lunes, noviembre 30, 2009

Izarbe significa bajo las estrellas

Esta es la ermita de Izarbe, situada en el Alto Aragón. No suelo dar las localizaciones de los lugares que fotografío, pero el nombre de esta ermita es tan bonito que he tenido que hacer una excepción. Y pasados unos días creo que voy a borrar la entrada. Este es uno de los muchos lugares maravillosos y relativamente poco conocidos que hay en el alto Aragón. Ahora seré cínico: por suerte la gente es ignorante y prefiere apiñarse en las pistas de esquí, en los centros comerciales y en los campos de golf. Y estos lugares (esperemos) van a seguir manteniendo su encanto agreste durante algún tiempo.

A veces salgo del trabajo el viernes por la tarde y conduzco durante cuatro o cinco horas, solo y sin detenerme, para llegar a algún lugar como este cuando ya hace horas que es noche cerrada. Al bajar del coche me siento completamente desorientado, se me confunden los puntos cardinales y no entiendo nada de lo que veo en el cielo. Esto es malo. Para fotografiar el paisaje nocturno es conveniente llegar de día, dejar caer lentamente la tarde y poder tomar consciencia de como es el lugar, ir viendo como aparecen las estrellas y tener la mente más o menos reposada. Pero estos lujos solamente me los puedo permitir en verano.

viernes, noviembre 27, 2009

52 y una obra

Insiste el Excelentísimo Atuntamiento de la Ciudad Dormitorio en que debemos hacer nuestros desplazamientos utilizando el transporte público y a mi esas letanías bondadosas me suenan como los sermones que escuché en mi breve etapa de creyente (inmediatamente posterior a mi primera Comunión). El problema, queridos amigos lectores, es que la Ciudad Dormitorio prácticamente carece de transporte público, si se entiende por tal un sistema que permita desplazarse más rápidamente que andando.

Pero ellos, indiferentes a la realidad, han puesto en marcha una Goebelsiana campaña en las escuelas, que consiste en avergonzar a los niños que han venido en coche, anotando sus nombres en un mural que después es entregado al Consistorio. Entre esto y otras cosas que no hacen al caso, ya hace como un mes que llevo a los chavales al cole andando. Desafortunadamente, también han cerrado por obras el precioso parque arbolado que ellos tanto odian y debemos dar un rodeo, son más de 20 minutos andando y después 20 minutos más hasta el despacho donde agrimensuro. Y 20 más de regreso a casa.

Es un poco estresante andar con niños por la Ciudad Dormitorio, las aceras son estrechas, el tráfico es intenso y sobretodo: los excrementos abundan. Los niños no se fijan y hay que ir mirando al suelo por ellos. Pero hemos decidido contar el número de mierdas que hay por la calle, incluyendo también vómitos y escupitajos de los grandes (con moco). No es sencillo. Una mierda consta normalmente de varias deposiciones ¿hay que contarlas separadamente? Si ha sido pisada, ¿cada huella se convierte en otra mierda?. Al cabo del tiempo se van secando ¿cuando hay que dejar de contarlas? Profundizando en este tema, a causa de la descomposición de los excrementos, nos encontraríamos el concepto de conjunto fractal y la dimensión Hausforff, de la que hablaremos en otra ocasión.

Pero nosotros ignoramos estas cuestiones y vamos trotando alegremente por la calle, un poco al estilo de mi amigo, contando según nuestra intuición: ¡diecisiete!, ¡dieciocho!. Tal vez gritemos un poco más de la cuenta, pero es con la esperanza de que alguien nos oiga y se ponga de moda.

Hoy la cosa ha flojeado. Entre que ayer llovió y la crisis, hoy solamente han salido 52 excrementos y una obra. Curiosamente, en algunas calles hay muchos y en otras ninguno ¿a que puede deberse?

jueves, noviembre 26, 2009

Autopublicadores anónimos, de Dieter Berglund

Portada de Dghy, de Dieter Berglund (o tal vez una de las muchas parodias que se han hecho de su libro, es difícil saberlo con certeza).

Ya hablamos el otro día de la famosa encuesta Berglund para bloggers y hoy quisiera resumirles otra de las iniciativas del polifacético Berglund (falso zapatero agorafóbico, aficionado a los viajes y a la literatura que vive encerrado en su trastienda dilapidando el patrimonio heredado de su familia).

Después del estrepitoso fracaso de su novela de ciencia ficción autopublicada, Berglund sintió que el mundo se hundía debajo de sus pies. No tanto por la enorme cantidad de dinero que le costó la primorosa edición ilustrada de Dghy si no por la constatación de que absolutamente nadie estaba dispuesto a pagar ni un solo marco por su obra.

Pero incluso estando profundamente deprimido, Berglund es un hombre de recursos (cosa que en el fondo no ignoran quienes le calumnian) y no se resignó al tratamiento farmacológico que le prescribió el psiquiatra del seguro: colocó los ejemplares retornados de Dghy en las estanterías de la tienda y fundó el grupo de Autopublicadores anónimos para encontrar el soporte de otros autores incomprendidos.

Las reuniones del grupo tuvieron lugar en la trastienda de la zapatería. Por turno, cada autor resumía su obra y maldecía a los editores mientras los demás bostezaban con disimulo. Ciertamente, la mayor parte de los textos eran de pésima calidad, falsas novelas históricas de catedrales o simples enumeraciones de crucigramas medievales relacionados con el Grial, con Leonardo Da Vinci o con extrañas sectas ocultistas. Pero entre las actas, publicadas en el blog de Berglund, hay algunos trabajos que merecerían en mi opinión cierta atención por parte de la crítica. Citaré tres títulos que a mi me han interesado:

La levitación sin dolor. Cinco maneras fáciles de vencer a la gravedad, de Hans Shaffer , está entre la autoayuda y el ensayo. Shaffer (licenciado en Filosofía y de profesión guarda jurado) pasa revista a diversas formas de levitar, desde la levitación mística de Santa Teresa, hasta la efímera de quienes se precipitan al vacío, pasando por la genuina de los astronautas, la falsa de los ilusionistas y la extracorpórea de los viajes astrales. El tratado empieza con mucho vigor pero va perdiendo ritmo y la conclusión propuesta por el autor de algún modo se anticipa al triste destino del propio Shaffer.

