sábado, enero 31, 2009

El enigma de la nebulosa espiral

Les aseguro que hay extrañas bestias en el cielo. Abajo a la derecha, la nebulosa remolino (click para ampliar).

No se si recordarán la foto del carro que subí hace unos días. Pues bien, en esa misma zona del cielo vive M51, la nebulosa remolino. De hecho, M51 está en la foto del otro día pero es demasiado tenue y pequeña como para poder apreciarla.

Las nebulosas, en mi opinión, son los objetos celestes más intrigantes. ...click para seguir leyendo... El movimiento periódico de los planetas y asteroides a través de las constelaciones tiene mucho misterio y los cometas son preciosos e imprevisibles. Pero a fin de cuentas, hace tiempo que se sabe que se trata de objetos relativamente cercanos, iluminados por el mismo sol que nos calienta a nosotros. En cambio, las nebulosas están fijas entre las estrellas, señal inequívoca de que están muy lejos, y tienen una apariencia difusa. ¿Qué deben ser?. Supongo que Galileo debió de preguntárselo, pero la respuesta  se hizo esperar hasta principios del siglo XX.

Probablemente el primero y el más famoso de los estudiosos del tema fue Charles Messier. Sobre 1760, Messier ejercía de cazador de cometas (Luis XV le llamó "hurón de cometas") desde su observatorio de Paris. A diferencia de ahora, en aquellos tiempos la capital de Francia no estaba profusamente iluminada y seguía siendo adecuada para la astronomía. Pero las nebulosas debían ser un estorbo para Messier ya que la cola de los cometas, cuando todavía está creciendo, puede fácilmente confundirse con una nebulosa. Escribió "Cuando el cometa de 1758 estaba entre los cuernos del Toro descubrí por encima del más meridional y a poca distancia de la Zeta del Toro una luz blanquecina, extendida en forma de llama de una vela, que no contenía estrellas. Esta luz era parecida a la del cometa que había observado antes..., sin cola ni barba". Messier se vio obligado a seguirla durante varias noches hasta llegar a la conclusión de que no se desplazaba ni cambiaba de aspecto: no era un cometa, sino una nebulosa. Después de algunas nebulosas, para no cometer más errores decidió elaborar el catálogo Messier, una recopilación de las nebulosas celestes ilustrada con dibujos.

M42, la nebulosa número 42 de las catalogadas por Messier. Dibujo original de Messier.

M31. Dibujo original de Messier.

Algunas de las nebulosas dibujadas por Messier, como la M42 (ver el primer dibujo), tenían el aspecto impreciso de una nube, mientras que otras parecían tener una estructura claramente diferenciada, como la M31, la nebulosa de Andrómeda (segundo dibujo). ¿Eran todas del mismo tipo? A falta de datos experimentales, no se podía ir más allá de la especulación.

En 1755 Kant se interesó por el tema, puesto que su primera vocación no fue la filosofía si no la astronomía. Kant dedujo correctamente que el Sistema Solar no fue creado directamente por Dios si no que se formó a partir de una gran nube de gas, una nebulosa. También dedujo que la Via Láctea era un gran disco giratorio pero no de gas, si no de estrellas. Y sin basarse en argumentos empíricos, intuyó que por lo menos algunas de las nebulosas como M31 eran islas de estrellas, galaxias como nuestra Via Láctea pero enormemente lejanas, a las que él llamó "universos isla".



Otros, por el contrario, suponían que no había más galaxia que la nuestra y que todas las nebulosas eran simplemente enormes nubes de gas, como M42.

(Telescopio de Rosse, imagen copiada de la red)

En 1847, con la esperanza de resolver esta y otras cuestiones Lord Rosse, hombre de gran riqueza y aficionado a la astronomía, decidió construir el telescopio más grande del mundo, que fue llamado el Leviatan de Parsontown. No se limitó a pagarlo si no que participó activamente en su diseño y construcción (y yo no puedo evitar hacer notar que los magnates actuales prefieren comprar equipos de fútbol). El telescopio de Rosse resultó ser un mónstruo, citado por Julio Verne en "De la Tierra a la Luna", que no fue superado en tamaño hasta 1917. Solamente podía moverse arriba y abajo, de modo que era necesario esperar a que el astro de interés pasara por delante, para poder observarlo durante unos segundos antes de que se perdiera de vista hasta la siguiente noche. Todo esto suponiendo que el cielo estuviera despejado... puesto que Rosse construyó el telescopio en Irlanda.

Pese a todas estas dificultades, Rosse y su equipo observaron el cielo con una nitidez sin precedentes, y una de sus observaciones más famosas fue M51, la nebulosa remolino que Messier había descrito como "tres faible". Es la que aparece en mi fotografía (y de hecho, es tan faible que mis pobres ojos apenas pueden verla en mi telescopio de 150mm). A falta de cámaras fotográficas, realizaron este dibujo:

Rosse era de la opinión de Kant, pensaba que algunas nebulosas eran enormes conjuntos de estrellas demasiado lejanas para ser observadas individualmente. Y realmente, viendo este dibujo cuesta creer que en M51 no haya algo girando a gran velocidad.

