Felicidades a todos los lectores.La foto está tomada en los Roques de García, en Tenerife, hace unos días.
Felicidades a todos los lectores.
Los tricópteros (trichoptera) son unos animales muy curiosos que de adultos se parecen vagamente a las mariposas. Sus larvas viven en los ríos, como las libélulas. Si veis un pequeño trocito de materia orgánica moviéndose lentamente por el fondo de un río, sospechad que se trata de un tricóptero de estuche.
De forma inesperada, la libélula caída logró salvarse por sus propios medios. Aleteando torpemente dentro del agua llegó hasta una ramita y trepó. Una vez allí secó sus alas mojadas con un movimiento de torsión (si pincháis aquí podréis ver una modesta animación, es algo rapidísimo que necesitaría de una cámara de alta velocidad). Aleteando hubiera generado sustentación, pero disponen de gran variedad de movimientos en las alas. Creo que hacen esto cuando quieren calentarse sin salir volando, como el Bombylius del otro día. Los insectos son siempre mucho más sofisticados de lo que uno piensa.
Lao Tse nos previno contra esta clase de benevolencia, esta intervención humana en los asuntos del universo. Para él esto era tan negativo como la maldad. Lo que vino a decir es que si Dios o los Dioses hubieran querido que el mundo fuera un lugar al estilo Walt Disney, ya lo hubieran hecho así. ¿La caridad por tanto sería la mayor de las soberbias?. 
Como si fuera una gota en el musgo, quisiera decir que yo detesto la lotería de Navidad. 
Justamente el otro día hablaba de recuperar las proyecciones de fotografías, con el espíritu de esos estupendos pases de diapositivas que antes se hacían, pero utilizando un proyector de ordenador para las imágenes digitales. Ahora resulta que el incansable Martín Gallego hace una presentación de su trabajo "GAMBIA, MIRANDO AL FUTURO" en el Espai Foto Can Basté de Barcelona, paseo Fabra i Puig 274. Más información en su blog. 
Nada bueno se puede esperar de diciembre. Pero noviembre, aun siendo frío, sabe mostrarse compasivo y luminoso.
Era la última libélula, un macho de Sympetrum striolatum (si no me equivoco). Hoy en día muchos arquitectos parece que no recuerdan que el sol de otoño e invierno está bajo y calienta más las superficies verticales que las horizontales, mientras que en verano sucede lo contrario, y que por eso en el Mediterráneo hay que proteger las ventanas con elementos horizontales que dejan pasar el calor del sol solamente cuando es necesario. Pero por instinto, los insectos y las lagartijas siguen sabiendo encontrar los mejores lugares para calentarse.
Copulando a F2.8.
La ortiga crece feliz pensando que al ser urticante nadie va a poder con ella. Pero existe una criatura -cuya naturaleza yo ignoro- que es capaz de entrar en la hoja de la ortiga y devorarla desde dentro, como puede verse en la foto.
La sensación que tengo en la naturaleza normalmente es la de no conocer ni entender casi nada de lo que veo.

(Por favor, pinchad para ampliar). En verano el río baja casi seco y algunas plantas se aventuran a crecer en la poca tierra que queda entre las piedras. Pero después vienen las lluvias, llega el otoño y el invierno. Ahora el agua es abundante y da la sensación de que en cualquier momento va a reconquistar ese pequeño trozo de tierra. De todos modos tal vez esas hierbas plantas anuales que ya están muertas y resisten solamente por inercia.
Quería comentar un poco sobre la técnica fotográfica. Entrando en el río, acercándome al sujeto, disparando a su altura y usando un gran angular pretendí realzar el protagonismo de la hierba (que tampoco es tan grande). Usé el trípode y tiré con una exposición de 30 segundos para conseguir ese efecto blanco en el agua. Para oscurecer la escena (y poder aumentar el tiempo de exposición) y también para proteger la óptica de las salpicaduras, utilicé un polarizador. Nikon D300, sigma 10-20, F22, 30", trípode manfrotto 190. Para que se vea el efecto de todo esto, hice una toma "normal", de pie y fuera del río.
Las avefrías y las gaviotas se marcharon volando pero los edificios se quedaron posados y así van a estar por lo menos cien años más.
Dos larvas de escarabajo de agua disputan por el cadáver de un insecto que no logro identificar mientras un bicho-ángel está a la espera por si se puede apoderar de algo.
Aeshna cianea, volando sobre aguas estancadas a finales de Agosto.
Pero el río ya está cenagoso, con zonas estancadas y putrefactas por las que avanzo con asco, recordando el esplendor de la primavera cuando las grandes orquídeas crecen frescas junto a la orilla y parece que el buen tiempo tenga que ser para siempre.
Hay que tener mucho cuidado en no despertar a los insectos dormidos. Yo soy un gran dormilón y pocas cosas me molestan más que un despertar inoportuno. Como siempre he creído en la reciprocidad en las relaciones, si a mi me molesta que me despierten ¿quien soy yo para despertar a nadie? Además, mi vida se compone de miles de noches, casi todas ellas pobladas de sueños espléndidos, mientras que el bombylius apenas debe vivir unos días o semanas.
La existencia de todos y cada uno de los reptiles a mi me parece un enigma y un milagro.
Joven Natrix maura en mi mano izquierda. Que recuerdos...
A veces me gusta bucear en mi caótico archivo de fotos y buscar pequeños recuerdos. Un día de primavera, a última hora de la tarde, pude ver como un bombylius se escondía debajo de un arbusto para pasar la noche tranquilamente. Este es un insecto entrañable, pariente lejano de las moscas, que vuela incansablemente de flor en flor pero sin llegar a detenerse nunca. Aquí podéis verle en acción. A causa de su aguijón, la gente suele tomarle por un bicho picador, pero en realidad es totalmente inofensivo.