo empezó aquella mañana de mayo en la tienda de vinos. El tipo no tenía nada especial, solamente la bufanda y la gabardina de cuello largo. Pero cuando el vendedor se fue a buscar el Ribera de Duero del dos mil cinco que le había pedido, se volvió hacia mi y me habló en voz baja:

-Yo enseguida reconozco a los extraterrestres. Imitan bien a los humanos, excepto en las orejas, eso es lo que más les cuesta copiar. Fíjese por ejemplo en el comandante Spock o en Yoda: las orejas siempre tienen algo raro. Y ese vendedor es extraterrestre, no me cabe la menor duda

A todo eso ya estaba regresando el vendedor con la botella de Ribera de Duero. No había dejado de hablar ni un momento y mientras sus pasos se acercaban, continuó ensalzando las virtudes de los vinos caros y denigrando los baratos. Finalmente salió de la trastienda y volvió a ocupar su puesto detrás del mostrador. En efecto, sus orejas eran normales en la parte inferior, pero la parte superior era completamente plana y semitransparente, como si se las hubieran metido en una sandwichera.

-No, esta no es la que quiero, le había dicho del dos mil tres.

Algo contrariado, el vendedor reemprendió su camino a las profundidades de la bodega, desde donde su acento argentino siguió oyéndose como si procediese de ultratumba. El hombre de la gabardina continuó insistiendo:

-¿Lo ve? Es extraterrestre, no cabe la menor duda, ¡mire, mire!

Sacó del bolsillo un libro arrugado, algo así como un catálogo del Ikea pero más voluminoso, repleto de fotos y descripciones. En cada página se veía a una persona aparentemente normal pero con las orejas un poco extrañas. Fue pasando páginas y para mi sorpresa, finalmente encontró un retrato del vendedor de vinos.

-Y vea lo que pone: ¡Es de los más malvados! ¡Tenemos que acabar con él! Usted colóquese al lado de la puerta de la trastienda y en cuanto entre, le abre la cabeza con esta botella de Moët Chandon. ¡Rápido!

-¡Pero usted está loco, señor! Yo solamente había venido a comprar una botella de Pedro Jiménez para el postre ¿y ahora usted me propone atacar a ese hombre?

-No es un hombre, es un Xiomps y apuesto a que en la bodega está su transmutador de especies. Rápido, tome la botella.

Demasiado tarde. El vendedor ya estaba de nuevo subiendo las escaleras, sin dejar de despotricar de los vinos dulces y baratos que busca la gente que no tiene ni la menor idea de nada y piensan que comprando alcoholes de garrafa y gastando solamente tres o cuatro euros por botella van a poder quedar bien cuando en realidad la enología es un arte excelso, superior a la literatura, la pintura y la filosofía, tal vez equiparable a la mística, y esa gentuza piensa que solamente porque olisquean los tapones ya saben algo, cuando es obvio que hay que gastarse por lo menos cuarenta euros en cada botella y abrir tres en cada cena.

-Deme la botella, ya aprenderá más adelante. Ahora no hay tiempo que perder. ¡Yo mismo acabaré con él! ¡Aguante esto!

Me dio el catálogo de alienígenas y con sorprendente agilidad, me quitó la botella de Moët Chandon de las manos, pasó al otro lado del mostrador, se encaramó en una caja vacía de cerveza junto a la puerta, y en cuanto el vendedor sacó la cabeza, le asestó un tremendo golpe que le hizo callar en seco, rompió la botella y le dejó tendido en el suelo junto a un charco de sangre y espumoso.

-¿Lo ve? Ha sido muy fácil, sin el transmutador de especies en realidad no representan ninguna amenaza. Vamos ahora mismo a la bodega.

Yo estaba aterrorizado, esperando que de un momento a otro ese loco me atacase a mi, y quise salir corriendo de allí inmediatamente. Ya estaba corriendo hacia la salida y pensando como contaría aquel episodio en comisaría cuando se abrió la puerta de la tienda de vinos y entró ni más ni menos que una pareja de guardias civiles de uninforme.