Al parecer, este dibujo tuvo una gran repercusión y circuló por toda Europa. Y ahora llegamos a Van Gogh y su cuadro "Starry night", en el que se ve un pequeño pueblo expuesto a un cielo repleto de estrellas, pero también de extrañas formas. Es un cielo enigmático y al mismo tiempo acogedor y perfectamente integrado en el paisaje, en el que algunos han querido ver una influencia directa del dibujo de Rosse. Van Gogh indudablemente era un genio con una percepción especial, pero empezó siendo un gran aficionado y observador de la naturaleza. ¿Quien sabe si ese sorprendente cielo es una intuición, una nube o una representación de la nebulosa remolino?

Pero llegamos al final sin haber desvelado el principal enigma: ¿Qué son las nebulosas y que es M51?. Kant tenía razón, algunas de las nebulosas son otras galaxias, son remolinos de mundos, cada uno con sus planetas. Entre esas, la M51. Realmente es un conjunto de dos galaxias, una grande y una pequeña. La atracción gravitatoria de la grande está devorando a la pequeña, en una escena dramática pero enormemente lenta. En otra ocasión les cuento como pudo averiguarse todo esto. Intervinieron cálculos complicados, instrumentos de precisión y sobretodo la intuición de una astrónoma sordomuda.

Si hubiera un planeta habitado en M51 y ayer por la noche un aficionado estuvo mirando hacia nosotros, no deben preocuparse: no nos vio como somos ahora, si no tal y como eramos hace 23 millones de años. Ese es el tiempo que tarda nuestra luz en desplazarse hasta alli. Si su telescopio hubiera sido suficientemente potente (pero eso es imposible), no me hubiera visto a mi, ni siquiera a un mono parecido a mi. Todavía no existían, la Tierra estaba en el Oligoceno.

jueves, enero 29, 2009

Sin trípode en el Pao de Azucar - Celebrando las 100.000 visitas

Foto: Rio de Janeiro al anochecer, desde el Pao de Azucar. D70s, ISO 400, F4.8, 14mm, 1/4 s, apoyado en la barandilla.

Se supone que yo tengo todas las fotografías ordenadas en una base de datos fantástica, pero en realidad está todo un poco revuelto y a veces al buscar una foto salen otras: de viajes, de bichos, de niños que han crecido o de personas que ya no están.

Esta es de Rio de Janeiro. Los cariocas dicen que Rio es la ciudad más bonita del mundo y tal vez sea cierto, si procuramos no ver las favelas y no olvidamos la precaución de ir en un buen taxi a todas partes para evitar que nos asalten. Esta belleza se debe en mi opinión a la cantidad considerable de árboles y vegetación que hay en las calles y a que la ciudad tiene un perfil espléndido, lleno de abruptas montañas, playas y un lago. Buena parte de todo esto, que debió ser un lugar paradisíaco antes de construir la ciudad, se puede ver desde lo alto del Pao de Azucar, un espectacular monte que sería de muy difícil acceso de no ser por el famoso teleférico que lleva hasta lo alto. Este teleférico y la panorámica desde lo alto es un "must see", una atracción turística de las que supuestamente nadie debería perderse.

Yo normalmente huyo de los must-see como de la peste, pero esta tomé un taxi desde el hotel en Ipanema (donde vive la famosa garota) y crucé la ciudad con la esperanza de hacer una buena foto que me permitiera alcanzar fama mundial y dejar el esforzado oficio de agrimensor, aunque el de fotógrafo seguramente es más esforzado todavía. En cualquier caso, no lo logré. Mis esperanzas se debían a que unas semanas antes había visto una foto estupenda hecha desde el Pao de Azucar, titulada "Cristo is dead". Se veía un enorme rayo cayendo sobre la famosa estatua del Cristo redentor (que en esta foto solamente se ve como una pequeña luz amarilla al fondo a la izquierda).

La tarde tenía nubes de tormenta y subí por el teleférico esperanzado. Pero al llegar arriba me encontré con que no había rayos y la luz era pésima. El sol se pone justo detrás del Cristo (cosa que yo ya había previsto, pero me fue imposible ir por la mañana). El contraluz era terrible, de modo que no pude hacer nada hasta la puesta de sol. Y después, ya casi sin luz, me arrepentí de haber dejado el trípode en casa, a 8348 kilómetros.

Pero a mi lado había un brasileño con un trípode estupendo, esperando que fuera de noche para hacer una foto. Soy tímido pero la pulsión fotográfica todo lo puede: al final me decidí a pedírselo.

El que no se ha visto sin trípode no sabe el alivio que da tener uno. Saqué unas fotos, pero entonces empezaron a encenderse las luces artificiales y el paisaje se puso más y más interesante. El brasileño no dejaba de mirarme con cara de "acaba de una vez, pesado". Y pensé que lo mejor era devolverle el trípode por las buenas antes de que me lo quitara.

Y después, otra vez sin trípode, apoyé la cámara en la barandilla, puse el Sigma 10-20 al mínimo (10mm que son 15), aguanté la respiración y tomé varias fotos para seleccionar la menos movida. Al final, estaban lo suficientemente bien como para poder promediar dos y reducir el ruido.

Aprovecho para decirles que ya van casi 100.000 visitas únicas (page views) a este blog. No se si es mucho, pero las cien, mil y diez mil ya las dejé sin celebrar y al millón no se si voy a llegar. De modo que muchas gracias a todos los lectores (y lectoras, claro) ya sean ocasionales o habituales.

