viernes, septiembre 28, 2007

Serie grandes herejías. Hoy: "El Arrianismo"

El obispo Jacques Bénigne Bossuet sentenció que un hereje es todo aquel que tiene una opinión. Esto puede parecer exagerado, pero la teología es una ciencia tan exacta como las matemáticas. En efecto, como es sabido y ha sido recordado recientemente por el Santo Padre, la única via para la salvación se encuentra en la Iglesia Católica. Si no va errado (y ojo, que es infalible), quien se aparte de la doctrina oficial ya puede dar por descontado que va arder en el fuego eterno del infierno, "que no consume ni purifica ni se puede aplacar por intercesión de los Santos" (San Agustín, La ciudad de Dios).

Pero hoy en día (en Occidente) a nadie parece preocupar la ortodoxia. La sección de religión de las librerías está llena de folletines de autoayuda, en vez de buenos textos de dogmática, apologética y teología natural. Asi estamos.

Pero vamos al asunto. Como siempre, con toda la modestia del mundo, y sin ánimo de ofender a nadie, hoy presento la segunda entrega de la serie "Grandes heregías". La primera, recordémoslo, estuvo dedicada a Cayetano Ripoll y al Deismo.

¿En que consiste la terrible heregía Arriana? En resumen: Mientras que para los católicos el Verbo, Hijo de Dios, es verdaderamente Dios, lo mismo que el Padre, para el heresiarca griego Arrio el Verbo sólo posee una divinidad secundaria. Dicho de otro modo, que el Verbo no es realmente Dios eterno, infinito y todopoderoso.

El obispo Arrio (256-336), se formó en Antioquía, fue sacerdote de Alejandría y después obispo libio, y desde aproximadamente el 318 difundió la creencia de que no hay tres personas en Dios, sino una sola persona, el Padre. Afirmaba que Jesucristo no era Divino, sino alguien que fue creado por Dios para apoyarlo en su Plan. Al ser creado por Dios, hubo un tiempo en el que no existía, deduciéndose de esto que el Verbo no es eterno, o sea no es Divino. En poco tiempo, con estas ideas, consigue formar un gran grupo de seguidores en Alejandría.

Pero en el 326, la ortodoxia consideró (o reveló, según como se mire) que Cristo era Dios encarnado en un hombre, no era un hombre influido ni creado por Dios, era Dios (junto con el Espíritu Santo).

Sin embargo, al ser esto considerado como un misterio, es comprensible que no fuera aceptado por muchísima gente que, como los seguidores de Arrio, se inclinaban por pensamientos más racionales, por lo tanto más inteligibles (ya hemos dicho alguna vez que las heregías más plausibles son las más peligrosas).

La posición oficial de la Iglesia se decidió en el concilio de Nicea, donde también se fijó el dogma de la Santísima Trinidad (Aunque algunos opinan que la trinidad de Plotino, filósofo Romano seguidor de Platón también tuvo algo que ver. De hecho se parece bastante). Las cuestiones teológicas no eran cosa de broma: el emperador Constantino desterró al bando perdedor del concilio y Arriano murió en circunstancias extrañas.

El caso es que se formó tal pelotera en el concilio de Nicea, que se dice que ese fue el origen de la expresión Armarse la de Dios es Cristo.

Se pude encontrar información sobre la vida del obispo Arrio y el arrianismo aquí y aquí. De estas páginas proceden algunas de las anteriores frases, en temas tan espinosos prefiero reproducir las fuentes de forma literal. Por que explicar mal la heregía sería una heregía de la heregía. Esto ¿es doblemente reprobable o nuevamente ortodoxo? Dudas, dudas..

jueves, septiembre 27, 2007

La presencia de la nutria

Esta entrada es parte de mi cruzada contra la visión disneylándica del mundo. Debo comunicar a los seguidores del Pato y del Ratón algo importante: "Los animales hacen caca".

La observación de mamíferos es una actividad ingrata. La mayor parte de los días no vemos ni un triste conejo. Pero allí están, jabalies, zorros, garduñas, jinetas, corzos, tejones... no son tan abundantes como nosotros quisieramos, pero los hay. Son como los duendes del bosque, nos temen y se esconden de nosotros (con la salvedad de que los mamíferos si que existen y los duendes no). ¿No podríamos, de alguna manera, encontrar a los mamíferos escondidos? No sin utilizar el olfato de los perros: como cazadores nosotros somos un desastre.

De modo que si nos gustan los mamíferos, sus rastros (huellas, excrementos, restos de pelos, señales de haberse frotado contra un árbol) son muy importantes. Yo, modestamente, estoy recopilando una colección de fotos de excrementos de diferentes mamíferos salvajes. Tengo jabalí, zorro, corzo, y algunas de difícil identificación.

Este verano pude fotografiar nada menos que caca de nutria. No fue fácil, en muchas partes se supone que hay nutrias pero a la hora de la verdad cuesta encontrar sus rastros (por lo menos a mi). Cuesta mucho más verlas, todavía no lo he logrado. Y no digamos fotografiarlas.



Hasta donde yo se, la fantástica, elusiva y juguetona nutria (lutra lutra), que no estuvo lejos de la extinción en la península, caga en lugares bien visibles encima de piedras. Las heces contienen gran cantidad de restos de pescado o de cangrejos (tristemente, del invasor cangrejo americano). Y si son frescas, que no es el caso, huelen a pescado.



Para los que quieran aficionarse a la colección fotográfica de cacas, recordarles que siempre deben poner un objeto al lado, como una moneda, que permita saber el tamaño.

Aquí se puede ver a una hormiga camponotus buscando algo comestible entre la mierda de una nutria. El otro día os mostraba a una hormiga igual o parecida siendo devorada por un zapatero.



Pero la joya más preciada de mi colección es la caca de lobo salvaje, que es casi lo máximo que hay en este país en materia de mierdas, solamente por detrás de los excelsos excrementos de oso y de línce (que no creo que pueda fotografiar nunca).

Encontrar la increible caca peluda de lobo salvaje tuvo su intríngulis y merece un comentario algo más extenso, de modo que la dejo para otro día.

miércoles, septiembre 26, 2007

Tres historias de serpientes (III)

(viene de aquí)

El día después de haber rescatado a la culebra de escalera, me fui de nuevo al río, como siempre con la ilusión de sorprender a la mítica culebra de agua, pero esta vez fuera del agua. Y debo decir que ese día mejor me hubiera quedado en casa.

Ya nos advirtió Heráclito de que no es posible bañarse dos veces en el mismo río, pero esta vez el cambio fue demasiado grande. Cuando ya estaba dentro del agua con la cámara al cuello, me dí cuenta: el agua casi estancada estaba llena de una especie de uvas negras hinchadas que flotaban perezosamente. No eran uvas, si no excrementos de cordero. Alguien había llevado un rebaño a abrevar (cosa que seguramente tiene todo el derecho a hacer). Siempre he temido a las multitudes, incluso las de corderos.

Asqueado por tanta porquería flotando a mi alrededor, dí media vuelta para salir de allí cuanto antes. Por donde han pasado los rebaños siempre hay parásitos, por lo menos pulgas y garrapatas e incluso una vez vi a la muy asquerosa sanguijuela en un río frecuentado por vacas.