Los primeros capítulos de El autodiagnóstico en psiquiatria, de Mathias Haller (de profesión conductor de autobuses) son algo parecido a un manual de bricolaje para la psiquiatría. Bajo el lema "hágalo usted mismo", Haller pretende que cada uno de sus lectores pueda saber si es paranoico, esquizofrénico, bipolar.. o normal. Pero según avanza el manual, el autor profundiza en la paradoja que desde el principio subyace en este tratado: la mente enferma (¿o cualquier mente?) no puede verse a si misma de forma objetiva. Hacia la mitad, el libro de Haller cae preso de una especie de paradoja de Russell que le impide avanzar; el resto del texto es una disquisición indigerible que según todos los especialistas reinventa al menos en parte el monumental Principa Mathematica y según algunos incluso alcanza a intuir el teorema de Godel.

Kurt Farinelli, auxiliar técnico sanitario, es el autor de Historia de alli, un ensayo sobre la depilación del vello púbico a lo largo de la historia. Este ameno tratado empieza mencionando a las favoritas del faraón Seneferu, que al parecer son la primera referencia histórica. Continúa después hablando de la Roma clásica, de las clandestinas depilaciones conventuales, de las prácticas rituales en todo el curso del Orinoco y finalmente dedica un capítulo entero a la depilación masculina, popular entre los eunucos de la dinastía Ming, puesta de moda en el siglo XX por un famoso futbolista y actualmente tan popular en los gimnasios de ambiente culturista. El propio Taschen se interesó en editar Historia de alli, pero insistió en que debía ser una edición ilustrada con fotografías. Farinelli estuvo de acuerdo pero solamente en el caso de que el fotógrafo fuera Fontcuberta. Esto paralizó el proyecto y al final Farinelli autoeditó el texto sin ilustrar. Fue un rotundo fracaso.

Al parecer los Autopublicadores anónimos siguen reuniéndose todos los miércoles en la trastienda de Berglund, pero indignados por los comentarios anónimos, dejaron de publicar las actas hace ya casi dos años.

miércoles, noviembre 25, 2009

¿Abuso en el concurso internacional de astrofotografía del Cabildo de la Palma ?

Por una amable amiga y lectora me enteré ayer de que el Cabildo de la Palma organiza un concurso internacional de astrofotografía. Ilusionado, miré las bases pero un par de puntos no estaban claros y he llamado para informarme.

Resumiré: Las 30 mejores fotografías, premiadas o no, pasan a ser propiedad del Cabildo. Según me han dicho, propiedad significa que para cualquier uso que quiera darles el autor, debe pedir permiso previamente al Cabildo, que podrá autorizarlo o negarse. Por contra, el Cabildo podrá hacer con ellas lo que le parezca.

Siendo comprensivo, yo podría entender que este fuera el caso de las fotos premiadas, pero ¿de las buenas no premiadas? Me parece un abuso flagrante, una forma fácil de hacerse con un buen montón de imágenes sin pagarlas. Se decía "pasar más hambre que un músico", pero los compañeros músicos tienen a la SGAE con Ramoncín al frente para protegerles, mientras que los fotógrafos parecen los parias de los parias. Detrás de cada una de las 30 fotos seguro que hay horas y horas de trabajo y dedicación que no van a ser recompensadas de ninguna manera. Esto tiene todo el aspecto de ser un abuso perpetrado por un organismo público y hay que denunciarlo.

Espero que se trate de un mal entendido y que el Cabildo de la Palma rectifique las bases.

martes, noviembre 24, 2009

Aullando al amanecer

He pasado temporadas de terrible insomnio. A veces me despertaba a las dos o las tres de la madrugada retorciéndome con pesadillas de monstruos, o con la de que todavía tengo suspendida la ortografía y se me aparecen el padre Miquel y el padre Franco para reclamarme desde el fondo mismo del averno que apruebe un examen, y yo leo las preguntas pero soy absolutamente incapaz de saver si van las cosas con v con b. O el profesor Daniel, de educación física, destacado cargo de la falange, que pretende que yo salte el plinton de nuevo. O la del laberinto, que llevo años explorando de pesadilla en pesadilla.

Pero no son esas mis pesadillas verdaderas, quiero decir que si las he tenido pero no son las que de verdad me asustan. Las de verdad no se las pienso contar ¡si no se las cuento ni a mi psicoanalista! (que no tengo).

En cualquier caso, me despertaba sudado, contracturado, saltaba de la cama y me bebía un vaso de agua, uno de leche, uno de vino, otro de whisky, me comía unas galletas, volvía a la cama, dolorido, me tomaba un gelocatil, salía otra vez, encendía el ordenador (no había internet), miraba unos códigos abtrusos, programas de ordenador que eran mucho más largos que la Biblia (lo comparé), pero con una coherencia interna absoluta, volvía a la cama, salía otra vez, leía un rato, me tomaba otro gelocatil.

Al final, me cagaba en Dios y salía en coche hacia el norte, mucho antes del amanecer, aullando (literalmente) por la carretera que lleva al monte, y al llegar allí gritaba y subía hasta llegar a un repecho y allí aullaba otra vez y decía unas cosas que no puedo poner aquí, y hubiera querido ser más fuerte para poder hacer cosas verdaderamente terribles y no solo pensarlas y gritarlas.

Una vez me llevé la cámara, la 601, y al llegar al repecho el sol ya estaba saliendo y se comía la niebla y era todo tan bonito que se me pasaron los aullidos. Jadeando saqué la cámara, ajusté el diafragma y disparé sin saber si habría acertado la exposición (que era difícil como no se lo pueden imaginar con diapositivas). Tendría que haber tirado por lo menos dos o tres fotos para asegurarme, pero esa era la última y para cuando hube cambiado el carrete ya había pasado todo. Y es esta foto, que salió más o menos bien un poco por casualidad.

Más tarde empecé a hacer fotos de mariposas en primavera.

lunes, noviembre 23, 2009

Yildun y el cielo sobre la ciudad dormitorio


Este noviembre está siendo un poco atareado, también lo fueron octubre y septiembre, y la verdad es que desde que regresé de vacaciones apenas he podido hacer ninguna foto. Hace dos semanas que quería salir por la noche a ver las estrellas, aunque fuera desde la ciudad-dormitorio. Pero, a pesar de que no ha llovido, el cielo ha estado cubierto prácticamente todas las noches y casi no había podido probar la montura ecuatorial portátil que compré.