Ya debo haber pasado unas cuantas horas subiendo fotos y escribiendo cosas para el blog. El principal resultado de todo ello es sin duda la cantidad de gente afín a la que he conocido, algunos personalmente. El otro día, después de hacer una foto un poco complicada, un amigo me dijo "Esto seguro que lo vas a poner en el Frikosal". Y era cierto, en ese mismo momento estaba pensando en la historia que les contaría. A tiempo parcial yo vivo una vida frikosaliana, que no se muy bien lo que significa, pero en cualquier caso por lo general es más interesante que la mía real.

lunes, enero 26, 2009

Líneas en el cielo

Parece mentira como incluso entre las descaradas luces de la ciudad algunas estrellas consiguen arreglárselas para ser visibles (pinchar para ampliar las fotos y poder apreciarlas). La ciudad no parece un lugar propicio para observar las estrellas, sin embargo la luz ambiente actúa como una barrera que solamente pueden superar las más brillantes y esto puede ayudarnos a identificar las constelaciones. Yo debo reconocer que hace un año no sabía absolutamente nada de todo esto y que ahora mismo todavía no se casi nada, pero quisiera transmitirles mi entusiasmo por lo que he aprendido recientemente.

En la primera foto se ven cuatro constelaciones que están al norte, alrededor de la estrella polar. Si salen al exterior una noche cualquiera, incluso desde una pequeña ciudad creo que se pueden identificar fácilmente. Atención por que la tierra gira alrededor de un eje que pasa por el polo norte celeste, las posición de las estrellas va cambiando y puede ser por ejemplo que se encuentren con que todo está al revés. Para saber exactamente como están situadas una buena idea es llevarse un planisferio, o un ordenador portátil con el estupendo programa stellarium, que es precioso, fácil de instalar y de usar.

...click para seguir leyendo... Lo primero es localizar el carro, que es una parte de la osa mayor (en la foto a la derecha). Las dos estrellas de la parte superior apuntan casi exactamente a la estrella polar (como pueden ver siguiendo la línea amarilla). La polar es una estrella brillante, situada en el norte, casi en el eje de rotación de la Tierra. Está a la misma altura que la latitud del observador (por ejemplo, 41 grados en Barcelona). El resto de la osa menor, "el carro pequeño", ya es más difícil de ver, pero a su izquierda (en esta foto) queda Cassiopeia "la doble-v", que es muy agradecida. Y entre las dos, Cepheus. Hay más cosas que pueden ser vistas, pero es mejor dejarlas para otro día.

Si volvemos a examinar el carro grande, una noche algo más oscura, vemos que hay más estrellas y ya no es tan fácil de identificar:
Si marcamos las líneas vuelve a ser evidente (¿ven como está en otra posición?):

Una cosa que me sorprendió cuando compré el telescopio es que las estrellas importantes tienen nombre propio. La mayoría de ellos son árabes, y algunos son preciosos, como Alcyone (la hija de Eolo, que según algunos fue transformada en Martín pescador), Betelgeuse o Algol, la estrella endemoniada.

Es fácil encariñarse con ellas. Si miran a la segunda estrella del mango, Mizar, verán que está justo al lado de otra menos brillante, llamada Alcor. Según una leyenda india, Alcor era originariamente una de las Pléyades, que por alguna razón siempre parecen ser femeninas. Enamorada de Mizar, logró desplazarse hasta su lado impulsada por un fuerte viento.

En realidad Mizar y Alcor no están cerca, pero lo parece si las miramos desde la Tierra. La distancia angular entre ambas es de 12 minutos, el equivalente a ver una moneda de euro desde unos siete metros. No es fácil verlas si se tiene algún defecto visual, por que Alcor es poco brillante. Se dice que los árabes hacían esta prueba de visión a los guerreros, si podían verlas se consideraba que tenían buena vista. Yo sin gafas no lo consigo, y con gafas a duras penas: no sirvo para la guerra, afortunadamente.

Si las miramos un poco más de cerca con un teleobjetivo (500mm x 1.5), vemos que entre ambas hay una tercera todavía menos brillante:

Si forzamos exageradamente la foto anterior, vemos que la cámara registró todavía más estrellas:



Algunas de estas son tan débiles que ya no vienen en stellarium y para encontrarlas hace falta cartes du ciel (que no es tan fácil de usar) y además cargar unos catálogos enormemente largos que son los que hay que usar para buscar asteroides: un planeta modesto o un asteroide parecen una estrella débil en movimiento, que no está en el catálogo. La más tenue de todas las de la foto tiene una magnitud de 13.2, se ve debilísima, aproximadamente como el lejano Plutón. No está nada mal para ser una sola exposición de solamente 15 segundos con un teleobjetivo barato -sin telescopio. Las cámaras modernas son auténticas maravillas.

Pero ¿como se llaman todas esas estrellas? No se ven a simple vista -en absoluto- y tampoco tienen nombre, parece que no haya suficientes poetas como para inventar un nombre para cada estrella. Aunque últimamente ha aparecido una empresa que vende todas las estrellas de los catálogos. Por unos cien euros -si mal no recuerdo- pueden regalársela por ejemplo a su novia y ponerle su nombre. Eso es una idea fantástica, lo único que siento es que no se me haya ocurrido a mi antes, ahora me estaría forrando.

Como yo no soy de vender, les regalo a los lectores que hayan llegado hasta aquí la estrella CSC3850.677, que vive junto a Mizar y Alcor. Que la disfruten. ¿Quien sabe de donde la habrá traído el viento?

jueves, enero 22, 2009

La naturaleza como medida de todas las cosas

De la costa norte de Tenerife (ampliad la foto para ver al personaje).