Me esperaba una sorpresa algo macabra: Allí, en mitad del río, estaba la culebra de agua, flotando panza arriba entre las bolas hinchadas de caca de cordero. Muerta, sin posibilidad de resucitar. La saqué del agua con un palito para poderla ver y rendirle justo homenaje. Era un ejemplar pequeño que apenas debía de estar empezando a descubrir como ser una serpiente. Después de haberla buscado tanto, me dio verdadera pena verla alli tumbada con la mirada vidriosa, el cuerpo deforme y la sonrisa helada por el rigor mortis. Imagino (quiero imaginar) que los corderos la pisaron al entrar en masa al río para beber.



Yo había pedido poder fotografiar la culebra de agua fuera del agua. Hay que tener mucho cuidado con los deseos, por que a veces se cumplen. Ya me marchaba cuando una mosca acudió a darle un beso en los labios a la serpiente muerta.



Y con este beso hubieran terminado mis vacaciones por lo que a reptiles se refiere, de no ser por la providencial aparición de uno de mis animales míticos: el lagarto ocelado. Pero de eso hablaremos otro día.

martes, septiembre 25, 2007

Exponiendo sin fotómetro en la 'Festa del Ginjoler'



Hace unos tres años me dio por coleccionar cámaras. A lo largo de mi vida, este vicio de las colecciones se me ha presentado en varias ocasiones, materializándose en diversos objetos de deseo, tales como cromos de Mázinguer Z, cajas de cerillas, ordenadores antiguos y finalmente, cámaras.

Compré, entre otras, algunas Nikon: F, F3, 801, F4s, algunos objetivos y varias cámaras rusas. Todas ellas son tan bonitas como inútiles, por que la fotografía digital las ha relegado prácticamente al papel de objetos decorativos (que nadie se ofenda, hay alguna excepción). En Ebay todo esto era (y es) realmente muy barato, hasta el punto de que llegué a gastarme bastante dinero, más portes y aduanas (y me estafaron dos veces).

Una de mis cámaras favoritas es una Nikon F negra, que tiene más de 40 años. Es un modelo muy importante, con fama justificada de ser indestructible, que marcó el inicio del auge de la indústria japonesa frente a la alemana, y el de inicio de la la tecnología reflex frente a la de visor telemétrico (como las Leica M). Esta unidad en particular tiene una historia larga, interesante y atormentada que algún día os contaré.

Pero mi Nikon-F me gusta por otro motivo: No tiene absolutamente nada eléctrico, ni tan solo fotómetro. ¿Entonces, como se calcula la exposicíón? Pues con un fotómetro externo, o se elige a puro ojo, que es lo que yo hago.



¿Es posible acertar la exposición correcta sin ningún instrumento? Si, siempre que utilicemos película negativa de calidad, como por ejemplo la Fuji Superia. Esta película (en color) tiene un rango dinámico enorme (que antes se llamaba "latitud") y nos perdona errores de por lo menos uno o dos puntos. A diferencia de la diapositiva, que tiene mayor calidad si está perfectamente expuesta, pero muy poco rango dinámico.

Además, hay un truquillo fácil de recordar: la regla "Sunny 16" que dice que a pleno sol, hay que tirar a F16 y como tiempo de exposición, el inverso de la sensibilidad. Por ejemplo, con ISO 100 y pleno sol, F16 1/125. Suponiendo que mantenemos F16, ISO 100, tenemos:

F16 - pleno sol
F11 - algo nublado
F8 - nublado
F5.6 - muy nublado, sin sombra
F4 - después de la puesta de sol, antes de oscurecer

Para los tres primeros casos, se puede dar un puntito más de luz -por lo menos- si nos interesa la sombra. Para interiores, la cosa se complica. Incluso en lugares bien iluminados rápidamente lo que nos va a limitar es el tiempo de exposición (si no usamos trípode). F2 y 1/30 (a ISO100) es un valor razonable para un interior suficientemente iluminado. Más vale dejar la toma oscura que movida.

Este verano he tirado un carrete de superia 100 de 36 fotos siguiendo más o menos estas reglas y no hay ni una sola que esté muy mal. Estas son las tres únicas fotos que hice en la 'Festa del Ginjoler'. Están tomadas con un Nikkor 35mm F2.8, sin AI, que también debe tener por lo menos 35 años (y ni siquiera entonces era especialmente bueno). Las he escaneado con un scanner Minolta, no especialmente bueno, y las he desaturado, entre otras cosas por que acertar el balance de color de los negativos es una pesadilla.

Para variar del meticuloso perfeccionismo que nos impone la reflex digital, por un día es divertido exponer a ojo y esperar con emoción los negativos revelados. Y comprobar, una vez más, que la calidad del sensor de cualquier reflex digital es superior a la de una cámara de 35mm (a excepción de si usamos algunas películas muy especiales como Velvia).



Si alguien quiere matizar, corregir o ampliar mis recomendaciones, se agradecerá.

domingo, septiembre 23, 2007

Marta Gómez (La Foca) - 2

Fotonovelas sin fotos. Marta Gómez (La Foca). Hoy: La Psicóloga. Capítulo 2.

(viene de aquí)

Patricia Prados empezó su licenciatura en Administración y Dirección de Empresas en una Escuela de Negocios muy cara y prestigiosa, siguiendo el consejo de sus padres como siempre había hecho hasta entonces. Pero a causa de una desafortunada serie de sucesos que en este momento no hacen al caso, su vida dio un giro inesperado y en segundo curso dejó la Administración y la Dirección para matricularse en Psicología. Por su carácter y sobretodo por su posición, ella iba para ejecutiva o directora de algo importante, más que para terapeuta. Pero a pesar de que la Psicología no fue su vocación primera, era una chica enérgica, capaz, y la conmovían las miserias del mundo que suelen salir en los telediarios. De modo que al terminar los estudios decidió ser lo más competente y útil posible como Psicóloga Educacional, rechazando una oferta de una importante empresa de selección de personal (propiedad de un amigo de su padre).

Precisamente ese día empezaba ilusionada su primer trabajo, en realidad una sustitución. Hecha un pincel, salió de la zona alta conduciendo justo por debajo del límite de velocidad para poder llegar puntualmente al IES de la Ciudad Poligonal, donde había de entrar en la atormentada vida de La Foca por pura casualidad. Tal vez si la Psicóloga asignada al IES de La Foca (y a nueve más) no hubiera estado de baja por enfermedad profesional esta historia hubiera sido bastante diferente.

La Ciudad Poligonal fue construida en los 70 para evitar que la escasez de vivienda debida a la fuerte emigración provocara disturbios, que en aquella época no eran infrecuentes en las zonas periféricas. Dicen que desde el cielo la estructura geométrica de las calles es preciosa (de ahí su nombre), pero "La Poligonal" se hizo mundialmente famosa cuando un fotógrafo extranjero de renombre publicó un libro con fotos de los edificios frente por frente a fotos de nichos del cementerio. Si habéis visto el libro, sabréis que el parecido visual es sorprendente, incluso el color negruzco del hormigón, alternado con algunas notas de colores vivos que en los nichos son coronas de flores y en la Ciudad Poligonal ropa tendida a secar.