-¡Rápido, vamos a la bodega, antes de que vean el cadáver!

Nos metimos en la trastienda y bajamos por las escaleras de caracol, estrechas e interminables, hasta llegar a la bodega. Y para mi enorme sorpresa, allí, entre una máquina de embotellar, diversos garrafones y una impresora hp que todavía estaba imprimiendo etiquetas falsas, resultó haber un prisma como de obsidiana que parecía levitar a un metro de altura desprendiendo un brillo azulado.

-¡El transmutador de especies! Este dispositivo revelará nuestra verdadera naturaleza y nos permitirá hacerles frente.

Pero entonces los guardias civiles ya habían visto el cadáver y empezaban a bajar por las escaleras dando la voz de alto. El hombre se abrazó al prisma y fue entonces cuando me di cuenta de que llevaba la bufanda prendida con un pequeño imperdible negro, como para que asegurarse de que en ninguna circunstancia se le verían las orejas.

Demasiado tarde me fijé en ese detalle: el transmutador de especias le retornó a su forma original de alienígena, que a mi me pareció un enorme pulpo de gran fuerza y presencia física. Sin ninguna dificultad, simplemente blandiendo sus tentáculos, pudo poner fuga a los guardias civiles.

Y de esta forma, sin que yo jamás lo hubiera pretendido, empezó mi carrera delictiva junto a Ernesto, el pulpo alienígena del planeta Schuss.

Aquella noche, mientras el pulpo Ernesto y yo estábamos escondidos debajo de un puente esperando a que pasasen los helicópteros de la policía, me dio por mirar el catálogo de extraterrestres y le vi en la contraportada, en su forma humana con orejas cilíndricas y en su verdadera forma de encefalópodo del planeta Schuss. Era el editor.

Con el tiempo y las aventuras, llegamos a ser grandes amigos. Ahora estamos preparando el advenimiento de la nave nodriza de Schuss: atracamos bancos, desvalijamos notarías y repartimos jamones de bellota en la cola del paro. Pronto daremos nuestro golpe más sonado: ya casi hemos averiguado quien se ha quedado con todo el dinero que falta desde que decían que eramos ricos. El mundo será mejor en la era de Schuss.

A veces pienso que Ernesto preparó el encuentro en la tienda de vinos del Xiomp solamente para poder reclutarme.

jueves, febrero 25, 2010

La celístia

Los Moais de la Isla de Pascua, iluminados por la celístia. Celístia fotografia.

Como otras muchas cosas, debo a mis amigos haber descubierto la palabra celístia. Se trata de una palabra desconocida, casi secreta, que únicamente se puede utilizar en ocasiones señaladas, y que designa a un ente cuya existencia está a punto de desvanecerse.

En una entrada de este blog, NMP comentó que en cierta noche, estando en un lugar remoto, como por ejemplo un oscuro valle en el Himalaya, encontró a un misterioso poeta y peregrino catalán que le reveló la existencia de una antigua palabra utilizada exclusivamente para referirse a la luz de las estrellas. No a las estrellas en si, ni tampoco a la luz de la luna, si no a la luz de las estrellas. Esa luz, débil y preciosa, tenía un nombre especialmente sugerente en catalán pero NMP no podía recordarlo en ese momento. Al poco rato contestó Jordi Busqué, quien si recordaba la palabra, por haberla oído de los labios de un astrónomo loco que consiguió cerrar todas las luces de un pueblo para poder ver las estrellas. Como habrán adivinado, esa palabra es celístia.