Yo creo que una sola persona para todo ese paisaje virgen es la relación adecuada entre las personas y el mundo: las personas pequeñitas en un mundo grande e inalterado, como ácaros rojos deambulando por la corteza de un árbol.

lunes, enero 19, 2009

Detener el cielo, Saturno sin anillos y algunos recuerdos

(click para ampliar)

Yo funciono por obsesiones sucesivas. Ya me pasaba cuando iba a la escuela. Ocasionalmente me interesaba lo que daban en clase y entonces sacaba buenas notas, pero normalmente mi mente estaba totalmente ocupada en destripar radios y más tarde en montar relojes y mil cosas por el estilo -ninguna de ellas útil- y solía llegar con los deberes sin hacer. Todo esto desesperaba a mis padres que intuían que este comportamiento por fuerza tendría que llevarme al fracaso y a la miseria.

En segundo de carrera encontré un trabajo de programador de bases de datos que sintonizaba plenamente con mi principal obsesión de aquellos años, que era la programación. Yo llegaba a casa orgullosisimo con las diez mil pesetas que me pagaban por trabajar el sábado por la mañana, pero mi padre que ya estaba muy enfermo me hizo jurar que me dejaría de tonterías y me pondría a estudiar en serio para terminar la carrera, el único amuleto válido que me podría proteger de la ruína.

Así lo hice, finalmente me puse a estudiar en serio. Pero eso fue más tarde, dos años después de su muerte, cuando yo ya había perdido el tiempo casi de todas las maneras imaginables. ¿Tal vez no lo perdí completamente? ¿Hubiera podido ser de otra manera?

...click para seguir leyendo... Se me ha desenfocado el tema. Yo en realidad lo que quería decir es que ahora que las libélulas se esconden en el fondo de los ríos y los sapos todavía no tienen los ardores de la cópula, ahora yo estoy con la obsesión de las estrellas. Esto de la astronomía tiene mucho en común con el masoquismo ordinario: hay que cargar pesos, trasnochar y pasar frío. Los resultados son inciertos pero yo -que no soy más que un principiante- estoy empezando a tomar cariño a algunas estrellas.

Ya sabrán los lectores que las estrellas parecen girar aproximadamente en torno a la polar, de modo que si se fotografían durante más de unos segundos lo que se ve es su rastro circular. Para poder captarlas mejor, lo que se puede hacer es colocar la cámara en una montura ecuatorial (*) como si fuera un telescopio, que gira al revés que la Tierra y deshace el movimiento. De esta forma, aparentemente se detiene el cielo y las estrellas aparecen como puntos, pero entonces es la Tierra (con sus árboles y sus castillos) la que gira. Y el tiempo, en cualquier caso, sigue avanzando.

Probando esto y algunas cosas más se nos hicieron casi las cinco de la mañana el sábado pasado. En un momento apuntamos a Saturno con el telescopio. Se veía extraño el planeta de los anillos, como tachado por una línea y sin anillos. Entonces recordé con emoción que durante unos pocos meses la Tierra está justamente en el plano de los anillos de Saturno y se ven como una línea. Esta visión que desconcertó a Galileo no se repetirá hasta dentro de 80 años, según me dicen. Corran a buscar un telescopio si no quieren perdérselo.

(*) Aunque algunas personas pueden lograr lo mismo con un dispositivo manual hecho en casa, pero eso es más difícil.

miércoles, enero 14, 2009

Una noche junto al Teide II

Como ya comenté, el segundo día que subí a hacer las fotos el cielo se tapó por el norte rápidamente. Eso fue una gran trastada por que esa era mi última noche para hacer las fotos. Pero en cambio, al sur el cielo estaba completamente despejado.

De modo que cambié de planes y fotografié la roca desde el otro lado, mirando a Orión.

Pero no era ese mi objetivo, de modo que una hora más tarde volví al punto inicial, pero el cielo seguía tapado por el norte. Pasé casi una hora más tratando de hacer otra foto que no me salió. Pero cuando me dí cuenta, la nube del norte se había condensado en parte, reduciéndose a una fotogénica niebla baja que no tapaba las estrellas. Monté el maravilloso Nikon 24mm de los años 80, lo abrí a tope, a F2.8 y tomé una primera foto a ISO elevado para dejar las estrellas "congeladas":

La Via Láctea (que es más espectacular en verano) le da un aire como de halo a esa roca. Estas fotos son el futuro de la fotografía nocturna y con una D700 en lugar de mi D300 me saldrían mejor. Cuando tuve el encuadre ajustado, entonces -por fin- tomé las ocho fotos de cuatro minutos cada una que había previsto. Esta es una de ellas:

Durante esos 8x4 = 32 minutos cayeron estrellas fugaces, el viento hizo sonar las rocas como si fueran flautas, los astros giraron y yo estuve allí comiendo avellanas y pensando en el sentido de la vida. Haciendo fotos de noche las esperas son largas y da para pensar mucho. Incluso en verano se pasa frío y la tentación de parar la cámara, marcharse al coche y poner la calefacción a tope es muy grande.