Para poder orientarla, hay que localizar la estrella Yildun, que es la segunda por la cola de la Osa Menor (la primera es Polaris). Y yo tenía verdaderas ganas de poder ponerme los prismáticos en los ojos y tratar de localizar a Yildun en el cielo sucio de la ciudad-dormitorio. En un lugar oscuro incluso yo puedo verla a simple vista, pero en la ciudad es difícil distinguirla sin prismáticos. Me apetecía mucho volver a sentir las sensaciones que proporcionan los pesados prismáticos 10x50: sostenerlos con las dos manos, llevármelos a los ojos, enfocar y poder ver de nuevo la Osa Menor ¿seguiría allí Yildun?. Aunque yo no soy más que un principiante, la observación de las estrellas crea una extraña adicción de la que yo no era consciente: acabo de leer en Flickr el caso de un médico canadiense que se lleva el telescopio al tejado del hospital y entre llamada y llamada sube a fotografiar los planetas.

Finalmente esta noche se ha abierto un claro entre las nubes y antes de cenar he podido subir al tejado la pequeña montura ecuatorial, la cámara, el trípode, los prismáticos, el ordenador y la batería de moto que me he apañado para alimentar la montura. Ahora puedo cargarlo todo en un solo viaje y -actuando con sigilo- la vecina-medusa no me oye y por tanto no puede salir con sus terroríficos rulos a interrumpir gritando mis observaciones.

La montura astrotrac funciona bien, dentro de sus limitaciones, y espero poder usarla para hacer fotos más interesantes que esta. Recordarán los lectores de este cuadernillo que la montura ecuatorial permite deshacer el movimiento de la tierra y por tanto detener el curso de los cielos. De este modo -allí donde la contaminación luminosa no lo impida- se pueden hacer fotografías de calidad de los astros sin que salgan movidos, aunque entonces es la Tierra la que parece moverse (como en realidad sucede).

En menos de una hora he podido bajar a preparar la tortilla de patatas. Creo que el astuto pequinés de la vecina me ha oído.

viernes, noviembre 20, 2009

De noche en el ibón: el reflejo de las estrellas

Les ruego pinchen la foto para ampliarla.

Desde hacía tiempo me interesaba captar el reflejo de las estrellas en un lago. Esta luz debilísima solamente puede capturarse si el agua está absolutamente quieta bajo un cielo impoluto. En Chile, con mi amigo el Dr. Garat, tratamos de subir a las lagunas del altiplano para poder fotografiarla, pero la nieve nos lo impidió. En verano volví a la carga y finalmente, en compañía de los amigos Chabier y J. Vecino pude hacer esta foto y alguna más que ya subiré.

Una tormenta eléctrica nos hizo regresar antes de lo previsto. Yo siempre había pensado que los trípodes de carbono no atraen a los rayos, pero ahora que ya tengo uno de carbono, resulta que al parecer las descargas eléctricas son tan democráticas que no diferencian entre los trípodes de aluminio y los de carbono (más caros).

jueves, noviembre 19, 2009

Por solamente 5000 dólares, workshop con Phase One

Aunque el cotilleo no es sano para el espíritu, no me resisto a explicarles una cosa pero trataré de no ser cruel. Phase One es una empresa que fabrica y vende cámaras digitales de medio formato, además de software. Cada una de esas extraordinarias cámaras, de hasta 65 megapixels cuesta como un muy buen coche nuevo. Phase One organizó un worksop en el que los participantes podían usar sus equipos. Además, contraron a unas modelos que por cierto debieron confundirse: el evento fue en el desierto y algunas acudieron en biquini y tacones de vértigo. El precio del workshop era, agárrense, de 5000 dólares. Muchos profesionales hacen trabajos impresionantes con un equipo que cuesta bastante menos que eso.

Ustedes pensarán que los participantes en un curso tan selecto debían ser fotógrafos muy experimentados. Pero el caso es que las fotos de muestra que subieron al blog del evento eran realmente penosas. Sin exagerar, muy malas, terriblemente malas, tan malas que nadie se hubiera atrevido a subirlas a ninguna web de fotografía. No solamente penosas por su calidad técnica si no especialmente por su poca inspiración y poca comprensión de las cosas.

Todo esto lo se por el blog de Ken Rockwell, que por esta vez con toda la razón les puso a parir. Pero al cabo de unas horas, Rockwell cambió su entrada: al parecer esas no son las fotos finales o están hechas con cámaras mucho más sencillas. Alguna llamada debió de recibir. Diría que las fotos más flagrantes ya han sido retiradas del blog, pero con lo que hay (que no se si está hecho con Phase One pero me da igual porque esa no es la cuestión) pueden hacerse una idea.

Yo debo de ser malvado y envidioso al reírme de esos caballeros adinerados que gastaron 5000 dólares en un fin de semana pensando que los misterios de la luz y el paisaje les serían revelados. Es posible. Ahora justamente estoy dando un curso de fotografía y me gustaría que vieran algunas de las fotos que me presentaron los participantes en la edición del año pasado, hechas con cámaras que cuestan 40 veces menos.

Señores, la fotografía no consiste en gastar mucho dinero en equipos y quedarse extasiado viendo los archivos de 65 Mpixels en pantallas gigantes: tienen ustedes que buscar la luz y sobretodo el tema. Allí la foto buena no era la del desierto ni la de las pobres modelos, si no la de los asistentes al workshop y sus equipos.

miércoles, noviembre 18, 2009

Tino Soriano: Mariló y Ámber

Quería hablarles de Tino Soriano, que pese a ser uno de los mejores fotógrafos profesionales, siempre encuentra tiempo para ayudar a un principiante. Muchas veces la fotografía no tiene casi nada que ver con las cámaras ni las luces, y los mejores fotógrafos siempre resultan ser personas excepcionales en uno u otro sentido. Yo creo que si Tino ha podido encarar temas tan sumamente complicados como los niños enfermos de cáncer ha sido justamente por su enorme humanidad.

Hoy Tino pide ayuda para otras personas y aunque las cosas están muy complicadas, y tampoco son tantos los que van a leer esto, ¿quien sabe? a lo mejor da la casualidad de que alguno de ustedes pueda ayudar a Mariló y a Ámber. Pinchen el enlace.

martes, noviembre 17, 2009

Pidiendo limosna en Moscú

La primera vez que estuve en Moscú las calles del centro estaban llenas de unas ancianas encorvadas, increíblemente diminutas, como jibarizadas en vida, que mendigaban o recogían latas vacías de cerveza. La segunda vez ya quedaban muchas menos.