Años antes, Patricia Prados había visto varias veces el famoso libro en la mesilla de noche de un amigo y reconoció inmediatamente la panorámica de los edificios-nicho, que se puede apreciar muy bien desde la autopista. Es una vía de seis carriles que pasa a cien metros escasos de la ropa tendida a secar, pero no hay ningún acceso para Ciudad Poligonal. Esto la desconcertó, pero siempre es fácil orientarse llevando el navegador TomTom, que en este caso indica que no hay más remedio que tomar la siguiente salida (la que hicieron para el nuevo campo de golf) y retroceder más de diez kilómetros por calles laberínticas, abarrotadas de coches y personas que a Patricia le recordaron sus recientes vacaciones en Rabat. Cuando finalmente consiguió aparcar, miró a derecha e izquierda (y se preguntó si volvería a ver su flamante Golf entero). Agarró el bolso con fuerza y salió andando decidida hacia el IES, aparentando indiferencia al oír las invitaciones al acto carnal que le gritaban los trabajadores de la construcción.

El director del IES no perdió demasiado tiempo con Patricia, pero no debéis culparle por ello, hay que tener en cuenta que desde que se puso enferma la Psicóloga titular, cada semana venía una sustituta diferente. Se limitó a pasarle los informes y a desearle suerte con una sonrisa que, tal vez, tuvo algo de irónico. Enérgica y resolutiva, Patricia leyó las anotaciones de sus predecesoras y ordenó los casos de grave a leve según su criterio. La carpeta de Marta Gómez (La Foca) estaba vacía excepto su expediente académico, que pese a ser nefasto, en el IES Ciudad Poligonal no llamaba la atención, y quedó para el final.

Cuando entró el primer chaval en el despacho, Patricia Prados supo cual era la enfermedad profesional de su predecesora. Notó un vértigo que hacía años que no sentía y, sobre la marcha, decidió que sus conocimientos de Psicología Conductista, la Teoría Clásica Psicoanalítica, la Psicología Humanista e incluso la nueva Psicología Transpersonal, debían dejarse de lado y utilizar principalmente el Sentido Común. Por lo menos, en la primera sesión.

No quisiera distraerme del tema, y omitiré las difíciles conversaciones con chicos y chicas que habían estado ingresados a causa de brotes psicóticos o desordenes alimenticios, con conductas brutalmente agresivas o víctimas de diferentes clases de abusos.

A diferencia de la psiquiatría, que cuenta con la posibilidad de prescribir tremendos fármacos que podrían tumbar a un caballo en caso necesario, el diálogo es la principal y casi la única herramienta de la psicología. Pero es frecuente que los pacientes, en particular los adolescentes, se muestren reacios a hablar. No obstante, por alguna razón, Marta Gómez (La Foca) se expresó con claridad y con una rapidez que sorprendió a Patricia Prados mientras todavía tomaba notas en la carpeta del chico anterior.

-No hay ninguna solución: soy gorda, fea y tonta. Mi vida va a ser un desastre, no tengo ni una sola amiga, no me hace ni caso ningún chico, ni me lo va a hacer nunca, no voy a seguir estudiando por que no sirvo, tendré una porquería de trabajo como mi madre. Si tuviéramos dinero, a lo mejor podría operarme para ser como las demás, o viajar a otro país, pero el sueldo de mi madre no da para nada de eso. Me cuesta mucho dejar de comer (o vomitar, como hacen otras). Y además, no se cantar.

Patricia Prados, sorprendida ante esta inesperada efervescencia verbal, levantó la mirada del dosier y observó a La Foca con sorpresa. Después de las sesiones anteriores ya estaba agotada y casi derrotada. Por un momento estuvo a punto de darle la razón a La Foca punto por punto y reconocer que en efecto no había solución. Pero su profesionalidad se impuso, sacó fuerzas de flaqueza y durante casi una hora trató de hacerle ver que todo el problema estaba en su interior, que la adolescencia es una etapa difícil, de enseñarla a afrontar los problemas con energía y coraje (aquí cometió el error de ponerse a ella misma como ejemplo), a disfrutar de las cosas sencillas de cada día, a interpretar en clave positiva las malas experiencias, puesto que de todo se aprende, a buscar las soluciones dentro de si misma y no en los demás. Finalmente, le hizo notar las cosas positivas y bonitas de la vida, las flores en primavera, el azul del cielo, el mar, el vuelo de los pájaros.

En ese momento La Foca miró por la ventana buscando alguna paloma, pero ya era casi de noche y solamente vio los edificios-nicho de la Ciudad Poligonal y el atasco en la autopista que cada día depositaba una nueva capa de hollín en las aceras. Y vió a sus compañeros, que ya estaban en la calle andando hacia la plaza. Vanesa, normalmente la más cruel, miró hacia el IES y ella instintivamente volvió la cara para esconderse.

La Psicóloga, agotada, había dejado de hablar y ya estaba escribiendo una carta para su madre.

Patricia Prados entró en su coche pensando si se habría equivocado con La Foca, cuando la vio en la parada de autobús, mirando directamente al suelo, hasta el punto de que la barbilla le tocaba al esternón, con los ojos llorosos detrás de las gafas baratas, aquel cabello corto peinado hacia atrás que tan poco la favorecía, vestida con un chandal horrible y exageradamente ancho, que la hacía parecer incluso más gorda. Como siempre, con la carpeta apretada contra el pecho para disimular sus tetas que eran el principal motivo de risa de las demás chicas en el vestuario.

Y Patricia pensó que tal vez incluso habría subestimado la urgencia del problema de La Foca, pero justo en ese momento se dio cuenta de que el cristal de la derecha del coche estaba roto y faltaba el TomTom. Cuando volvió a levantar la mirada, el autobús ya se alejaba humeando con La Foca dentro. Patricia Prados tragó saliva, se preguntó si volvería a verla, y si no se había equivocado de profesión aquel día que decidió ser Psicóloga.

De noche y sin el navegador, Patricia se vio perdida en aquel mar de edificios-nicho, incapaz de tomar la autopista para regresar a la seguridad de su mundo, a pesar de que la oía rugir a cien metros escasos del IES Ciudad Poligonal, pero completamente inalcanzable. "No hay ningún acceso para Ciudad Poligonal", recordó.

Continuará (?)

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Verdades y mentiras. Todos los personajes que aparecen en las Fotonovelas sin fotos de Frikosal son completamente ficticios. Cualquier parecido con la realidad es pura indecencia.

viernes, septiembre 21, 2007

Sobre pulpos y chimpancés cautivos

En su Historia de los animales, Aristóteles (Libro IX, párrafo 37) dijo que El pulpo es una criatura estúpida, por que se acerca a la mano de un hombre metida en el agua. En realidad lo que le ocurre al pulpo es que es muy inteligente, y por tanto, es capaz de sentir curiosidad. Como saben los submarinistas, a veces un pulpo joven puede venir a observar a un ser humano (los ejemplares adultos ya saben como las gastamos).

Bien, pues si se coge un pulpo y se le mete en un acuario grande y limpio, con la temperatura controlada, bien decorado con sus algas de plástico, sus piedras y sus conchas de colores, y se le da de comer cosas buenas todos los días, ¿qué hace el ingrato pulpo en este paraíso donde cualquier pez sería feliz? Pues volverse loco. Lo primero que hace es intentar salir del acuario por arriba. Y pueden pasar por lugares muy pequeños, si el cristal no está perfectamente cerrado, al llegar a casa nos lo encontraremos asfixiado en la alfombra.