Yo me repito una y otra vez la misma pregunta: ¿Qué estoy haciendo aquí y por que tengo esta necesidad de hacer fotos?. Me lo tomo todo demasiado en serio. Retrato saltamontes y estrellas como si me fuera la vida en ello, cuando en realidad es un pasatiempo. Sufro como un idiota, pensando que solamente tengo una noche para llevarme este cielo de Tenerife a casa. Si viviera aquí subiría uno y otro día hasta que me quedara todo como yo quiero, pero como solamente estoy de paso, me amargo pensando en que si lo hago mal ya no podré regresar jamás a repetir las fotos. Yo siempre temo que cada día va a ser el último y tal vez por eso hago fotos, soy tan iluso que he llegado a creerme que atrapando estos instantes los tendré para siempre.

En realidad la foto que salió después de todo este proceso es casi como si ya hubiera estado hecha. La tenía en la cabeza antes de verla, excepto la niebla. Y después, cuando me marchaba pero todavía no había movido el trípode ni la cámara, pasó un coche con las luces en marcha. Iluminó durante unos segundos preciosos la roca, tal vez el conductor la estaba admirando desde la carretera. Decidí aprovechar esa circunstancia imprevista, apreté el disparador para llevarme también la luz cálida de los faros:



Regresé al Puerto de la Cruz tomando toda clase de precauciones. Al pasar en poco tiempo desde varios grados bajo cero hasta la temperatura del hotel, la cámara queda empapada por la condensación, como cuando se saca una botella de vino de la nevera. A no ser que se deje encerrada en una bolsa cerrada, en contacto con el aire seco de la montaña, cosa que yo olvidé hacer. Lo malo es que se moja por fuera y a veces también por dentro, donde están los delicadísimos mecanismos que la hacen funcionar y lo que es peor, la tarjeta de memoria con las irrepetibles fotos.

De modo que ya en la cama, a las cuatro de la madrugada me levanté para sacar la tarjeta de memoria, la batería, los objetivos.. y secarlo todo amorosamente con el pijama, para conjurar el temor de que a la mañana siguiente las fotos hubieran desaparecido. A la cámara no le ocurrió nada pero a mi GPS, que ya estaba un poco tocado por haber caído varias veces al agua, se le terminó de estropear la pantalla casi por completo.

Esta es la imagen resultante de combinar las tomas de cuatro minutos y la del coche inesperado que ilumina la roca:

Si además se oscurece solamente el cielo, para darle un aire más nocturno, se obtiene esta. Ustedes dirán cual les gusta más, a mi el tratamiento por zonas me parece que es un poco deshonesto. Esta entrada es taaaan larga que debo agradecer la paciencia a los que han llegado hasta aquí. Últimamente estoy un poco agobiado de trabajo y no siempre puedo contestar a todos los comentarios pero sepan siempre los leo y que me agradan mucho, la falta de respuesta no es desinterés ni nada por el estilo.

lunes, enero 12, 2009

Una noche junto al Teide

Quisiera contar algo sobre como hice esta foto. Para las tomas nocturnas es conveniente elegir el lugar durante el día, de modo que tres días antes estuve paseando por la falda del Teide y elegí el lugar que me pareció mejor para encuadrar el enorme volcán y esa impresionante roca con mi viejo 24mm 2.8.

Para ser exactos, había empezado a pensar en esta imagen un par de meses antes. Cuando elegí Tenerife para pasar cinco días de vacaciones navideñas con la familia, yo ya estaba pensando en una foto nocturna junto al Teide. O incluso antes, por que hace 15 años estuve en este lugar y no pude hacer esta foto ni ninguna que se le pareciera. Entonces me faltó técnica, equipo y determinación, y ese era uno de los motivos para querer regresar a Tenerife.

En el punto elegido hice esta foto, que sería como un esbozo, y lo marqué con el GPS para encontrarlo por la noche sin perder tiempo. Yo hubiera querido que la estrella polar quedara justo en el vértice del Teide pero viendo la brújula me di cuenta de que no sería posible. (Al verme tan concentrado y tan equipado, con brújula y GPS a quinientos metros escasos del parquing, unos señores me tomaron ¿acertadamente? por un idiota y se rieron de mi).

Por la noche subí otra vez para hacer la foto de verdad, la nocturna. No se si conocen Tenerife, es una isla impresionante. La carretera que lleva en una hora desde el Puerto de La Cruz hasta este punto que está a 2100 metros, pasando por el valle de la Orotava, es espectacular. Al salir del hotel la temperatura era de 22 grados y cerca del lugar de la foto el asfalto estaba helado y hacía un frío tremendo.

Pero al llegar al lugar elegido, toda la preparación no sirvió de nada: el cielo estaba tapado. Si hubiera preparado otra foto alternativa, a unos kilómetros de distancia, entonces tal vez hubiera podido aprovechar la primera noche. Intenté unas tomas del Teide, que resultaron muy malas y regresé otra vez al lugar previsto, pero allí seguía la nube. Dije unas cosas muy feas y regresé a hotel donde mi familia estaba durmiendo.

Dos días después tuve otra ocasión y volví a la carga. Esta vez llegué al lugar previsto un poco antes y con un cielo estupendo. Pero la climatología de Tenerife es desconcertante: mientras preparaba el temporizador y el trípode, el cielo se cubrió completamente por la parte norte. Las estrellas se veían pero borrosas, como detrás de un fino velo.

Continuará..

viernes, enero 09, 2009

Los ácaros rojos y otros parásitos

Hasta donde yo se, este sujeto es un diminuto ácaro rojo (pinchar la foto para ampliarla). Le fotografié en las montañas de Anaga, al norte de Tenerife. Hay varias especies de ácaros rojos y su modus vivendi consiste en picar a diferentes criaturas para alimentarse de sus jugos vitales. Vienen a ser como piojos gigantescos, a escala, y pican por ejemplo a saltamontes, abejorros) o reptiles (como la salamanquesa).