De inmediato me pregunté como se traduce celístia al castellano y aquí empezó el pequeño enigma: no hay una palabra en castellano que designe específicamente a la luz de las estrellas. He preguntado a varias personas sobre el tema y al parecer, la palabra celístia tampoco tiene traducción directa a otras lenguas románicas. Isabel Nuñez indagó el asunto y celístia viene de la palabra latina caelestia, que es el dativo de caelum, es decir, el complemento de lugar. Sería algo así como "en el cielo", pero no implicaba una luminosidad. Por alguna razón en catalán adquirió ese significado (si yo se resumir correctamente sus palabras, puesto que el latín lo tengo completamente olvidado). Camilla F. me confirmó que no existe la palabra en francés ni en italiano. Los ingleses tienen la autoexplicativa (pero poco evocadora) starlight, que bien podría existir en una forma parecida en alemán (pero yo no lo se). Continuo buscando esa luz de las estrellas en diferentes idiomas, y como siempre sus sugerencias son bienvenidas. De momento, un amigo ruso (Andrey G.) me dice que esa palabra no existe en su idioma.

En esta foto, los moais no son simples siluetas negras (y si en su pantalla lo parecen, es un problema de calibración), están iluminados y la luz que les ilumina és la celístia y también la enigmática luz zodiacal. Mientras la cámara estaba haciendo la foto, justo detrás de mi había un triángulo esbelto y bien definido de luz zodiacal, la más clara y mejor que he visto nunca. Pensé en fotografiarla pero cuando terminé con los moais, el cielo se había tapado y ya no era visible. No volví a verla en Rapa Nui.

Nadie debe saber si la palabra celístia incluye también a la luz zodiacal, además de la luz de las estrellas. No creo que nadie se haya preguntado esto antes, yo (si me dejan dar mi opinión los lingüistas) respondería que si.

Quisiera decir algunas cosas más:

-Mercè Rodoreda, enorme escritora, utilizó la palabra celístia en muchas de sus obras, pero siempre (me parece a mi) para sugerir el ambiente frío y misterioso de la noche, opuesto al ambiente cálido del hogar. Para otros, sin embargo, la celístia es el extracto de la pureza de la noche en la naturaleza, y es acogedora.

-Si bien esta palabra existe en catalán, no es en absoluto una palabra habitual y de hecho yo diría que casi nadie la conoce. En todas las zonas donde se habla catalán, la palabra celístia está quedándose sin sentido. La luz de las estrellas es infinitamente más débil que la luz eléctrica de las ciudades, incluso si estas son muy lejanas. Solo en algunos apartados valles del pirineo, la celístia todavía puede competir en intensidad con las luces de las urbanizaciones y las ciudades. Todo ello me causa un gran pesar, que yo se que para algunos resultará incomprensible.

-Yo sugiero adoptar la palabra celístia en castellano para que pueda seguir viviendo una vida con sentido en las extensiones vírgenes de América, donde la luz de las estrellas por el momento sigue existiendo.

-Es muy posible que en Aragonés exista la palabra celístia, tal vez con alguna pequeña diferencia.

-Para quienes no la han visto ¿cuan intensa es realmente la celístia? El poeta que habló con NMP dijo que permitía leer un libro. ¿Es esto una exageración? (los poetas pueden exagerar si lo desean). Cuando mis ojos se han acostumbrado plenamente a la oscuridad hasta el punto que la luz del visor de la cámara o de la pantalla del teléfono ya me deslumbran, la celístia me permite ver los contornos de mis manos claramente y es muy posible que una persona joven pueda leer un libro de caracteres grandes a la luz de la celístia.

Salgan amigos y busquen lugares remotos, tal vez en otros continentes, donde todavía resplandezca esta luz y disfrutenla, verán que es enormemente valiosa.

miércoles, febrero 24, 2010

Así empezó el incendio

Esta foto está tirada con un 20mm, que son 30mm en la D200 que tenía entonces, a 1/125. Dice la teoría que tirando a 1/30 de segundo hubiera bastado para que no saliera movida, yo tiré 4 veces más rápido pero la foto ha salido irremediablemente movida. Es difícil hacerlo peor, esta debe ser la peor foto de mi vida. Pero es que el campo estaba ardiendo, junto a la única carretera de acceso al pueblo donde estaba mi familia, hacía un viento de mil demonios y al final del campo hay un bosque.