Yo seguía buscando nostálgicos del comunismo, y probablemente aquellas ancianas que en la transición al nuevo sistema económico fueron arrojadas a la miseria de una pensión absolutamente irrisoria lo eran. Pero me resultó imposible comunicarme con ellas. Alguien dijo que todo lo bueno que el régimen comunista contaba de si mismo era mentira, pero que todo lo malo que contaba del capitalismo era cierto.

lunes, noviembre 16, 2009

The pale blue dot

Cuando en 1990 el Voyager2 estaba a punto de abandonar el sistema solar, después de haber pasado fugazmente junto a Neptuno, Carl Sagan consiguió que la NASA diera una extraña y acientífica orden a la nave: mirar hacia atrás.

Si no estoy equivocado, en uno de sus libros Sagan cuenta que no fue fácil conseguir que la NASA diera esa orden, y probablemente tuvo que usar todo su prestigio y peso en la institución para conseguirlo. Al Voyager 2 le quedaba mucha vida por delante, de hecho sigue funcionando, y mirar atrás era exponerse al sol. Debía ser un riesgo o como poco un coste humano considerable. Pero lo consiguió. Sagan quería que todos viéramos que sumamente pequeño se ve nuestro planeta desde los confines del sistema solar.

Así es como lo cuenta él mismo, merece la pena verlo:



Siendo un niño, al ver las estrellas, Sagan preguntó a sus padres que eran. Como no supieron contestarle se fue a la biblioteca y pidió un libro "sobre las estrellas". La bibliotecaria le preguntó si se refería a las de Hollywood o a las del cielo. Así empezó la formación del que fue un importante científico y pensador, conocido sobretodo por sus actividades como divulgador. Yo no se si ustedes recuerdan el libro y la serie Cosmos, que me fascinaron siendo un niño y que de vez en cuando sigo viendo. El libro se ha reeditado.

Sagan vivió en un mundo absolutamente inmerso en la guerra fría y siempre al borde del fin del mundo. En ese contexto hay que entender el anterior vídeo. Ahora la guerra fría se ha suavizado, y se habla de otras cosas, pero allí siguen los misiles preparados para destruirlo absolutamente todo si alguien pulsa un botón. Sagan murió en el 96.

viernes, noviembre 13, 2009

El hijo del monstruo

En su primera infancia, Enrique fue muy feliz con sus padres. Papá le mimó incluso más que mamá y siempre tuvo ganas de contarle otro cuento antes de apagar la luz. Por la mañana a Enrique le encantaba pasar gateando entre las placas óseas de la espalda de papá, y observar las llamas tenues que le salían de la garganta cuando bostezaba. Enrique a veces pensaba que algún día, cuando fuera mayor, sería tan fuerte como papá.

Así fueron las cosas hasta que estuvo en el último año de parvulario. Todos los niños habían empezado a observarlo y alguno incluso lo había comentado en casa, pero Enrique nunca se había parado a pensar que su padre era diferente. Hasta que un día, sin mala fe, su mejor amigo se lo preguntó a la hora del recreo:

-¿Verdad que tu papá es un monstruo?

Esa tarde, cuando papá le fue a buscar y le levantó en brazos para darle un beso, por primera vez se avergonzó de sus pezuñas. Por la noche, antes de irse a dormir, Enrique se armó de valor y se lo preguntó a mamá.

-Si, es verdad, papá es un monstruo pero él no tiene la culpa y te quiere muchísimo, hijo mío, te aseguro que tienes el mejor papá del mundo.

Aquella explicación fue suficiente y durante algún tiempo no se habló más del tema. Pero no tardan tanto los niños en llegar a la adolescencia, y el amor incondicional que sienten por sus padres empieza a cambiar.

El papá de Enrique tuvo mucha paciencia en esa etapa difícil, pero a él eso parecía irritarle incluso más puesto que en realidad buscaba inconscientemente el enfrentamiento. Enrique empezó a descuidar cada vez más sus tares escolares y finalmente llegó a casa con malas notas. Papá se vio obligado a pedirle que rectificase. A pesar de que fue de lo más moderado en su advertencia, Enrique le respondió airado: "Un monstruo, eso es lo que tú eres".

El papá de Enrique hubiera podido contener la ira sin gritar o sin soltar grandes llamaradas por la boca, pero no pudo con la tristeza. A él le hubiera gustado ser normal, no para poder ir a la playa o comerse un helado en una terraza sin que nadie le mirase despectivamente, si no para ahorrar a su hijo el tremendo dolor de tener un monstruo como padre. Bajó la cabeza y se llevó las pezuñas a la cara para que su hijo no le viera llorar.

A la mañana siguiente, Enrique se levantó afligido y se disculpó sinceramente, aunque ya no le dio un beso como hubiera hecho antes. Su padre le quitó importancia al tema, pero sin haberlo acordado, al llevarle al instituto empezó a dejarle más lejos para que Enrique no tuviera que avergonzarse. Fue en vano, los demás chicos ya hacía tiempo que le llamaban el hijo de la bestia y los grupos de chicas se reían al verle pasar a lo lejos. Enrique en realidad hacía años que no tenía amigos.

Una mañana, al despertar, Enrique notó que su cuerpo estaba empezando a cambiar. Los dedos de las manos se le estaban ensanchando, las uñas se le habían oscurecido y le crecían exageradamente fuertes, como si quisieran juntarse unas con otras. Las vértebras de su espalda empezaban a hacerse más prominentes y su aliento empezaba a ser anormalmente caliente.

Frente a las tostadas del desayuno, con una sola mirada, papá entendió la angustia de Enrique. Le llevó a su cuarto, donde años antes él y mamá habían pasado un mal rato explicándole de donde vienen los niños y donde tantas veces le habían consolado de sus problemas escolares. Pero para esa conversación, la más difícil, solamente podía estar el padre. Allí se lo dijo:

-Tú también vas a ser un monstruo, hijo mío.

jueves, noviembre 12, 2009

¿Ustedes pueden ver el rayo verde?

Después de haber perdido las fotos el día anterior, al terminar el trabajo alquilé un coche y salí zumbando otra vez hacia la Laguna Verde. Siempre corriendo, más de lo que se imaginan, llegué a las 5:45 al mismo lugar y todo parecía casi igual que el día anterior, como para demostrarme que en realidad el tiempo si que es cíclico y que todo retorna. La puesta de sol era exactamente a las 6.00.

La puesta de sol fue buena, pero al no haber nubes, no tuvo los tonos rojizos del día anterior. No parecía que el rayo fuera a verse, pero cuando el sol ya casi había desaparecido, recordé que es un fenómeno elusivo y por si acaso tiré muchas fotos en ráfaga, sin ver exactamente que es lo que estaba haciendo. En el último instante, fiel a su fama de esquivo, apareció el rayo verde que yo apenas pude ver pero que mi cámara captó.