A las personas el parasitismo nos parece una forma de vida deshonesta y asquerosa. De hecho, uno de los peores insultos es "parásito", sobretodo cuando se insulta a una persona que realmente lo es (¡No me hagan poner ejemplos!).

Aquí (si ampliáis la foto) podréis ver a un animal igual o parecido en la zona sur de Tenerife, rondando las patas de una lagartija como si tuviera intención de aprovecharse de ella. Es realmente pequeño.

...click para seguir leyendo... Yo estuve observando un rato a este ácaro y me pareció que él si que tenía una gran autoestima y una elevada consideración de si mismo, tal vez incluso más que yo. Andaba con toda seriedad por la corteza del árbol luciendo su piel acolchada de rojo y siempre procurando no caerse. Le preguntaron a Albert Pla (uno de mis ídolos) si tenía poca autoestima y él respondió "Si hay un incendio, corro. ¿Eso es poca autoestima?". Como el ácaro rojo. Además, el ácaro evitaba pasar por donde yo había tocado, como si le diera asco. De esta forma pude dirigirle a un lugar propicio para la foto.

Los parásitos como la tenia y otros bichos intestinales nos resultan repugnantes, mientras que los cazadores nos parecen nobles y valerosos. Como el águila real o el león. Pero no todos los cazadores: los que utilizan veneno como la víbora por lo general también resultan desagradables a la gente. Yo creo que estas diferencias son arbitrarias y antropocéntricas: tanto cazadores como parásitos dependen de otros animales para vivir.

Pero no solamente los cazadores dependen de otros, también los herbívoros necesitan de las plantas. ¿Qué le diría una lechuga a un vegetariano, si pudiera hablar? De modo que a menos que ustedes puedan realizar la fotosíntesis, sepan que también se están aprovechando del trabajo de otros, obteniendo de un plumazo toda la energía que han acumulado en su vida. Como el ácaro rojo.

jueves, enero 08, 2009

La Nikon F que regresó de Vietnam - II

Después de hablar de la cámara, ahora viene la parte agridulde.

Una cámara fotográfica es un aparato muy especial, que se usa para dejar constancia de instantes memorables: el nacimiento de un hijo, una guerra, un viaje que no repetiremos... Yo no creo en esas cosas de las energías positivas y negativas y las vibraciones, pero ¿no podría ser que una cámara fuera también como un acumulador de emociones humanas? Tal vez por eso a mi no me gustan las máquinas en perfecto estado, las llamadas “mint” en la jerga de los coleccionistas. Prefiero que estén usadas. En perfecto funcionamiento por que yo las compro pensando en hacer fotos, pero con marcas de haber vivido.

En Ebay normalmente hay diez o doce Nikon F a la venta. Esta me llamó la atención por el visor sin fotómetro, por que estaba muy usada y por el color negro, que como se verá tenía su razón de ser. Una mirada más atenta reveló que había un nombre grabado: "Paul Harrington". Para el vendedor eso era más bien un defecto. Pero ¿quién podría haber sido Paul Harrington? Tal vez fue alguien conocido, la F en sus tiempos costaba mucho dinero y no la tenía cualquiera (aunque hoy en día suele ocurrir que algunos aficionados tienen mejores equipos que los profesionales).

...click para seguir leyendo... En otra época me hubiera quedado para siempre con la incógnita pero como ustedes podrán comprobar, un vistazo al google revela la existencia de un tal Paul Harrington. Ahora mismo este texto que leen ya está alterando la red y es posible que si buscan a Paul encuentren esta historia. Pero en el 2005 todo lo que decía el oráculo de la red es que un cierto Paul Harrington había sido fotógrafo militar en Vietnam. Incluso había ganado el premio “Military photographer of the year, 1974” ¿Habría sido el propietario de la cámara?

Quienes hayan visto Apocalypse Now recordarán en primer lugar la escena surreal de los helicópteros acercándose a la playa con la música de Wagner y tal vez también al fotógrafo loco que aparece en las escenas finales, las que dan sentido a la película, con varias F colgadas del cuello. A mi no me gustan en absoluto las guerras ni los militares, pero el fotógrafo de guerra me parece un personaje fascinante. Cada guerra ha tenido sus fotógrafos y sus cámaras: Kappa fotografió al miliciano y desembarcó en Normandía con una Leica. A Vietnam fueron las F y de nuevo las Leicas, como la que hizo la foto de la niña quemada con napalm (que por cierto hoy en día difícilmente hubiera salido a la luz pública), las guerras de los Balcanes creo que las cubrieron sobretodo las Canon EOS... Tal como yo veo las cosas, la misión principal del soldado es seguir con vida y causar el menor mal posible, pero el fotógrafo tiene algo que da sentido a su valor: documentar la barbarie humana, con la esperanza –vana- de poder evitarla.

¿Cuántos Paul Harrington han sido fotógrafos profesionales? Sin poder saber a ciencia cierta quien fue el propietario de la F negra, en lugar de ahorrar dinero para mi vejez, pujé... y la gané. Varias semanas después, ya con la cámara en mis manos continué buscando y escribí varios correos hasta que finalmente conseguí el email de un tal Paul Harrington. Le escribí preguntando si él había sido el propietario y el fotógrafo en Vietnam. El mismo día me respondió. Con un cierto temblor de manos abrí la respuesta y efectivamente: esta que tengo en casa junto con otros cachivaches es la cámara que Paul Harrington, fotógrafo militar del año 1974 utilizó en Vietnam.