Yo fui el primero en ver el fuego, llamé a los bomberos, dejé a los niños en el pueblo, avisé y me llevé al viejo pastor para que me aconsejara. Siguiendo sus indicaciones, con el hacha que siempre llevo (cosa que al parecer es ilegal), cortamos un boj, que parece ser especialmente resistente al fuego. Y a golpes de boj tratamos de controlar las llamas que había originado un cable que todavía estaba chisporroteando por el suelo. El viento hace que la más mínima llama crezca con una rapidez increíble, el fuego parece tener vida propia y las palabras "fuego controlado" suenan a broma. Mientras hay una brizna de hierba ardiendo no hay nada controlado, si uno está solo. Vino más gente, y entre unos cuantos pudimos aguantar hasta que al cabo de una hora larga llegaron los bomberos y un helicóptero cargado de agua. Yo estaba agotado y sobrepasado, solos no hubiéramos podido apagarlo, y hubiera podido ser muy grave. Debo decir que justo antes de que llegaran, miré a la carretera y vi que detrás del humo había como 15 o 20 personas junto a los coches, mirando a los que estábamos trabajando.

Otro día les pongo fotos de los bomberos y del helicóptero, cuando todo ya casi había pasado.Pero hablemos de esta foto. Me llevó dos minutos hacer esta foto. ¿Mereció la pena perder ese tiempo? ¿Tiene algún valor documental?

martes, febrero 23, 2010

Contra la TDT

Estoy enfadado. Finalmente, después de haberme resistido bastante, ha entrado la TDT en casa. Para los que me lean desde otros lugares del mundo, la TDT es un artilugio que se alimenta por la boca con una antena de televisión convencional para después expulsar por el ano más de cuarenta canales. Entre otras inmundicias, uno de ellos es fascistoide e incita al odio, y cuatro son de programas de televisión para niños, 24 horas al día, 7 días a la semana.

¿Para que dar cobijo a semejante monstruo, y menos yo, que ya no veo ni los informativos? Resulta que si uno quiere ver su serie de televisión preferida de los martes por la noche, como es el legítimo deseo de mi Santa, entonces no hay más remedio que ponerse el TDT: la televisión normal va a desaparecer en 15 días y algunos programas ya han desaparecido (entre ellos, el único que a mi me gusta). Hace años que todas las administraciones vienen insistiendo en la necesidad de poner el maldito TDT, y esa insistencia me resulta sospechosa: nadie va a convencerme de que la televisión no es un instrumento para manipular a la población a gran escala.

Entre los canales que entran en casa está el nefasto Disney Chanel, que posiblemente hace que Goebels se sonroje de envidia desde el infierno. Se nos dice que es asunto nuestro controlar la televisión en casa y educar a los niños para que puedan andar entre los excrementos digitales sin mancharse, pero yo me imagino que si uno de los canales fuera de hardcore, 24 horas al día y en abierto, la gente se quejaría y lo retirarían. Yo, y tantos otros, no pensamos que el Disney Chanel sea menos nocivo para los niños, pero al estar en minoria, no tenemos más remedio que tragar.

De esta televisión está surgiendo una juventud cretinizada hasta extremos de vértigo. Por suerte, en este país, España, disponemos de inmensas reservas de petróleo y de minas de diamantes que nos van a permitir vivir en la opulencia por los siglos de los siglos, contemplando sin cesar a la Montana mientras otros nos hacen el trabajo pesado de pensar.

lunes, febrero 22, 2010

La charla del viernes

Estoy atareado con cien cosas, además de las mil de mi trabajo en la vida real, y este fin de semana no he tenido tiempo de escribir ninguna de las cosas que hace tiempo que quiero contarles.

Solamente quisiera agradecer su asistencia a las personas que vinieron a mi charla del viernes, y en especial a un señor que estaba sentado en la última fila. Siento no poder recordar su nombre. Después de la charla me dijo que hace tiempo que sigue el blog sin intervenir y me contó que en su infancia jugaba en la calle con otros niños, y que en las noches de verano a veces se sentaban a contemplar la Vía Láctea en lo alto del firmamento. Ahora hace años que no puede verla. Fue una alegría poder restaurarle esta visión de la galaxia, aunque fuera fotográfica.