Si el acuario está bien cerrado, su muerte todavía es peor. Algunos ejemplares, frustrados por no poder salir, dejan de comer y mueren. Pero otros hacen algo terrible: se devoran a si mismos. Empiezan por una pata, luego otra y otra. Al fin, cuando solamente les quedan una o dos y no pueden moverse, se quedan en un rincón del acuario hasta que dejan de respirar.

Nosotros somos prisioneros de nuestro propio acuario. Hasta donde yo se, este problema (en general) no se puede solucionar. Nos hemos quedado a medio camino entre el gusano y el ángel. Es una situación complicada, no estamos adaptados a la asquerosa vida que llevamos los que tenemos la suerte de poder estar en un acuario. Ni vamos a adaptarnos así como así.

Nuestros primos los chimpancés han encontrado una forma curiosa de aliviar la angustía del cautiverio. Aunque su mirada no engaña.

Dejo unos enlaces:

  • Este vídeo de un pulpo recién metido en un acuario con peces es interesante.

  • En esta entrevista, el Sr. Coelho nos cuenta que cree es implacable con la mentira, que cree en los designios de los astros y que tiene un diploma en vampirología.

  • La Historia de los animales de Aristóteles, que es una divertida mezcla de verdades y mentiras, no está en la red en castellano pero si en inglés. Otro día cuento más cosas.

jueves, septiembre 20, 2007

¿Qué come el zapatero?

Un zapatero comiendose a una hormiga (camponotus?). Pinchad para ampliar, se puede observar como la sostiene con el primer par de patas y le clava el pico.

Cualquier bicho que caiga al agua del río accidentalmente y no pueda salir por sus propios medios, acabará siendo devorado por un zapatero o por un bicho angel. Ambos animales, aunque sean carnivoros, no dejan de ser chinches, y lo que hacen es clavar el pico y sorber el interior de sus presas, como el famoso chinche asesino.

Pero este verano he descubierto algo que ignoraba. Si nos metemos dentro de una charca con muchos zapateros y nos quedamos quietos el tiempo suficiente, notaremos un pinchazo en la pierna que sin llegar a ser doloroso es desagradable: es el primer zapatero que nos ha clavado el aguijón. Al bajar la vista, veremos que los zapateros nos han rodeado las extremidades y se disponen a devorarnos.

miércoles, septiembre 19, 2007

Tres historias de serpientes (II)

(viene de aquí)

Estaba conduciendo con la familia a ultimísima hora de la tarde, por una carretera estrecha que a duras penas permite el paso de dos vehículos. En pleno verano, a esa hora mágica entre el día y la noche en que las luces están recién encendidas y parece como que todavía no alumbran, cualquier cosa es posible. Y nadie se extraña si ve a un chotacabras esperando agazapado en el centro de la carretera, para salir volando justo cuando ya parecía que no era un pájaro si no una piedra.

Pero ese día yo vi un palo extraño y sinuoso, justo a la salida de una curva. ¡Una serpiente!



Apenas tuve tiempo de encajarla entre las ruedas del coche, aparcar en la cuneta y poner las luces de avería. "Es un palo", me dijo mi mujer. "No, es una serpiente y creo que no la he pisado". Salí del coche con la cámara en la mano, y efectivamente no era un palo si no una culebra de escalera, vivita y coleando, sin ninguna lesión. Era una de las que yo tanto había deseado (aunque en otra ocasión ya la pude fotografiar con tranquilidad).

El asunto no estaba fácil. La carretera no era transitada, pero unos conocidos venían detrás con su furgoneta y no podían tardar demasiado en llegar. La culebra había tenido mucha suerte de que la viera, pero yo no estaba dispuesto a correr este riesgo. Aquí lo suyo hubiera sido tumbarme en el suelo y sacar un primer plano de la cara, sin esa sombra tan fea. Estaba muy tranquila calentándose encima del asfalto (la temperatura era de 19 grados) y creo que me hubiera dejado.



Los niños bajaron del coche y pudieron verla un momento (a salvo desde la cuneta) mientras la empujaba con un palo para que se apartara. Después de haber visto tantas atropelladas, es una sensación bonita salvar a una serpiente y poder observar sus movimientos tan elegantes y llenos de vida.

A fuerza de preguntar constantemente por las serpientes, todo el mundo en el pueblo estaba al corriente de mi obsesión de verano. De modo que al día siguiente cuando salía hacia el rio me preguntaron como estaba la cosa.

-La de agua se me resiste, solamente la he podido retratar dentro del río, pero ayer vi una culebra de escalera.
-¿Como es que no la mataste?

Esto nos lleva a la tercera y última historia de serpientes, pero os dejo con mi mejor culebra de escalera, un bicho impresionante que fotografié el año pasado.



(pero antes tengo que dar otra entrega de mi Fotonovela sin fotos: Marta Gómez, La Foca).

martes, septiembre 18, 2007

Autorretratos (solo) con chancletas en el río

Me recomendaron que pusiera algo un poco erótico para darle más interés al blog, así que os muestro algunos autorretratos que me he hecho este verano en diferentes rios.

En primer lugar, mi rodilla derecha pasando por una zona de verdín, vista desde arriba con el 105.



Pasando por estos lugares (y otros peores), no es extraño que la piel se cubra de una capa de materia orgánica en descomposición que es muy apreciada por mis amigas las moscas. Es una lástima que ese día hubiera olvidado depilarme.



Aprovecho para enseñaros las fantásticas chancletas que me he comprado.



A fuerza de pasar horas y horas con las chancletas, he adquirido un moreno muy especial en los pies. A ver si lo luce algún futbolista y se pone de moda.



Bueno, y para terminar, mi alter ego, un macho rojazo de Crocothemis erythraea luciendo la pinza abdominal.



Esperando que estas tonterías sirvan para que crezca por lo menos una sonrisa, se despide su super-modelo Frikosal.

lunes, septiembre 17, 2007

Marta Gómez (La Foca)

Fotonovelas sin fotos. Hoy: Marta Gómez (La Foca).

Una univesidad Alemana realizó un estudio estadístico muy amplio que demostraba que las personas agraciadas físicamente, al margen de su capacidad intelectual, tienen mejores trabajos, ganan más dinero, y tienen más amigos. En otros lugares del mundo se ha llegado a conclusiones parecidas. Marta Gómez no conoce estos estudios, pero su resultado no le sorprendería. Está a punto de cumplir 16 años y estudia ESO. Digámoslo de una vez: Marta Gómez, La Foca, es bastante fea y muy gorda. Dos cosas terribles que la hacen profundamente desgraciada.

Yo quisiera poder decir que La Foca tiene alguna cualidad intelectual que mitiga su nulo atractivo físico. Pero no es asi, La Foca no es ni muy lista ni muy voluntariosa. No destaca en los estudios ni tampoco tiene ninguna sensibilidad especial para la música, la pintura, la literatura, el diseño ni nada por el estilo. Pasa las tardes sola en casa comiendo patatas fritas y viendo los programas de Ana Rosa Quintana, o esperando a su madre en el trabajo. Y está deseando cumplir los 16 para dejar el instituto y poder trabajar de teleoperadora.