Puesto que se supone que solamente pueden ver el rayo verde quienes están verdaderamente enamorados ¿pueden ustedes verlo en esta foto?, me pareció que lo más correcto era mandarle la foto a mi mujer. Su respuesta, a miles de kilómetros de distancia, luchando con el trabajo y los niños mientras yo estaba frikosaleando en otro continente desde hacía ya más de dos semanas fue dura pero reveladora: ¿Enamorados de qué? ¿Del mundo, será?.

En efecto, pensándolo bien tiene toda la razón, para poder ver el rayo verde hay que estar enamorado del mundo. Dice Galen Rowell en uno de sus libros que en cierta ocasión fue a fotografiar un amanecer y le asustó un ruido. Eran unos babuinos que estaban en un árbol. Rowell pensó que le estaban mirando, pero somos egocéntricos los hombres: en realidad los babuinos se quedaron quietos hasta el fin del amanecer. Estaban mirando la escena, igual que Rowell, igual que yo lo he mirado muchas veces.

A veces la naturaleza se manifiesta fuerte y bella como un río y nos conmueve hasta los huesos, puede ser una galaxia que parece pasar entre dos montañas, el nacimiento de una libélula, un amanecer, un quebrantahuesos... pero uno se hace adicto a estas sensaciones y después cuesta mucho entrar de nuevo en el día a día gris que se respira en la ciudad, donde nada tiene un sentido verdadero y no hay transcendencia por ninguna parte.

Esa misma noche, en los acantilados al sur de la Laguna Verde, fotografié la luna cenincienta y la luz zodiacal, eligida para el APOD de la Nasa. Esa habrá sido mi foto más vista hasta el momento.

..pero todavía no termina aquí la historia del Rayo Verde porqué yo no estaba dispuesto a dar las fotos del primer día por perdidas. Por último, agradecerle a Jesús A. que me prestase su teleobjetivo para este viaje y recordar que todavía pueden apuntarse a mi curso de fotografía de naturaleza en ADENC.

miércoles, noviembre 11, 2009

La leyenda del rayo verde

Yo ahora estoy en la ciudad-dormitorio y apenas si existo, pero en Julio estuve trabajando una semana en Valparaíso (Chile) y esta historia sucedió allí.

Una tarde quedamos con mi amiga Isabel G para ir a hacer fotos a la cercana playa de Laguna Verde. Es un lugar interesante porque suele haber aves, reflejos en el río que desemboca allí y sobretodo, por la impresionante escena del sol poniéndose dentro del Pacífico.

Ya estuvimos allí hace dos años. En aquella ocasión todavía no conocía personalmente a Isabel, pero las personas que hacemos fotos de naturaleza, al margen de las circunstancias personales de cada uno, parecemos compartir todos un cierto sentido de la vida. Es algo un poco extravagante, que comparten aficionados y profesionales, y que se manifiesta en algunos detalles como aparcar el coche de cualquier modo solamente para poder observar un reflejo sobre el agua, tumbarnos en el suelo mojado para admirar la luz cálida detrás de una flor, estar media hora esperando a que un cormorán pase por el lugar adecuado... en fin, cosas de este tipo que a mucha gente le resultan insoportables pero que tal vez alguno de ustedes entienda.

Esa tarde el cielo estuvo espléndido y junto al mar había una extraña ave austral, muy parecida al Nycticorax (y quien sabe si lo era..), que se dejó fotografiar bastante bien hasta que un perro la asustó. Una bandada de gaviotas pasó a contraluz por delante del sol ya moribundo. Cuando finalmente el sol se estaba sumergiendo dentro del mar, la escena fue tan preciosa que yo me pregunté si no haría su aparición el famoso rayo verde, que a pesar de ser un fenómeno óptico perfectamente lógico, según dice la leyenda solamente pueden observar las personas que están verdaderamente enamoradas.

Aunque a causa de las nubes no apareció el misterioso rayo, el atardecer fue tan precioso que me resultó fácil perdonarle al mundo la ausencia de ese destello que yo nunca había visto.

Al llegar al hotel después de cenar, pasé las fotos al ordenador mientras leía un ejemplar de El cero y el infinito que anteriormente había pertenecido a la generosa biblioteca del Dr. Jorge Garat. A medio pasar las fotos, justo cuando empezaban a llegar las más interesantes, en la pantalla salió un mensaje de error: La tarjeta no tiene formato. Les ahorraré los detalles, las fotos se habían borrado, toda la tarjeta estaba como recién formateada y no hubo forma de recuperarlas pese a que estuve hasta las tres de la madrugada blasfemando y comprando un programa que resultó ser un fracaso (a pesar de que en la demo las fotos parecían recuperables). Y es por este motivo que he dejado esta entrada sin foto.

Me costó dormir y al día siguiente me levanté dolorido y malhumorado. Soy muy cuidadoso (algunos dirán neurótico) con mis fotos y nunca me había pasado algo parecido. Una vez perdí un carrete de diapositivas que había hecho en las inhóspitas costas de Gales, y del disgusto dejé de hacer fotos durante meses. Pero esa mañana en Valparaíso era radiante, incluso más que la del día anterior, y después de desayunar apresuradamente para irme a agrimensurar, pensé que tal vez todo aquello no era más que una oportunidad que me daba el destino para darle otra ocasión al elusivo rayo verde. Y luego les cuento más.

Recuerden que todavía pueden apuntarse a mi curso de fotografía de naturaleza de la próxima semana.

martes, noviembre 10, 2009

El loco de la ciudad dormitorio y yo

El loco de la ciudad dormitorio es un hombre alto y seco, de unos cuarenta largos, con barba larga que hasta hace poco fue negra. Es extravagante y descuidado en el vestir, sin llegar a ser completamente andrajoso y siempre va con un sombrero de paja. Cuando ríe se ve que le faltan algunos dientes. Y suele reír, pero no con la risa desencajada de los locos si no con la risa alegre de los que son totalmente felices.

El otro día le vi salir de su casa, bailando por la calle, saltando entre los coches con sus modestos trastos de pintar debajo del brazo. ¿ A donde vas, M. ? le gritó un vecino,

-Me voy a la renfe, a ver si puedo ir a S.
-¿ A S. ? ¡ Si allí son mala gente !
-¿Mala gente? ¡¡¡ Pero si todas las tías que conozco en S. están buenísimas !!!