Me pregunto si habrá que organizar excursiones para que la gente pueda ver la Vía Láctea. Estando en la ciudad-dormitorio hay que conducir por lo menos dos horas, si se sabe a donde ir, para poder verla en condiciones que ya no son perfectas. Pero el Pirineo, que es el último reducto más o menos oscuro que tenemos aquí, está siendo ocupado por urbanizaciones totalmente deshabitadas en las que hay más luces que personas. Ahora que el litoral ya ha sido completamente construido, (es decir: destruido), la especulación se está girando hacia las zonas de montaña.

Yo se que hay mucha gente que considera que todo esto es inevitable, o incluso que es bueno, que las estrellas no sirven para nada, que el asfalto es un avance, que los centros comerciales de cristal son el progreso y que el monocultivo verde de campos de golf esterilizados es la mejor fuente de riqueza, junto con los prostíbulos en los que nuestro país ya debe andar a la cabeza de Europa. A mi este escenario me pone enfermo.

jueves, febrero 18, 2010

Frikosal en Japón

No es que me haya marchado al Japón, que ya me gustaría, si no que la revista japonesa Hosinavi ha publicado una de mis fotos de la isla de Pascua. Me produce una sensación extraña y agradable ver mi nombre entre los caracteres japoneses, que para mi son absolutamente enigmáticos.

Japón siempre me ha interesado. Me fascinan sus jardines, la influencia que el zen ha tenido en su cultura, su peculiar aprecio por la naturaleza, los grabados que inspiraron a Van Gogh, los caligramas, y sobretodo, esa mezcla radical entre innovación tecnológica y tradición.

Algunas de esas cosas les llevan a valorar -y preservar- el cielo nocturno, y a apreciar este tipo de fotografía de síntesis entre el paisaje nocturno que Jordi Busqué y yo estamos tratando de impulsar aquí. No es fácil introducir un tema nuevo, pero lo cierto es que últimamente algún editor gráfico está siendo más receptivo que sus colegas y posiblemente pronto veamos algún paisaje astronómico publicado en medios impresos de nuestro país. Hasta donde yo se, será la primera vez.

Recuerden que mañana viernes es mi presentación en el Adenc.

miércoles, febrero 17, 2010

La luciérnaga resuelta

Otra luciérnaga resuelta, andando.

Voy a contárselo tal como lo he recordado. Yo estaba sentado en el suelo mirando el agua de un riachuelo. A unos dos metros vi a una luciérnaga que andaba hacia mi con la más absoluta de las determinaciones.

La primavera estaba apenas empezando. El aire era frío, pero el calor del sol en la piel era maravilloso. La luciérnaga se fue acercando y acercando a mi pierna, sin haberme visto o sin haberme dado ninguna importancia. Dos metros es una distancia enorme para un animalito de catorce milímetros que solamente come caracoles.

Cuando yo hacía segundo de BUP, mi tutor me dijo que para ser feliz me fijase en las cosas pequeñas, pero él padecía de asma y era objeto de burlas crueles cuando tenía que utilizar el inhalador para no ahogarse en clase de latín. Dos años después de que me diera ese consejo, su propio hijo se apuntó a una banda de skin heads y se arruinó la vida casi por completo. No mucho más tarde, el profesor murió.

Me había distraído un momento recordando ese consejo y allí seguía la luciérnaga avanzando como si tuviera la necesidad de pasar precisamente por donde yo estaba.

Sentí mucho la desgracia del profesor de latín, era una buena persona. Era de Málaga y creo que nunca se adaptó a la vida en la ciudad-dormitorio. Aunque no se realmente que quiso decir con ese consejo, el tiempo ha terminado por darle la razón. A veces parece que el mundo se recree en ser cruel con algunas personas.

Cuando la luciérnaga ya estaba a punto de tocarme, vaciló un momento, como si hubiera notado un olor extraño pero después continúo acercándose. Con cuidado de no hacerle daño, me levanté y la dejé pasar para que no tuviera que variar su camino. No traté de hacerle una foto, esa que ilustra la entrada es otra luciérnaga. Volví a sentarme, esta vez de espaldas al río para poder seguir observándola. Seguía tan resuelta como antes y a los pocos minutos ya se había perdido de vista.