Lo peor es que La Foca no es tonta, como pretenden sus compañeros. Si lo fuera, su caso tal vez no sería grave, por que no sería consciente de sus circunstancias. Nadie debería pensar que puesto que Marta puede comer y beber cada día, su desgracia es relativa, y mucho menor al de las personas que están hambrientas o enfermas. Esto no es cierto, si lo fuera nadie arriesgaría la vida en una liposucción. Si que es verdad que la felicidad es algo que se lleva dentro, y que algunas personas con un caracter excepcional podrían sobreponerse al desprecio de todos sus compañeros del instituto, pero se trata de personas excepcionalmente fuertes y valientes. Desde luego no es su caso.

Llegados a este punto, tal vez esperais que La Foca tenga alguna amiga, o tal vez algún primer amor, algún chico, aunque fuera feo o raro. No es asi, La Foca está siempre sola, llega sola al IES y se va sola. Está sola a la hora del patio y en el comedor. Ve a las chicas hablando entre risas de chicos, de las primeras salidas nocturnas de los sábados, de ropa, de tiendas. Todas estas cosas son totalmente inalcanzables para La Foca.

Es cierto que el dinero no da la felicidad, pero también lo es que un fin de semana en Venecia o unas vacaciones en la playa puede hacer la vida más llevadera. En casa de La Foca, no obstante, la situación económica es complicada y hay que mirar mucho lo que se gasta. Ya hace años que ni ella ni su madre han salido de la sórdida ciudad dormitorio donde viven.

No espereis que nadie tenga misericordia de ella. Cualquier intervención suya en la clase es motivo de risa generalizada. Sus esfuerzos por saltar el plinton son recibidos con burlas y sonidos que imitan al de la foca. Todos sus compañeros, chicos y chicas, la llaman La Foca desde hace años. Ella lo sabe y procura evitar la plaza donde se reunen al salir del IES, pero esto no siempre es posible, y ella pasa rápidamente, mirando al suelo, temiendo oirles insultarla. Pero cuando la ven sola por la calle, sosteniendo la carpeta con las dos manos contra su pecho para disimular en la medida de lo posible sus senos ridículamente pequeños, más en una chica tan gorda, desde lejos gritan "Foca, ¿a donde vas?, ¿no vas a parar de comer patatas fritas, Foca?". Y rien una y otra vez, saboreando su pequeño éxito, felices de no ser ellos los insultados.

Por las noches, a veces se desnuda completamente y se quita las gafas para mirarse al espejo. Cada día se ve más parecida a una foca. Los ojos grandes, saltones y miopes, la nariz chata, el cuerpo gordo y desgarbado, la incipiente celulítis en los muslos. Todo encaja, no se parece de nada a las chicas que salen por la tele. Marta ya hace tiempo que asumió que ella es La Foca, e incluso lleva el pelo corto y tirado hacia atrás para accentuar su parecido. El colmo del infortunio es ese vello, especialmente el de la cara, en el bigote (que tantas chicas tienen y disimulan). Marta no se lo depila ni decolora. Marta, La Foca, se odia. Y suele pensar que estaría mucho mejor muerta.

Asi estaban las cosas cuando Marta escribió "La Foca" al lado de su nombre en el exámen de matemáticas. ¿Tal vez, de forma incosciente, estaba pidiendo ayuda? El profesor se alarmó, comentó el caso con los compañeros y habló con la psicóloga que pasa una tarde cada dos semanas por el IES. Concertaron una entrevista.

Continuará (?)

viernes, septiembre 14, 2007

Tres historias de serpientes (I)

Este año he pasado muchas horas buscando culebras de agua en diferentes rios. Lo primero, preguntar por ellas a los bañistas y a la gente del pueblo. Unos me dijeron que llevaban años bañandose cada verano allí, sin haber visto ni una, ¡por suerte!. Otro, en el mismo lugar, me dijo que había muchas, que una vez agarró una por la cola y que le mordió la mano (y se tocó con la otra mano, como si todavía le doliera). Un naturalista competente me dijo donde podía encontrarlas, y le creo, pero en ese lugar yo solamente encontré un precioso sapo, del que ya hablaré.

Esta se escondía debajo de una piedra pero pude verla y al levantar la piedra me dejó unos segundos antes de escaparse.

"Las serpientes tienen sus ritmos, es cuestión de aprenderlos", me dije. De manera que casi cada mañana yo me paseaba rio arriba, rio abajo, con el bañador, las chancletas y la cámara, buscando a mi culebra, la que tenía que hacerme feliz. Y vi varias, aunque no pude hacer ninguna foto buena.

Pero estoy contento solamente por haberlas podido ver. Si no nos han visto y nos quedamos quietos, es posible observarlas un rato. Es un placer contemplar como van serpenteando por todos los rincones en busca de una presa, con sus movimientos sinuosos y lentísimos que dentro del agua las hacen parecer una rama. Pero por desgracia, el más mínimo movimiento de la superfície emborrona la imágen. Para hacer una buena foto, hay que sorprenderlas en la orilla ... o lograr que salgan.

Esta es la que estuvo a punto de jorobarmelo todo.

Al tratar de empujarlas cariñosamente con un palo, se esconden y no hay forma de hacerlas salir. Excepto esta última, que casi me estropeó la cámara. Al verla, dejé la bolsa en la orilla para sacar el polarizador, lo que no mejoró demasiado la foto. Como estaba tranquila pensé, "esta no se me escapa" y dejé la cámara encima de la bolsa abierta, cojí un palo y fui a por ella con cuidado. Pero al empujarla por el cuello, la culebra se empeñó tozudamente en dirigirse a mi jugosa pierna en lugar de a la orilla. Y al final, tanto se acercó, que me asusté y di un gran paso atrás dentro del agua, salpicando horriblemente la cámara y todo el equipo. Como si hubiera tirado un cubo de agua encima de los objetivos.

No creo que pretendiera morderme, pero mi tontería estuvo a punto de salirme muy cara. Tuve que usar el procedimiento de emergencia para remojones: sacar todos los trastos, apagarlos y sacar la pila inmediatamente, secarlos con lo primero que encontré (mi camiseta) y después al sol un buen rato.


Otro día si que pude fotografiar una culebra de agua fuera del agua, pero no de la forma que yo hubiera querido.

jueves, septiembre 13, 2007

Sorpresa, sorpresa ¿de qué flor come esta princesa?

De esta bella oruga, la charaxes jasius,



Nació una rutilante princesa,



Pero ... sorpresa, sorpresa ¿de qué flor come esta princesa?



Pues si, come mierda (fresca mejor que seca), fruta podrida, y sudor humano.



No hay que fiarse de las apariencias. La naturaleza es así. A esta mariposa, que es preciosa, no le importa compartir mantel con una mosca. Lo hace por que necesita sales minerales.

miércoles, septiembre 12, 2007

De noche en el río (I). La araña y la libélula

.. y además, me inquietaban unas grandes telas de araña en el río. Estaban tejidas de orilla a orilla, llegando a medir casi cinco yardas. Parecía que la araña hubiera cruzado la corriente volando para pasar el primer hilo, de otro modo ¿como se podían haber construido? Además de su disposición, la desproporcionada fuerza del hilo me resultaba siniestra. Especialmente la hebra superior, que servía de soporte a toda la estructura y era casi tan gruesa y resistente como un cabello humano, pero pegajosa como la resina.
Bram Stoker, Memorias de mi Transilvania.