Y siguió corriendo, saltando, bailando como una gacela por las plazas de cemento desarboladas, fugaz entre los humos de los autobuses, sorteando alegre todas esas cosas que a mi tanto me deprimen. Hasta que se perdió de vista, no puedo seguirle.

Si pongo el nombre completo de M vendrá gente a reírse de él, le graban con el móvil cuando baila por la calle y después, con maldad, lo ponen en el youtube. A él no creo que le importe, o tal vez si, pero cualquier día seré yo el que salga ridiculizado en el youtube, de modo que no quiero contribuir a eso.

Tenemos una pequeña amistad con M, alguna vez le he comprado un cuadro y suelo saludarle. Pero les voy a contar un secreto: Desde el día que le hablé de mis fotos de insectos, M cree que yo estoy loco. Un día me lo dijo, como quien no quiere la cosa, y después estuvo muchos días cambiando de acera en cuanto me veía.

En lo económico M tiene una vida incierta, pero debe ir tirando. Si ha vendido algo entra a comer en los restaurantes de menú barato, donde a veces coincidimos. Le vi en la puerta mirando el menú: macarrones boloñesa o arroz a la cubana, que dilema.. y comentamos los precios y los locales apestosos de aceite barato en los que ambos nos destrozamos el estómago. Yo a diario, él cuando se lo puede permitir. Me ha hablado de un vegetariano que tengo que ir a probar, pero no hay forma de encontrarlo.

Ya se lo habrán imaginado, la existencia de ese hombre es una amenaza para el sistema. La posibilidad de esa vida de loco, despreocupada y extravagante, preocupa a los registradores de propiedad, a los tenderos y a los notarios.

Termino con otro secreto: a mi me gustaría ser como M y poder bailar de alegría por las calles, yo que no bailo ni con la luz apagada.

domingo, noviembre 08, 2009

Contra todo pronóstico..

Contra todo pronóstico, la enorme sala del edificio del IEC se llenó completamente para mi proyección de la SCFN del pasado viernes. En realidad el que estuve a punto de no poder llegar a tiempo fui yo, que me desplacé en tren desde la ciudad-dormitorio hasta Barcelona. Pero al llegar a la entrada de la capital, la característica megafonía anunció que debíamos desalojar el tren a causa de una avería. Por suerte, pesimista que soy, había ido con mucho tiempo de antelación y entre andar, tomar un bus y correr un poco llegué a tiempo.

El edificio es magnífico, con un claustro medieval del que los arquitectos actuales deberían tomar nota. Ese escenario parece que predispone a la audiencia y eso es bueno, pero yo había traído mi pequeño netbook Samsung (270 euros, 600 gramos), que causó cierta inquietud en el público más puntual. ¡Las fotos se verán muy pequeñas con eso!. No teman, damas y caballeros, por si acaso una buena amiga me ha traído un Macintosh. Pero no fue necesario, el pequeñajo se portó y el proyector del IEC dio toda la gama de grises. Pedí que apagaran las luces desde el principio para que la gente se acostumbrase a la oscuridad y pudieran verse las estrellas. Albert Masó ejercía de maestro de ceremonias y me preguntó como debía ser presentado, si yo era fotógrafo, que había hecho, que había estudiado, a donde había viajado.. todas esas cuestiones me llenan de inquietud porque yo no se con precisión quien soy, no se si me explico. Le dije que los interesados podían consultar el blog www.frikosal.blogspot.com para toda la información.

Pero poco a poco empezó a llegar todo el mundo. Yo no se si ustedes alguna vez han tenido la fantasía de hacer una fiesta a la que asistieran todos sus amigos, la proyección fue algo parecido. Me había buscado un guión complicado: empecé hablando de las luciérnagas y terminé hablando de los moais, por el camino salió el Dr. Garat fotografiando una cascada, una panorámica de Valparaíso, la luz zodiacal, una libélula.. y aproveché para despotricar un poco contra la omnipresencia del fútbol, los campos de golf y los especuladores. Creo que conseguí darle coherencia al material, la gente preguntó bastantes cosas y al final vino una preciosa niña que quería saber que ocurre con las exuvias que las libélulas abandonan después de la metamorfosis. ¿Qué más se puede pedir?. Después fuimos a tomar unos vinitos por gentileza de la casa.

Agradecerles a todos ustedes su presencia. Deben saber que mi cabeza es un desastre y que seguro que no seré capaz de recordar a todas las personas con las que pude hablar. Ya les pido que me disculpen (y me avisan si quieren que les añada o si prefieren que les borre para no perjudicar a su reputación, los que la tengan). Entre otros, asistieron: Isabel Nuñez (vean su crónica), Objeto A, Joselu, Oriol Alamany (que me dio mucha envidia cuando dijo que en Febrero regresa a la Isla de Pascua), Jordi Busqué, José Manuel Sesma, J.Vecino, Ricard S. y Esther S., Joan Guillamat y Noemí N.., Martín Gállego, Antonio Martínez (vean la foto del enlace), J.Ramón Cordoba, Valentí Zapater, Rafa Pérez, Jordi Xampeny, mis buenos amigos de la juventud Igniszz y Treehugger, Antídoto Esencial, Lom (ganador del primer concurso Frikosal), Lokita, MK, Alba Martorano (que me dio permiso para que suba una foto suya con una pitón reticulada en la mano).. y mucha gente más con la que apenas pude hablar. También acudieron numerosas admiradoras esperando la presencia de Només ploraria, pero él no pudo asistir a causa de una expedición al Atlántico Norte. Tampoco pudo venir Roger Eritja, el señor de los mosquitos, conductor habitual de las proyecciones y muchas personas más que se disculparon.

Salí feliz como el día de mi primera comunión (si yo hubiera podido oficiar la ceremonia). Mi eterno agradecimiento para todos ustedes.

Pero la vida continúa y ahora debo preparar mi curso de fotografía de Naturaleza en el ADENC, lospróximos días 17, 19 y 21 de Noviembre. Creo que todavía quedan algunas plazas libres y me parece que están a tiempo de apuntarse.

jueves, noviembre 05, 2009

Más allá del Escorpión: algunas reflexiones sobre el fin del mundo desde Rapa Nui

La constelación más baja de las que yo pude observar este verano desde la península era el Escorpión, con la impresionante estrella roja Antares. Aunque a causa de la contaminación luminosa en esta foto no lo parezca, Antares está cerca de la Vía Láctea. Pero si Antares ya está casi en el horizonte ¿hay algo más allá? Por supuesto, pero para ver el resto de la Vía Láctea debemos viajar hacia el sur. Y si nos alejamos lo suficientemente veremos la Cruz del Sur, a la derecha de la imagen en la segunda foto.