Todo esto no tiene ninguna importancia.

lunes, febrero 15, 2010

Presentación el próximo viernes

Ya sabrán los asiduos al blog que hace unos meses di una charla sobre fotografía nocturna en el IEC de Barcelona. El próximo viernes a las ocho la repito en el Adenc de Sabadell. Aquí se explica como llegar. Es gratis y todos los lectores del blog tienen, además, una sonrisa de premio.

Es un pequeño reto narrativo empezar hablando de la metamorfosis de las libélulas y terminar en los moais de la Isla de Pascua, pero yo creo que en la anterior presentación lo conseguí. Esta vez contaremos con la presencia de un ilustre chileno que podrá decir si son verdad (o no) mis historias.

viernes, febrero 12, 2010

Las 1001 noches, buscando la brosa

Buscando referencias a las Pléyades en el mundo árabe, encontré estos versos que el desafortunado Aziz no pudo evitar exclamar:

!La presunción de tus ojos negros alargados con kohl azul!
¡La esbeltez de tu cintura recta sobre tus caderas ondulantes!
¡El vino de tus labios y la miel de tu boca!
¡La curva de tus pechos y la brosa que los florece!
¡Esperarte es más dulce para mi corazón que lo es para el condenado la esperanza del indulto!
¡Oh noche!
...
¡Oh Aziza, mi muy amada!
¡Más fáciles que tú son de alcanzar las estrellas de las Pléyades!
¿Adonde iré sin ti?
¿Cómo he de soportar tu ausencia, que me abruma, cuando apenas puedo con el peso de mi traje?


O por lo menos así se lo narró Schehrazada al rey la noche 111, y de esta forma han llegado estas palabras a nosotros en una traducción de Vicente Blasco Ibáñez, que pueden encontrar aquí. Era en verdad grande la pena del joven Aziz, y yo no quisiera desvelar su motivo. Pero ¿la brosa que los florece? Viendo que el diccionario de la RAE ignora esta palabra, busqué las desventuras de Aziz en la edición de las 1001 noches que tenemos en casa, pero esta frase no está. En general, todo texto es muy diferente y bastante más soso.

No es difícil imaginar que es la brosa que los florece, sin embargo dentro de mi hay un exegeta, que tiene una pasión insaciable por las versiones originales. Y el asunto de la traducción de las 1001 noches es notable. Uno de los ensayos más conocidos de Borges, incluido en la Historia de la eternidad, se titula Los traductores de las 1001 noches. El texto es magnífico, como toda la obra de Borges, y por allí desfilan el fascinante capitán Burton, Galland, Lane (que incluso a Borges le parece demasiado pudoroso) ... pero previsiblemente no aparece Vicente Blasco Ibánez.

Indagando un poco más, resulta ser que su versión es una traducción de la traducción del doctor Mardrus, arabista francés que pasa por ser el más fiel al original. Dice Borges: Destino paradójico el de Mardrus. Se le adjudica la virtud moral de ser el traductor más veraz de las 1001 Noches, libro de admirable lascivia, antes escamoteada a los compradores por la buena educación de Galland o los remilgos puritanos de Lane.

Naturalmente, esto no nos aclara el origen y significado preciso de la palabra brosa, ni tampoco su correspondencia en el original, puesto que Borges (sin saber árabe) también detecta excesos en la versión de Mardrus. De modo que yo en este momento no puedo saber si Schehrazada fue más o menos explícita en la descripción de Aziza o en los detalles del castigo que sufrió Aziz.

Entre paréntesis yo (que soy de ciencias) me pregunto si hay alguna versión castellana de las 1001 noches que proceda directamente del árabe, es divertido creernos europeos cuando aquí los arabistas no se como deben llegar a fin de mes y al parecer se están cerrando las facultades donde se podía aprender griego.