Esas telas de río, verdaderamente asquerosas, en realidad existen y parecen hechas a propósito para impedir el paso a los fotógrafos más que para capturar insectos. Hasta que aprendí a verlas y romperlas con un palo, más de una vez quedé enredado y repleto de pegajosa tela de araña. En cambio, las libélulas, que parecen ser el objetivo de semejantes redes, las ven perfectamente y las rodean sin dificultad. Llegué a tener compasión por la araña y acepté que su tela era como una señal de prohibido el paso, que solamente podía violentarse en caso de necesidad.

Fue de noche cuando puede ver las telas en acción. Cuando los niños ya estaban dormidos y a cargo de la abuela, nos acercamos al río mi Dulcinea y yo, equipados con chancletas, bañador y cámara. Esperaba en vano poder sorprender a la culebra de agua dormida. La noche fue especialmente fría para ser agosto (once grados), y el cielo estaba repleto de estrellas. Ella optó sabiamente por quedarse dormida dentro del coche mientras yo me metía en el río, con la cámara colgada del cuello y la linterna en la mano izquierda, acongojado pensando en la posibilidad de cortar una de aquellas telas con la cara y notar a la gran araña recorriendo mi boca en la oscuridad.



Pero casi enseguida tuve la primera sorpresa de la noche: la que había caído en la tela era una libélula, una libélula tigre, la Onychogomphus macho (posiblemente Onychogomphus forcipatus). Se trata de una libélula especialmente grande y fuerte, que mide cinco centímetros de largo, una de las reinas del barranco (com permiso de las Anax). La lucha debió ser fuerte, por que la tela estaba casi completamente destrozada, excepto el grueso soporte principal y poco más. Al acercarme pude ver que alli estaba la araña manipulando a su gran presa, que se bamboleaba inerte a causa del viento. Prodría ser que la araña hubiera llegado a matarla cuando ya estaba a punto de escaparse.

Seguramente, cuando el onychogomphus daba los últimos vuelos de reconocimiento del día para ver si había entrado alguna hembra en su territorio la luz crepuscular le impidió ver la red y cometió un error fatal.

martes, septiembre 11, 2007

Un profesor idiota y el éxtasis de las patatas fritas

Antes de vacaciones, puse la tele y vi un anuncio muy interesante, quisiera comentaroslo.

Un profesor está explicando. Es algo complicado, tal vez matemáticas o ciencias naturales. Los estudiantes son adolescentes y le miran con cara de absoluto hastío. Están ojerosos, insanos, aburridísimos. Es que el profe es un tipo realmente soso, con sus estupideces acerca de las ecuaciones y las células podría aburrir a cualquiera. Todo eso no sirve para nada. Además es viejo y feo, es un asco, es idiota, no nos gusta, no sirve para nada ¡que se vaya!, ¡queremos cambiar de canal!

Y se produce el milagro. Los estudiantes aparecen de repente en la playa. Es una fiesta. Bailan y ríen. Suena la música. Liberados de ese idiota y en bañador, resultan ser seres espléndidos. La cámara se entretiene en las firmes glándulas de una chica que baila en biquini, después se acerca a sus caderas ondulantes. Con esta dotación genética, está claro que el futuro es suyo.

La causa de esta transformación han sido unas patatas fritas mágicas.

Ese pobre profesor tonto les estaba oprimiendo y privando de las cosas buenas de la vida, como las patatas mágicas, el sol, la música y el baile en la playa. Pero ellos son jóvenes y conocen los secretos de la vida, han probado las patatas y el mundo es suyo.

Reirán y gozarán por los siglos de los siglos, especialmente ahora que las patatas se presentan en un nuevo y cómodo envase que permite llevarlas a todas partes.

Ya casi han pasado 20 segundos, esto se acaba. Ahora la reina de las glándulas se ha tumbado a hablar con un apuesto y musculoso rey. Comen patatas mientras sonríen y hablan mirándose a los ojos. A causa de la música no se oye lo que dicen, pero da igual, ya se intuye que las patatas también son un poderoso elixir, que les permitirá copular gozosos toda la eternidad.

Grabé el anuncio para poderlo estudiar en detalle, pero a causa de un error se ha borrado. De modo que lo cuento tal y como lo recuerdo, creo que en lo esencial mi relato es correcto. Excepto que las supuestas patatas en realidad son una pasta prensada en un molde ondulado, frita y empaquetada en un recipiente cilíndrico. Yo las he probado en alguna ocasión, pero no he experimentado nada especial, a parte de una leve náusea.

lunes, septiembre 10, 2007

La llamada de las libélulas (II)


Sympetrum striolatum macho vigilando su territorio

Este ha sido un verano de muchas libélulas. He añadido unas chancletas a mi equipo fotográfico, lo que me ha permitido entrar en los ríos para poder fotografiarlas (no sin cierto miedo de que un resbalón me lo estropeara todo). Han sido muchas las horas que he pasado en barrancos, torrentes y charcas. Me lo he pasado muy bien. Y si os parece, ire contando alguna cosilla, también sobre sapos, culebras, zapateros, ranas y demás animales que he encontrado.




Quería comentar que he comprado el libro Field Guide to the Dragonflies of Britain and Europe, de Dijkstra y Lewington (este último, el ilustrador del famoso Tolman-Lewington de mariposas. Es un libro muy claro, con dibujos y fotografías excelentes, flechas señalando los puntos importantes para diferenciar especies, descripciones y mapas de distribución al lado de los dibujos de cada animal. Y un glosario de términos en las primeras páginas. Lo que permite que incluso yo pueda identificar correctamente alguna especie. El hecho de que esté en inglés no lo hace especialmente difícil con unas mínimas nociones de la lengua, por que los textos son cortos y la principal complicación es el vocabulario, que está explicado en el glosario.

Quiero felicitar a Ramón María Batlle, que es autor de algunas de las fotos. Yo estaría orgullosísimo de tener alguna foto mía en este libro.

Y darnos un tirón de orejas todos los habitantes de este país, por que gente buena para escribir libros de naturaleza no falta, ni tampoco compradores (este libro lo están vendiendo como churros y seguro que pronto lo traducen).

sábado, septiembre 08, 2007

Un insecto palo a última hora, la reproducción por partenogénesis y otros detalles



Ver un insecto palo siempre es motivo de alegría. Este es del fin de semana pasado. Ya nos marchabamos a casa cuando el pequeñajo quiso hacer pipí. Y allí, al lado de donde caía el chorrito, resultó que había un insecto palo. Fue mamá la que lo vio (¡cada vez encuentra más bichos!).

A pesar de que era tarde, yo insistí en hacerle una foto. Como estaba en un lugar muy enredado, lo puse en un palito (aunque en la foto parece un troncazo). Me coloqué de manera que los últimos rayos de sol iluminaran un poco el fondo, y luego saqué un primer plano de la cabeza. Realmente, no hay forma de que llenen el encuadre. Obviamente, en cuanto acabó la sesión lo dejé de nuevo en su planta, que es donde pasa más desapercibido.