Intercambiamos varios correos. Entiendo –pero no lo se seguro- que él no era un reportero si no más bien un soldado, a veces a pie, a veces montado en un helicóptero. Un sargento, para ser exactos. Como tantos otros, pero él estaba encargado de hacer fotos. Con esta cámara. Imagino que para dejar constancia del efecto de los ataques. Me habló de las muchas veces que les habían disparado, de muchos combates aéreos, del mucho plomo que había el cielo.

Le pregunté como se las arreglaba para hacer fotos, sin fotómetro, sin motor... “El fotómetro era para los estudios”. Me cuesta interpretar su jerga militar de la guerra del Vietnam. Llevaba tres cámaras, con objetivos de 35mm, 80-200mm o 180mm. A principios de los 70 Paul Harrington perdió la cámara en Boston. A saber donde estuvo durante 35 años hasta que yo la compré en el 2005.

Paul Harrington dejó el ejército en 1981 y trabajó para Associated Press durante 23 años. En el 2005 era editor gráfico, tal vez retirado -no me quedó claro- y si se presentaba una buena ocasión hacía fotos con una Nikon, una coolpix. No he vuelto a saber de él, pero contestó a todos mis correos, en el último me dijo Have fun with the "F".

Yo ahora utilizo esta cámara para fotografiar a la familia, a mis amigos (y no siempre acierto la exposición), estrellas, y algunas veces insectos. Reconozco que la compré pensando en venderla otra vez, tal vez a alguien interesado en los efectos militares, pero como casi todos mis negocios este también va a ser una ruina: me la voy a quedar. Yo no quisiera ver todo lo que vio esta cámara ni el fotógrafo que estaba detrás, ni puedo remediar tanta tantísima guerra, ni las pasadas ni las presentes... pero a lo mejor fotografiando escenas agradables mejoro la energía de la cámara que regresó del Vietnam ¿quién sabe?

Disculpen si me extendí demasiado.

miércoles, enero 07, 2009

La Nikon F que regresó de Vietnam

No puedo ocultarlo por más tiempo: Entre mis numerosos vicios figura una tendencia al coleccionismo en la que recaigo cada otoño. Esta pasión burguesa de guardar cachivaches por fuerza tiene que ser mala. Ya hace tiempo que el padre de un amigo me recomendó no apegarme a las cosas materiales... pero años después descubrí que el hombre tenía una colección de Leicas valoradas en un potosí. Yo por mi parte colecciono Nikons, que son casi tan interesantes y mucho más baratas, sobretodo desde que existe Ebay. Presten ustedes atención, si son viciosos: por muy poco dinero pueden hacerse con auténticas maravillas, cámaras que en su momento fueron lo mejor de lo mejor, usadas por los mejores fotógrafos y cargadas de historia.

...click para seguir leyendo... La primera de las imprescindibles es la Nikon F, la primera cámara reflex ampliamente usada por reporteros gráficos. En 1959 este aparato inició el declive de las cámaras telemétricas (rangefinder) y también la supremacía de la industria japonesa frente a la alemana. Tenía todo lo que se le puede pedir a una reflex: Obturador de titanio garantizado para 100.000 exposiciones, levantamiento del espejo para reducir vibraciones, botón de previsualización de la profundidad de campo, visor del 100% del fotograma, temporizador, posición T para hacer fotografías de larga exposición sin necesidad de cable... Y la posibilidad de cambiarlo casi todo: las pantallas de enfoque, los visores, y por supuesto también las ópticas, desde 21mm hasta 1000mm de distancia focal. También se podía añadir un motor y un enorme soporte para películas de 250 exposiciones.

Observar las posiciones B y T en el control del obturador.

Además, en un alarde de compatibilidad, casi todos los objetivos que sigo usando ahora mismo con mi D300 siguen funcionando en la Nikon F del 59. En la primera foto, la cámara lleva un 35mm 2.8 fabricado probablemente antes de 1966, y en la siguiente, un Sigma 180mm macro AF que todavía se fabrica y que yo he usado para fotografiar diversos bichos. La compatibilidad se ha mantenido (con algunas excepciones) durante casi 50 años, sobreviviendo a la llegada del autoenfoque y de la tecnología digital. Solamente los últimos objetivos, con control electrónico del diafragma, han dejado de ser utilizables en la F.

Con el 180mm macro de Sigma.

La Nikon F no lleva absolutamente nada eléctrico, ni siquiera fotómetro. El fotómetro va en algunos de los visores y por tanto es opcional. Pero yo recomiendo a los interesados comprar una sin fotómetro, son más bonitas y nos ahorraremos la desagradable sorpresa de ver que no funciona o no es exacto, cosa normal en un aparato electrónico de hace casi medio siglo.

Entonces, ¿Pueden hacerse buenas fotos con una F? Si, si le acoplamos una buena óptica y si el fotógrafo es capaz de medir la luz correctamente con sus propios ojos o con un fotómetro externo. Entonces, suponiendo que los tiempos de obturación de la cámara sean exactos (otro día les cuento como comprobarlo), la calidad de la imagen solamente depende de la película que se use. Con las máquinas digitales se compra la película junto con el cuerpo. Esa es la diferencia fundamental entre las caras y las baratas, o tal vez habría que decir entre los modelos nuevos y los viejos. Por eso quien puede ahora cambia de cámara cada dos años, mientras que antes duraban décadas y se actualizaban a cada rollo de película que se cargaba.