Y a todo esto, les recuerdo que sigue sin aparecer una versión traducida a alguna lengua occidental del Kitab Suwar al-Kawakib (al-Sufi 986), el Libro de las constelaciones de las estrellas fijas, no menos maravilloso que las mil noches y una noche. Si me toca la lotería tengan por seguro que pagaré una traducción y viajaré a los oasis del Sahara para ilustrarla con fotografías.

Si alguien (¿en Valencia?) sabe de donde ha salido la palabra brosa o cual es su significado exacto, le ruego que me lo diga.

miércoles, febrero 10, 2010

Sobre la existencia de asnos funambulistas

Si yo hoy les dijera por ejemplo que en algún lugar remoto de las Nuevas Hébridas existen unos asnos funambulistas que permanecen desde su más tierna infancia en lo alto de lianas y alambres para estar a salvo de sus depredadores, creo que no me creerían.

Pero si yo dispusiera de tiempo y potencia mediática suficientes, y si fuera repitiendo una y otra vez el asunto de los asnos funambulistas, y si los mostrase frecuentemente por la tele y la prensa, y si organizara debates en los que no se hablase de los asnos en si, si no de su taxonomía, de su dieta y del color de su pelo, y si no me molestase demasiado en refutar a los anticuados descreídos que niegan su obvia existencia, y simplemente hablase y hablase de los asnos a todas horas, por tierra mar y aire, y si hiciera escribir preciosos cuentos sobre el joven asnito funambulista que tenía miedo a caer del cable, y si estableciera una fundación para el estudio del funambulismo asnal, y si la fundación promoviera tesis doctorales sobre la pezuña del asno funambulista, con buenas becas para los más eminentes zoólogos, estoy seguro que más pronto o más tarde todo el mundo acabaría creyendo en su existencia.

De esta manera es como se prepara a las naciones para la guerra, o se identifica al enemigo interior y se predispone a la buena gente para que acepte participar en su exterminio. Todo esto suele llevar su tiempo, naturalmente, puesto que entre otras cosas se basa en el olvido. Pero al final casi todo el mundo sucumbe a la lluvia fina de mentiras y medias verdades y termina por creer en los asnos funambulistas o en la eficacia de las bulas papales. Claro que unos pocos se resisten y recuerdan que en el pasado las verdades oficiales fueron diferentes y tal vez incluso viajen a las Nuevas Hébridas para desmentir su existencia, y desde allí mismo escriban entradas negacionistas en sus blogs: textos irrefutables que nadie se molestará en refutar. Pero suele ser difícil creer a los que tienen demasiada razón y pueden alzar poco la voz.

Yo siempre había pensado que la única vacuna contra este proceso perverso de creación mediática de verdades falsas era educar a la gente para que tuvieran capacidad de analizar la información por si mismos, y dudaran sistemáticamente de todo lo que dicen los medios. Pero últimamente veo que mucha gente realmente cree en los asnos funambulistas estoy empezando a dudar incluso de esto. Yo mismo ya no se que pensar.

lunes, febrero 08, 2010

Hermano sapo, hoy no hablaremos de economía

Me sorprendió la profundidad de la mirada en este sapo, pero hoy no tengo ganas de hablar de política ni de economía, ni de jugar a las predicciones apocalípticas, como un sagaz economista que ha publicado un libro diciendo que todo está incluso peor de lo que parece. Y se está propagando por la red a gran velocidad, justamente ahora que interesa que la gente vaya más suelta.

Lo que empezó siendo un asunto de especulación a gran escala, y en un principio se quiso resolver a base de que le dieramos una cantidad enorme de dinero a la banca, ahora resulta que si no es con el método del limón no va a tener remedio. Como siempre.

viernes, febrero 05, 2010

La parábola del limón

Hans Shaffer, anteriormente uno de los miembros del grupo de autoayuda Autopublicadores Anónimos de Dieter Berglund, finalmente abandonó sus desaforadas ambiciones literarias y alcanzó el éxito con su "Nuevas parábolas orientales para directivos", que ahora es el libro de texto en los más cotizados Másters de Administración y Dirección de Empresas. Esperando no infringir el copyright, transcribo su Parábola del limón, dedicada a formar el espíritu de los ambiciosos jóvenes que serán en el futuro Jefes de Personal.