Se puede viajar por placer o por necesidad, para buscar un lugar con mejores oportunidades. Y se puede ir en son de guerra o en son de paz. Cuando la población aumenta más de lo que la tecnología y el estado de las cosas puede mantener en un determinado lugar, la gente debe marcharse. O a veces los que viajan son ejércitos, conquistadores que llegan en busca de fortuna que violan y masacran a la población autóctona. Algunos tuvieron suerte y llegaron a tierras vírgenes, sin población humana, y allí se establecieron ... hasta que cientos o miles de años más tarde otra oleada de personas más efectivas en la guerra les forzaron y les aniquilaron. Y así sucesivamente, nuestros antepasados muy probablemente extinguieron a los neandertales y Adolph Hitler quería conquistar mundo. Así somos nosotros, los descendientes de los que sobrevivieron, que no debieron ser los más inocentes ni los más bondadosos. Pero ¿qué ocurriría si llegase un momento en que la guerra de expansión no fuera posible o provocase inevitablemente la destrucción de toda la civilización?

En Rapa Nui, en su época de mayor esplendor, la población debió llegar al límite de lo que podía soportar su agricultura y su pesca. Pero ya no era posible marcharse, apenas había materiales para construir embarcaciones en las que poder expulsar a los perdedores de las guerras, a la manera polinesia. Los detalles se desconocen, y tal vez hubo otras causas, pero parece claro que esto llevó a un colapso de la civilización. Los propios Rapa Nui derribaron sus moais, cuando llegaron los europeos estas estatuas que hay en primer término estaban tiradas en el suelo. Este templo ha sido reconstruido.

Nuestro propio planeta es como una isla, una Rapa Nui del espacio de la que no podemos marcharnos. Y por lo que parece estamos programados para expandirnos asesinando a otros, eso les fue bien a nuestros antepasados. El problema ahora es que no hay otro planeta habitable por aquí cerca.. ¿Podríamos ir a las estrellas?

Justamente en la foto se ve Alpha centauri, antes de llegar a la Cruz del Sur. En realidad no es una estrella si no tres, que están demasiado juntas para poder verlas separadamente sin un telescopio. Una de ellas es la famosa Próxima Centauri, la estrella más cercana a nosotros. Está solamente a 4.2 años luz. Si pudiéramos ir hasta allí en avión, digamos a 1000km/h, tardaríamos algo más de 4 millones de años en llegar. El objeto más rápido que hemos hecho hasta el momento debe ser el Voyager 1, con el que tardaríamos 74.000 años en llegar a Alpha Centauri. Ese viaje está absolutamente fuera de las posibilidades de la tecnología actual y futura. Se puede discutir mucho sobre cohetes nucleares pero me temo que por el momento son ciencia ficción, ojalá algún día no lo fueran. Pero observen que no estoy hablando de un viaje de exploración, estoy hablando de millones de viajes para llevar a miles de millones de personas y aliviar la presión demográfica. Y todo eso suponiendo que al llegar allí hubiera un mundo habitable al que mandar a los colonos hambrientos, a los militares ambiciosos, a los perdedores y a los disidentes.

Las estrellas parece que están demasiado lejos como para que la especie humana sea viable a largo plazo. A no ser que se pudiera viajar más rápidamente que la velocidad de la luz.

Yo diría que la única solución sería un cambio radical de forma de pensar. Esos que glorifican el capitalismo salvaje y se ríen de las alternativas ideológicas que suenan a pensamiento radical, sepan que a largo plazo allí está el futuro de sus descendientes (y no en los campos de golf ni en las escuelas de negocios). Si es que hay futuro.



Recuerden que mañana es mi presentación en el IEC:

miércoles, noviembre 04, 2009

La conversión de Rusia

Dos veces he podido visitar fugazmente Moscú. En ambas me ha impresionado el fervor religioso de muchos de sus habitantes. Las iglesias ortodoxas, con sus extrañas cúpulas de colores, están llenas de gente rezando frente a los iconos con una intensidad completamente desconocida en Europa occidental, incluso en España. Yo pensaba que por orden del partido comunista la mayor parte de los edificios religiosos fueron demolidos, pero (con alguna excepción notable) no fue así: se dejaron languidecer, pero no se demolieron. ¿Acaso Stalin no fue un furibundo anticlerical?

Historiadores habrá que conozcan el tema pero yo creo que en el fondo del fondo la Rusia de la guerra fría, incluso más que comunista, era rusa. Tal vez los símbolos de la patria no se destruyeron por si algún día se volvían a necesitar. Ahora se están reparando todas las iglesias.

Rezando en Moscú. Pinchen la foto para ampliar, se lo ruego.

martes, noviembre 03, 2009

Agrimensor entre fotógrafos

Por el blog enfocant de Maria Rosa Vila (la editora gráfica que siempre contesta los correos), me enteré de la celebración de las jornadas "Vivir de la fotografía en el siglo XXI". El título sonaba casi a paradoja y decidí apuntarme.

Pero resultó que eran sesiones para profesionales, que son los que se supone que viven de la fotografía. Yo soy un simple agrimensor y en el asunto de publicar cobrando sigo prácticamente virgen. Por cierto: que maravillosa sensación debe ser que alguien pague por tus fotos, y no es materialismo, es que ya Sigmund Freud señaló la importancia del dinero y dijo que a los analistas hay que pagarles para que funcionen. ¡Lástima que no hubiera sido fotógrafo!. Pero incluso Van Gogh murió virgen y yo no quiero seguir los pasos del autor del extraordinario Starry Night, de modo que pensando que no me admitirían mandé la solicitud y las ocho fotos que pedían.

Para mi sorpresa, me admitieron. Pero como Marx (Groucho) dijo que jamás se apuntaría a un club donde le admitieran, pensé que todos los asistentes serían aficionadetes, vírgenes como yo. Y nada de eso, al llegar allí vi gente importantísima del mundo de la fotografía, no solamente fotógrafos de diferentes especialidades, si no editores gráficos. De modo que me acurruqué en la silla y pasé todo el sábado y la mitad del domingo temiendo que me descubrieran y me apedrearan por intruso.