Si en las cámaras analógicas se dependía sobretodo de la película, ¿por qué había tanta diferencia de precio entre una cámara modesta y esta F? Por la fiabilidad. Algunas F fueron con a la Luna con los cohetes Apolo, y muchas estuvieron en la guerra del Vietnam. Y probablemente sigan funcionando un día después del fin del mundo, aunque ya no se venda película. La calidad óptica de las lentes, la versatilidad de las reflex y sobretodo la indestructibilidad elevaron la F a la categoría de mito.


Pero ahora viene la parte agridulde, la historia de la Nikon F de color negro, fabricada en 1966, hace ya 43 años que ahora es mía.. Aquí continua.

lunes, enero 05, 2009

Nostalgia de lo químico

El día ha amanecido frío y con un sol cobarde, como el de antes. Todo estaba como adormecido a causa del puente y a media mañana yo he salido un momento de la oficina para ir a revelar un carrete de fotos. En general han salido bien. Había fotos del verano con ríos en los que ya no recordaba haberme bañado y esta tormenta nocturna, hacia el noroeste, que ya no se de que mes será.

Con la película Fuji Superia, los colores me parecen falsos y todo tiene un aire insoportablemente nostálgico. Para fotografías de naturaleza, es imposible competir en calidad con las digitales. Y las diapositivas ya cuesta encontrar donde las revelen. Es una lástima que la fotografía química esté desapareciendo tan rápidamente. Es esa emoción de abrir el sobre y revivir cosas olvidadas, la trascendencia de hacer click y tirar una sola foto, por que cuestan dinero.

Hace cinco años, cuando compré la primera cámara digital, el tipo de la tienda se escandalizaba de que le pidiera imprimir archivos de ordenador. Ahora ya me advierte de que pronto dejará de revelar los negativos. Me parece a mi que todo pasa demasiado rápido. Estuve charlando con unos chicos de 20 y pocos. Hablaban de formatos de televisión digital, de ropa, maquillajes, de extraños aparatos sintonizadores y de otras cosas que yo desconozco por completo. Pero todo eso es efímero y me parece que sus pobres mentes están prisioneras de un cambio constante que les impide distinguir lo importante de lo anecdótico. De esta forma no pueden profundizar en nada. Yo siempre receto lo mismo: Distancia focal, tiempo de exposición, diafragma, profundidad de campo. Señores, estudien esos libros tan aburridos.

Pero ya debo ser un abuelito y ahora debo volver al trabajo que se me acumula.

jueves, enero 01, 2009

Los dos polos celestes

Esta foto (pinchar para ampliar) es del mismo lugar que la anterior, en Tenerife, pero con una exposición de 24 minutos (en realidad, ocho tomas de 3 minutos). De esta forma, las estrellas parecen moverse por la foto dejando un rastro de luces de colores. Aunque nuestros ojos apenas pueden apreciarlo, cada estrella brilla con un color diferente según cual sea su naturaleza.

Las estrellas del hemisferio norte giran (parecen girar, debería decir) en torno al polo norte celeste, cerca de la estrella polar. Mientras que las del hemisferio sur giran en torno al polo sur celeste. En esta foto hay estrellas de las dos clases ...click para seguir leyendo... : las de arriba son del norte y las de abajo, del sur. Hay otra estrella que es fugaz (¿pueden verla?), y no obedece ninguna ley, no es realmente una estrella si no un trocito de roca que se está incinerando al chocar con el aire de nuestro planeta.

Me gustaría decir que la luz que sale de la tierra es la misteriosa luz zodiacal, pero en realidad es contaminación luminosa, Tenerife no escapa a esta plaga.

Estando de noche, solo, con la luz apagada y en un lugar casi totalmente desconocido las sensaciones son intensas. Primeramente se pasa frío, por más ropa de abrigo que se tenga. Este punto está a unos 2100 metros de altura y la temperatura estaba bastante por debajo de cero, a juzgar por el grosor del hielo de los charcos. Después, observando las estrellas que salen o desaparecen debajo del horizonte, se puede sentir el paso del tiempo y la sensación de estar en un lugar concreto pero insignificante del cosmos, de no ser apenas nada. En el blog de Isabel Nuñez se cita un poema a propósito de esta sensación, que cada persona interpreta de un modo diferente.

También hay dudas persistentes. ¿Se estará haciendo bien la foto? Se pueden cometer muchos errores, puede haber condensado humedad sobre el objetivo, el viento puede haber desplazado el trípode, se pierde la cuenta de las fotos hechas... la tentación de parar la exposición para verificar el resultado en la pantalla es muy fuerte, pero esto arruinaría los trazos de las estrellas.

Yo también tuve miedo. El viento, al pasar entre estas grandes formaciones rocosas produce dos o tres notas musicales sobrecogedoras, como de una flauta enorme. Y uno piensa que este lugar parece un escenario destinado a celebrar rituales terribles. La imaginación corre y casi puede verse llegar a los antiguos Guanches dispuestos a complacer al Dios Achaman, sacrificando a un fotógrafo impertinente que ha profanado un lugar sagrado.

Al marcharme un conejo se cruzó en mi camino y no se quien se asustó más.