Se cuenta que en la antigua China, en los tiempos de Lao Tse, vivía un anciano maestro en lo alto de una colina. En cierta ocasión, estando el Maestro y sus discípulos reunidos para comer las sagradas gambas, el Maestro tomó un hermoso limón del cesto, lo partió y se lo pasó a Hi Kao quien tras estrujarlo para servirse, se lo alcanzó a Ni Hao. Y así fueron todos vertiendo abundantes chorros de limón cada uno sobre su plato. Pero cuando el limón le llegó a Xim Pam, este exclamó:

-Maestro, este limón ya está seco.

-Xim Pam, en verdad te digo que si no sale jugo de este limón es porque no estás apretando lo suficiente. Apriétalo más y verás como su jugo brotará de nuevo.

Así lo hizo, y como no salió más que una gota, el Maestro le dijo:

-Xim Pam, aprieta sin compasión, con todas tus fuerzas, verás como todavía puede darte un poco más.

Finalmente, el pobre limón, que había sido lozano y generoso hasta poco antes, derramó sus últimas gotas de jugo sobre el plato de Xim Pam. Cuando el limón llegó de nuevo al Maestro, lo tiró a un lado y tomó un limón nuevo diciendo:

-Cuando un limón ya se ha dejado todo el jugo en los platos y por más que uno apriete no sale nada, ese es momento de echarlo a la calle y empezar con otro nuevo. Puesto que en verdad os digo que en este país limones no nos han de faltar.


Quien tenga oídos, que oiga.

martes, febrero 02, 2010

WHEN I heard the learned astronomer

Nunca fue tan fácil la falsa erudición como en esta época en la que los adelantos tecnológicos permiten buscar cuatro palabras en un texto enorme, o en el google, y hacer con ellas una cita. Digo esto para que quede claro que yo no se casi nada de Walt Whitman. Yo soy un ignorante, solo que a mi me gusta la ignorancia porque que me permite disfrutar aprendiendo cosas nuevas.

Justamente, a causa de mi ignorancia, cuando entiendo o creo entender una poesía, siento una gran alegría.

Esta noche estaba ya en la cama haciendo mi sagrado ritual de los diez minutos de lectura, cuando repasando el "Discusión" de Borges he encontrado este poema (debo reconocer que otras veces había omitido enteramente el capítulo dedicado a Whitman):

WHEN I heard the learn’d astronomer;
When the proofs, the figures, were ranged in columns before me;
When I was shown the charts and the diagrams, to add, divide, and measure them;
When I, sitting, heard the astronomer, where he lectured with much applause in the lecture-room,
How soon, unaccountable, I became tired and sick;
Till rising and gliding out, I wander’d off by myself,
In the mystical moist night-air, and from time to time,
Look’d up in perfect silence at the stars.
Walt Whitman

La traducción de Borges es:

Cuando oí al docto astrónomo,
Cuando me presentaron en columnas las pruebas, los guarismos,
Cuando me señalaron los mapas y los diagramas, para medir, para dividir y sumar,
Cuando desde mi asiento oí al docto astrónomo que disertaba con mucho aplauso en la cátedra,
Qué pronto me sentí inexplicablemente aturdido y hastiado,
Hasta que escurriéndome afuera me alejé solo
En el húmedo místico aire de la noche, y de tiempo en tiempo,
Miré en silencio perfecto las estrellas.

Y me he levantado para escribirlo en el cuadernillo (impresionante por cierto esta traducción, ¿Qué les parece a los entendidos?).

Los cielos -y la vida- hay que vivirlos. Una noche en la que casualmente mi hijo me enseñó el delfín debe valer más que diez años de lecturas. Solamente quisiera comentarle a Whitman que el docto astrónomo probablemente también sintió las estrellas antes de estudiar astronomía.