Desde luego, el bicho imita bien un tallo verde. Podría parecer que solamente tiene cuatro patas pero esto es por que cuando no está andando se coloca extendiendo el primer par de patas hasta mucho más adelante de la cabeza. Si os fijais, en el extremo de las patas (a la izquierda en la primera foto) tiene unos "pies" para agarrarse. Si está al final del tallo, puede doblar las patas por la "rodilla" para pasar más desapercibido.

Estos animales (del órden Phasmida) tiene una particularidad feminista y tal vez futurista: las hembras de algunas especies (según Chinery) se reproducen por partenogénesis, "poniendo huevos no fecundados, pero viables durante generaciones".

Pero este individuo parece que es un Leptynia hispanica, especie en la que los machos son raros, "pero más comunes" que en los Bacillusy los Clonopsis.

Los insectos jamás dejarán de fascinarme.

¿Como disparar remotamente la D200?

Normalmente se hacen las fotos pulsando el disparador de la cámara. Si se pulsa hasta la mitad, se activa el fotómetro, el AF, el VR si el objetivo lo tiene, etc. Y si se pulsa hasta el fondo, la cámara dispara el obturador.

Pero para algunas aplicaciones interesa disparar la cámara a distancia. Se me ocurren dos casos:

1-Para no tocarla y hacerla vibrar.
2-Para que la dispare algun otro aparato, por ejemplo un disparador por radio a gran distancia, una barrera de infrarrojos, un detector de presencia de infrarrojos (PIR), un temporizador, etc.

En el primer caso, basta con comprar alguno de los cables que vende Nikon, por ejemplo el MC-36. O, si queremos ahorrarnos dinero, una copia barata como el que yo tengo, que se llama ADIT M1 y lo venden en Ebay.

En el segundo caso, suponiendo que ya tenemos un chisme electrónico que cierra un circuito, lo más lógico es comprar un ADIT M1 (es barato), cortar el pulsador y quedarnos con el conector (que es lo difícil de conseguir). Si hacemos esto, veremos que hay tres cables:
-Negro: masa
-Rojo: disparador
-Blanco: pulsar hasta la mitad, le llamaré "1/2"
(Los colores son los de mi ADIT, si no coinciden en vuestro disparador tendreis que probar hasta identificarlos).

Aquí se nos presenta un problema. Si conectamos el chisme de manera que actue sobre el disparador, vamos a encontrarnos con que cuando el fotómetro no esté conectado, la cámara no va a disparar, aunque esté en modo manual. Si dejamos el cable de 1/2 siempre conectado a masa, el fotómetro va a estar activado siempre, con lo que la pila (según me han dicho) dura solamente 4 horas. Si unimos los cables del disparador y del 1/2, el fotómetro también se queda activado. Esto último es una pequeña X##@@.

Pero afortunadamente hay una solución muy fácil. Conectar el disparador al 1/2 con un diodo, lo que impide que se cierre el circuito de 1/2 hasta que el circuito externo se active. (Por alguna razón, la tensión del contacto del disparador es algo más baja que la del pulsador hasta la mitad, y el diodo impide que se cierre el circuito). Esto se hace asi:



El diodo lo tienen en cualquier parte y es muy barato. Tiene polaridad, la línea vertical marcada debe ponerse donde lo indico. El símbolo del interruptor representa el chisme que cada uno tenga.

Ahora mismo acabo de probarlo con mi D200 y funciona bien, se activa a la vez el fotómetro y el disparador. Creo que con la D70s tambien funciona pero no lo he probado.

Yo lo que no entiendo es por que Nikon no da esta información. A veces me da la sensación de que NO quieren vender cámaras.

jueves, septiembre 06, 2007

Encuentro en la playa



Vi a esta mujer en Chile, al norte de Viña del Mar, en un pueblo. He reflexionado mucho sobre nuestro encuentro casual en la playa.

No se nada de ella. Solamente que pasea al atardecer por la playa solitaria, mira las gaviotas y recoge conchas y latas vacías. No he vuelto a verla, ni tan solo puedo recordar el nombre del pueblo.

Ella me vio paseando por la playa, yo también buscaba conchas, pero esa tarde yo quería ser una gaviota, yo quería ser otra vez un niño buscando conchas con mi padre, en otro mar que ya murió, yo quería poder volar a través del tiempo.



Ella, en cierto modo que no os sabría explicar, era muy especial. Tenía algo dentro, algo que no se si aprecia en la foto. Ella entendía las cosas. Nunca he tenido esta sensación hablando con un desconocido. Me miró por dentro y creo que ella supo que es lo que estoy buscando. Hablamos poco, yo me tuve que marchar, me estaban esperando. Y me fui sin preguntarselo.



Si no fuera por las fotos pensaría que lo había imaginado todo.

miércoles, septiembre 05, 2007

La luz de la luciernaga (II). La falacia del diseño inteligente

1. Las circunstancias.

Yo estaba cenando en un turismo rural. Justo cuando me trajeron el segundo plato, unos niños entraron gritando que habían visto una luciérnaga encendida. Sin exagerar, hacía años que la estaba esperando. Me levanté de un salto y le dije al posadero, "Ahora vengo, tengo que hacer una foto, luego me como el pollo, si no le importa".

Salí con la bolsa de los trastos, el trípode y una luz frontal. Tal como me habían dicho, allí estaba la luciérnaga, al lado del riachuelo, en una pared de piedra. Tanto tiempo deseando poder fotografiarla... me dio como una especie de vértigo y flojera. Se la enseñé a mis hijos, que tal como está el mundo ves a saber si vuelven a ver una y me dispuse a hacer la foto. Y pensé, "a ver si la cagaré, y tendrá razón el joven Tree-Hu y esto va a ser como el método de la gamba ... no se cuando tendré otra oportunidad".

2. La luz de la luciérnaga y la técnica fotográfica.

Para fotografiar insectos de noche, lo que suelo hacer es prescindir por completo de la luz ambiente, por que no hay, y tirar con flash. Pero esto no vale para la luciérnaga, por que hay que exponer correctamente su luz, que es débil. Y además, darle un flashazo para que el resto del cuerpo se vea bien. Por que si pretendiéramos iluminarla enteramente con su propia luz, los segmentos abdominales saldrían quemados (como sale quemada una bombilla encendida en una foto de interior). Ambas luces deben coexistir todo lo equilibradamente que sea posible.

Como la luz es débil, no hay más remedio que usar un trípode, un cable disparador y el MLU (o sea, el bloqueo de espejo, para evitar que la vibración mueva la cámara). Todo esto yo ya hacía tiempo que lo tenía más o menos pensado, para poder proceder correctamente el día que viera una, pero me surgieron algunas dificultades más.


(Pinchad para ampliar las fotos). Luciérnaga apagada, andando de día. Cuando sea adulta, si es una hembra, se le encenderá una luz en el culo, por debajo, en la zona de color verde claro. Mientras tanto, lo utiliza para apoyarse al andar.