Paco Elvira ha publicado un resumen estupendo del contenido de las jornadas, pero quisiera destacar: la presentación de Siqui, la presentación de la Photographic social vision que hizo Silvia Omedes, las formidables lecciones de Tino Soriano y las intervenciones de Joan Fontcuberta. En un fin de semana aprendí más de fotografía que en años circulando por la red. Ahora, a ver si me estreno y para el año próximo puedo volver a asistir ya hecho un fotógrafo.


Recuerden que el próximo viernes es mi proyección sobre fotografía de insectos nocturnos y paisaje astronómico, "Les llums de la nit", en el IEC de Barcelona. Contaré, entre otras cosas, como hice la foto de la luz zodiacal que la NASA publicó en su APOD. Están todos invitados.

lunes, noviembre 02, 2009

En busca de los trece Prepucios Venerados

El maldito cine te pisa todos los títulos. Ya no se pueden buscar prepucios perdidos (prepucios de Cristo, se entiende) sin que te venga a la memoria el impostor Dr. Indiana Jones con su látigo, aunque debo reconocer que la escena final de la primera película cuando el Arca queda depositada en un almacén junto con miles de cajas más es muy buena.

Esa escena me ha venido ahora mismo a la memoria y de ahí debo haber pasado a los prepucios perdidos. Yo estaba haciendo limpieza en el despacho, tirando una tras otra las cajas con documentos que en su día fueron tan y tan importantes. Las cosas mías puedo tirarlas, pero sinceramente no se que hacer con las cosas del compañero de despacho que murió. Abrir cada cajón es como entrar una vez más en un mundo que él dejó parado la mañana que se sintió mal y me pidió que le acompañara al médico. Y ya no regresó.

Otoño es un verdadero asco para los melancólicos, aunque haga calor.

Pero vamos al asunto. Los prepucios perdidos existen. Desde que en este modesto cuadernillo se habló de la prepuciología fundamental y de las cuatro clases de prepucios en que se puede dividir el universo, han sido muchos los lectores que se han interesado por el tema. Resumiré: Según la leyenda son trece los Prepucios de Cristo que fueron venerados y uno solo fue el Vero Prepucio. Este último fue robado en Cálcata y lo más probable es que haya desaparecido para siempre.

A diferencia de la del santo Grial, la busqueda de los trece prepucios perdidos es una empresa al alcance de todos, que casi no requiere de actos heroicos y que se puede hacer cómodamente delante del google y como mucho en una biblioteca. Simplemente consiste en encontrar algún objeto que todavía se venere como si fuera un prepucio. Es decir, un Prepucio Venerado. Y después, para los más atrevidos, fotografiarla. Eso ya es más complicado.

Yo no esperaba encontrar ningún prepucio pero el amable lector David Álvarez ya ha encontrado uno. Cosa que me parece muy notable y estoy por hacer una sección de prepucios de los lectores, de la misma manera que el National Geographic tiene el Your Shot para que la gente pueda mandar sus fotos. Salvando las distancias, claro está: yo no vendo perfumes.

Puedo imaginarme a David sacando la cámara a hurtadillas y fotografiando sin flash el relicario. ¿Lo ven como es más importante el ISO elevado que los megapixels? No solo esto si no que nos manda una lista completa de reliquias, en facsimil y transcrita. Adjunto un fragmento: "... a saber: el Viernes de la Semana Santa, en la fiesta de la Exaltación de la Cruz a catorce de Setiembre, el día de S. Mateo Apóstol --- mañana y tarde, mucha parte de la verdadera Cruz de Nuestro Redentor, ocho espinas de su Corona Sagrada, un pedazo de la ¿caña? que los judíos pusieron a Cristo por burla: de su túnica: de su ----------, de los pañales en que estuvo envuelto en el pesebre, del pan de la última cena, del maná que llovió Dios a los hijos de Israel, una imagen de Cristo Crucificado de las tres que hizo a su semejanza Nicodemus, un pedazo grande de pellejo de S. Barlolome Apóstol, la casulla que dio la Soberana Reina de los Cielos a San Ildefonso arzobispo de Toledo, de la leche de la misma Madre de Dios y de sus preciosos cabellos y vestiduras, uno de los treinta dineros por los que Jesucristo nuestro bien fue vendido por Judas. Hallaron también una redoma con sangre derramada por el costado de una imagen que los cristianos habían hecho a semejanza de Cristo, a la cual los....". Y mucho más.

La caja reposa en algún rincón de una cierta catedral, junto con las demás reliquias y no puede visitarse ni tan solo acompañado del personal del museo. Los que han visto la caja de cerca aseguran que en su interior no se ve más que un polvillo negro, el residuo incorrupto de lo que fue un Prepucio Venerado. Todo esta escena parece obra de mi admirado Joan Fontcuberta, pero es cierto.

Y a todo esto no nos quedan ya más que doce Prepucios Venerados por descubrir. Esta entrada quería ser épica pero creo que me ha salido un poco melancólica. Es el otoño, una vez más.

domingo, noviembre 01, 2009

Agrimensor Frikosal, en Facebook

Ya les contaré pero este fin de semana he estado hablando con algunas personas y al parecer, resulta imprescindible tener una cuenta en Facebook.

Creo que a nadie sensato puede gustarle Facebook: empieza por pedirte el password de tu correo electrónico (no se lo den) y a la que te descuidas, él solito manda por su cuenta mensajes a todas las personas con las que alguna vez has intercambiado un correo electrónico; con el fin de encontrar amigos te insta a que le des información personal; si te cansas de él, darte de baja no resulta tan fácil como pulsar un simple botón; las condiciones de uso son abusivas. Por lo que tengo entendido (ya me corregirán) no se presta a la creación de contenidos como por ejemplo un blog y es opaco para los buscadores: si no tienes cuenta, no puedes ver nada de lo que hay dentro. Cuenta y amigos, claro, si no tienes amigos no eres nadie. Un amigo (en Facebook), según dijo un entendido el pasado sábado, es una persona con la que quieres hacer negocios.

Cualquiera de las cosas anteriores me parece suficiente como para mandar al Facebook a paseo. A pesar de todo eso, según me han dicho muchas personas inteligentes, es una herramienta imprescindible para dar a conocer tu trabajo. La principal razón es que "todo el mundo lo tiene". Facebook es fuerte porque tiene muchos adeptos, los adeptos le hacen ser todavía más fuerte, luego terminará fagocitandolo todo. O sea, que ha abierto una cuenta.

A partir de ahora, en Facebook soy Agrimensor Frikosal. Pero estoy sin amigos.. ¿quieren agregarme? ¡ Podrán ver mi foto si me buscan !

Prometo seriedad y lo que surja.