3. La luciérnaga y la falacia del diseño inteligente.

La luciérnaga es un coleóptero, pero su aspecto viene a ser como el de una especie de oruga cuadrada. Si un estilista hubiera diseñado el cuerpo de la hembra de luciérnaga para que luciera sus encantos abdominales a fin de atraer a los machos, lo más lógico hubiera sido que la luz se encendiera por arriba, en la zona del lomo. De este modo, ella podría quedarse quieta en el suelo y enseñar cómodamente su sugerente luz. Pero no, no es así, la luz está absurdamente situada en su vientre. Con lo que la pobre, para poder atraer a los machos, tiene que agarrarse a una superficie vertical y ponerse girada. A no ser que se quedara panza arriba, lo que sería realmente peligroso (e indecoroso).

Este cuerpo luminoso en su parte menos visible es un despropósito. Sería como si un modisto lanzara una colección de zapatos con ornamentos en las suelas, que resultarían casi invisibles a menos que las chicas andaran haciendo la vertical. O como poner colores llamativos en la ropa interior ¿que sentido tendría si no se pudiera ver, como hasta hace poco?.

Lo lógico, si se diseñan las cosas desde cero, es disponer los órnamentos en lugares bien visibles. A no ser que sean adaptaciones no previstas incialmente. Como dijo Stephen Jay Gould en "El pulgar del panda", la verdadera prueba de la evolución se observa en las disposiciones extrañas y las soluciones singulares, que un dios sensato jamás hubiera adoptado, pero que un proceso natural, constreñido por la historia, se ve obligado a seguir. Yo creo que el culo de la luciérnaga es un ejemplo de esto.

4. Algunas dificultades más.

En fin, el caso es que yo no era consciente de esta deficiencia en el diseño de la luciérnaga, que la obliga a adoptar una postura complicada, de contorsionista. Esto es un problema también para nosotros, por que para que salga enfocada toda la zona de interés del bicho, hay que cerrar mucho el diafragma. (Si se encendiera por el lomo, bastaría con colocar la cámara paralela y tirar digamos a F8). Pero tal como se coloca la luciérnaga para alternar, los tiempos de exposición se disparan fácilmente a más de 16 segundos si queremos que se vea bien. Esto tampoco sería mayor dificultad, si no fuera por que la luciérnaga tiene la costumbre de irse moviendo lentamente, con lo que la foto sale movida. El último problema, que no es poco, es que al encender una luz para enfocarla, por poca que sea, ella se ofende y se apaga.

En resumen, que pasé bastante más de una hora tirado en el suelo, diciendo cosas muy feas y tratando de hacer una fotografía decente. Tuve que tirar a ISO200, dejar algunas subexpuestas, otras flasheadas, otras algo desenfocadas, otras mal encuadradas (por que apenas veía al bicho).

Esta es la que más me gusta, después de aclararla y pasarle un filtro anti-ruido. Creo que no está mal.

Mi primera luciérnaga encendida.

Aquí un punto discutible es si la luz ambiente debería ser más ténue. En realidad, al ojo humano, solamente le resulta visible la luz verde y poco más. Pero las fotos hechas asi no quedan bien, en mi opinión.
En otras tomas me acerqué más, pero no están bien. Fijaros que aquí el bicho ha apagado las luces laterales del último segmento. Y no hubo manera de que se volviera a encender.

Cuando llegué, por poco me quedo sin pollo y sin postre.... y sin cama, por que el posadero estaba por cerrar y mi familia por expulsarme. Pero lo que me disgustaba más era el fondo de piedra, que me parecía poco natural. Decidí volver a la carga al día siguiente.


Después de recorrerme todo el pueblo, vi esta en una zona con hierba. Tiene su intríngulis apartar la hierba de delante del bicho sin que se asuste, pero creo que al fin la pude fotografiar tal y como a ella le gusta ponerse para enseñar el culo luminoso.

Para mi amigo M.C., al que le gustaban las luciérnagas y la evolución. Siempre recordaré la que vimos aquella noche de camino. Y tantas otras cosas.

martes, septiembre 04, 2007

Fragmentos de un evangelio apócrifo

Si entrais en cualquier quiosco, es posible que os encontreis con un volumen grueso, encuadernado en tapa dura, de los que quedan bien en el comedor. Se trata, nada menos, de la Obra completa de Jorge Luís Borges, primer volumen, editado por RBA.

Debeis comprarlo sin vacilar. En vano buscareis el segundo tomo, todo lo que Borges escribió viene en este volumen primero que es además el último. El hecho de que este tesoro yazca entre la prensa deportiva y la del corazón no es más que una señal de los tiempos.

En el Elogio de la Sombra, escrito en 1969 cuando Borges andaba por los 70 y ya debía estar completamente ciego, figuran unos Fragmentos de un evangelio apócrifo que me parecen interesantes. Hay 51 mandamientos, empezando por el número tres. Selecciono solamente dos:

19. No odies a tu enemigo, porque si lo haces, eres de algún modo su esclavo. Tu odio nunca será mejor que tu paz.
29. Hacer el bien a tu enemigo es el mejor modo de complacer tu vanidad.


Aquí teneis el texto completo. Borges, como casi siempre, me asombra por su lucidez.

(Mañana, La luz de la luciernaga II)

lunes, septiembre 03, 2007

Parménides, Zenón y la hoja que no puede caer


Hace 2500 años, Parménides sostuvo que nada podía suceder en el Universo, y por tanto negó que fuera posible el movimiento. Su discípulo Zenón ideó diversas paradojas para defender este punto de vista, entre ellas la de Aquiles y la tortuga. Borges, en su texto "La perpetua carrera de Aquiles y la tortuga" se ocupa del tema y cita diversas refutaciones (erroneas y correctas) de la paradoja.

Yo me referiré aquí a la paradoja de la hoja que no puede caer, que es una pequeña variante de una de las de Zenón. Si una hoja seca se desprende de su rama a finales de verano, es imposible que llegué a caer hasta el rio. Puesto que para llegar al rio, que dista (digamos) un metro de la hoja, primero debe recorrer la mitad de la distancia, 1/2 metro, y después el 1/2 metro restante. Pero para recorrer esta segunda mitad, primero deberá recorrer 1/4 y después el siguiente 1/4 y asi sucesivamente con el siguiente 1/8, 1/16, 1/32 ... hasta el infinito. Para recorrer estos infinitos espacios, debe demorar forzosamente un tiempo infinito, luego la hoja no puede llegar jamás al rio, luego su movimiento es ilusorio, un engaño de nuestros sentidos.

Supongo que a Zenón le gustaría esta fotografía de una hoja detenida en su caída hasta el rio.

Pero dicen que un día Zenón discutía con un estudiante acerca de la imposibilidad del movimiento. El estudiante, a media conversación, empezó a dar saltos hasta que Zenón perdió los nervios y le dijo "¡Estate quieto!".

Con Pitágoras y Parménides empezó la manía de no fiarse de lo que ven nuestros ojos. Este proceder, que debía resultar elegantisimo para conversar en los salones mientras los esclavos cultivaban el huerto, fue continuado después por Platón, Aristóteles, Plotino, San Agustín y Santo Tomás. Y alejó la filosofía de la ciencia, que no es más que el sentido común racionalizado.

¿Es posible fotografiar una hoja que cae inesperadamente? ¿Y un calcetín?